Rosario Sánchez junto con Francina Armengol
Armengol huye de la quema y deja a Rosario Sánchez al frente del naufragio socialista en Baleares
Era un secreto a voces desde hacía meses, incluso un año. En los corrillos políticos se daba por descontado que Francina Armengol no regresaría a Baleares para intentar conservar un poder que las encuestas ya consideran perdido. La presidenta del Congreso ha terminado haciendo exactamente lo que todos anticipaban: refugiarse en Madrid y dejar a otro la tarea de comerse la más que probable derrota electoral del PSIB. La elegida es Rosario Sánchez, que fuera consellera de la propia Armengol, delegada del Gobierno y actual secretaria de Estado de Turismo, un perfil de escasa proyección política y escasa garra de confrontación que deberá encabezar una candidatura que nace prácticamente amortizada. Dentro del propio socialismo balear, pocos la situaban entre las opciones con más peso político para afrontar unas elecciones que se presentan como una auténtica travesía por el desierto para la izquierda.
Su nombramiento resulta todavía más llamativo si se compara con otros dirigentes del PSIB con mayor fiereza política, como Mercedes Garrido, Llorenç Pou o Amanda Fernández, esta última con destino prácticamente asegurado en el Consell de Mallorca. Frente a ellos, Sánchez representa el perfil más cómodo (¿resignado?) para una transición ordenada hacia la derrota. Para reorganizarse y ganar tiempo, básicamente.
No son pocos los que se preguntan qué ha llevado a la secretaria de Estado a aceptar una candidatura «de camino al matadero», sobre todo porque ella y su cartera (Turismo) ha estado lanzando gestión y mensajes muy dolorosos para los suyos en las islas: mientras el PP vendía contención, ella y el Ministro Hereu celebraban las cifras récord de turistas en España. Turistas: el demonio, a ojos del PSIB desnortado que ha arrastrado los pies por la legislatura
A estas alturas ya nadie discute seriamente quién ganará las próximas elecciones autonómicas. La única incógnita es la magnitud de la victoria de Marga Prohens, si lo hará sola o de la mano de Vox en el Consell de Govern.
Los sondeos llevan meses dibujando un panorama devastador para el PSIB. El último estudio demoscópico de IBES confirmó lo que en la calle hace tiempo que se percibe: el efecto Armengol se ha convertido en una losa para el socialismo balear. La dirigente socialista fue vapuleada por Marga Prohens en valoración directa entre los ciudadanos, hasta el punto de que la presidenta popular prácticamente duplicaba el respaldo obtenido por quien durante ocho años gobernó Baleares.
Más demoledor aún era el dato sobre expectativas electorales. Cerca del 58% de los baleares da por hecha la victoria del Partido Popular, mientras apenas un 15% sigue creyendo en una hipotética victoria socialista. Es decir, ni siquiera entre quienes responden a las encuestas existe la sensación de que el PSIB pueda competir realmente por el Govern.
La fotografía parlamentaria es todavía peor. El PP roza la mayoría absoluta y se mueve en cifras que recuerdan a las grandes victorias históricas del centroderecha en Baleares. Los populares podrían alcanzar los 29 escaños con el apoyo habitual del diputado de Formentera, quedándose a un solo parlamentario de gobernar en absoluta soledad. Mientras tanto, el PSIB se desploma hasta niveles que evocan sus peores etapas electorales, perdiendo varios diputados y viendo cómo el espacio de la izquierda se descompone entre la irrelevancia de Podemos y la incapacidad de Més para compensar la sangría socialista.
La decisión de Armengol sólo puede leerse de una manera: la inquera ha optado por no someterse al veredicto de las urnas en su propia comunidad y esconderse bajo el regazo de Pedro Sánchez por los servicios prestados. Se entiende que en un puesto alto de la lista, porque si no...