El hundimiento del «Osa Mayor»: ¿Hay un nuevo «Komsomolets» nuclear a 300 kilómetros de Formentera?
Las explosiones, la presencia de buques de inteligencia rusos, una carga supuestamente no declarada y las maniobras posteriores al naufragio alimentan las dudas sobre lo que realmente se hundió a 162 millas de Baleares
El 10 de junio de 2026 se publicó en el «El Debate» un magnífico artículo de Adolfo Garrido (apoyado con fotografías y una infografía soberbia), que nos informaba de la misión del minador español M 31 «Turia» en el mar de Alborán, teóricamente en un ejercicio estándar de detección y anulación de minas, utilizando vehículos submarinos no tripulados. Dentro de una pura especulación, seguramente equivocada, -por lo que pido disculpas de antemano- pero que por otra parte demostraría un excelente trabajo de prevención por parte de nuestra Armada: ¿buscaba o trataba de detectar algo más por esa zona? ¿acaso indicios de radioactividad?
Antes de ir a ello, unas rápidas notas sobre dos buques: el submarino soviético K-278 «Komsomolets» («Joven comunista») y el vapor «Lusitania».
El primero fue un submarino de la antigua Unión Soviética que se hundió accidentado en el mar Báltico frente a Noruega en 1989. A muy poca profundidad, fácil de controlar, el navío -que llevaba dos torpedos con cabezas nucleares- sigue emitiendo radiación. En 1994 se detectó una fuga de plutonio de uno de los torpedos, y se sellaron ambos todo lo que se pudo. Se vigila periódicamente desde entonces, y se ha comprobado que las fugas del reactor nuclear que lo propulsaba no son continuas, pero cuando ocurren emiten concentraciones máximas de estroncio y cesio entre 400 y 800 mil veces superiores a los niveles normales en el mar de Noruega. Los torpedos no han sido recuperados por la Armada Rusa.
Segundo caso. El vapor «Lusitania», de la famosa línea Cunard, fue hundido en mayo de 1915 (durante la Primera Guerra Mundial) mientras navegaba desde Nueva York hacia Liverpool, frente al costas de County of Cork, por el submarino alemán U-20, comandado por el Kapitänleutnant Walther Schwieger, quien disparó un único torpedo a corta distancia. El buque solamente sobrevivió dieciocho minutos antes de hundirse y dejar 763 supervivientes de las 1960 personas que iban a bordo, falleciendo 128 norteamericanos. Este ataque, publicitado de forma muy relevante por todos los medios, fue decisivo para que la opinión pública americana cambiara de postura, y los Estados Unidos de América entraran en la guerra, con los resultados bien conocidos.
El 'Osa Mayor' se hundió a 2.500 metros de profundidad, a apenas 162 millas de Formentera, dejando en el fondo del Mediterráneo una carga cuyo verdadero alcance sigue siendo objeto de interrogantes
Sin embargo, usualmente se obvian dos hechos: los pasajeros fueron advertidos antes de embarcar de que Alemania había declarado ese tipo de barcos como blanco legítimo, por lo que viajarían bajo su propio riesgo, y que el buque transportaba armas no declaradas, desde un país que «oficialmente» era neutral en esa guerra (incluso, en 1950, la Royal Navy británica intentó sin éxito destruir el pecio para ocultar la evidencia). Alemania mantuvo siempre que el „Lusitania“ era un transporte de armas, dato que se confirmó en 2009 cuando Gregg Bemis, después de comprar lo que quedaba del buque en 1968 por 2.400 dólares, obtuvo permiso de Irlanda para visitar los restos. Entonces se comprobó que el barco transportaba más de cuatro millones de munición de rifle Remington y varias toneladas de balas de cañón. Destinadas al ejército británico, constituían, según las leyes de la guerra en el mar, un objetivo legítimo para el U-20, que se puede suponer que poseía esa información (aunque no está documentado) gracias a los servicios de inteligencia alemanes.
El punto de conexión con Baleares
Pero, ¿qué tienen que ver estos casos con nuestro mar cercano a las Baleares? Pues porque los dos convergen en el hundimiento del «Ursa Major» («Osa Mayor») en 2024 frente a las costas de Almería, Alicante, Marruecos, y a solamente 162 millas de la isla de Formentera en el archipiélago balear. Su historia sigue siendo un rompecabezas del cual se ha de extraer la información desde muy diversas y, a veces, complejas fuentes.
El capitán finalmente declaró que su verdadero destino era el puerto de Rason, en Corea del Norte, y que el buque transportaba dos reactores nucleares VM-4SG destinados a submarinos de misiles balísticos
El «Osa Mayor», que anteriormente fue un buque porta contenedores -y de barcos- en su amplia cubierta asistida por dos potentes grúas (el «Palmira»), era un muy bien conocido transporte de armas y municiones a las entonces bases y despliegues militares rusos en Oriente medio, en Siria, principalmente. Su armador, y propietario, era la compañía rusa Oboronlogistika.
El «Osa Mayor» dejó San Petersburgo el 11 de diciembre de 2024, dirigiéndose teóricamente a Vladivostok a través del Canal de Suez, dado que el paso por el Ártico no era posible. Otros informes de inteligencia indicaban que, como otras veces, se dirigía al puerto de Tartus, en Siria. Oficialmente, transportaba dos escotillas de 45 toneladas para un rompehielos de propulsión nuclear (el «Rossiya») que se estaba construyendo en un astillero de Vladivostok, así como dos grúas Liebherr 420 para el mismo puerto. Pero no viajaba solo, ya que le acompañaba su «hermano», el buque ruso «Sparta IV», que había sufrido problemas de propulsión cuando lo acompañaba en rumbo sur frente a las costas de Brest (Francia).
La localización por satélite indicó que el 22 de diciembre su velocidad disminuyó hasta 1 nudo (2 Km/hora) cuando había atravesado el estrecho. El día 23 el buque parecía caminar a la deriva, sin propulsión, hundido por la popa e inclinado a estribor, con la proa muy elevada, según una fotografía publicada. En ese momento, la agencia rusa TASS informó que se había producido una explosión a bordo y que había restos en cubierta.
Salvamento Marítimo español recibió el veintitrés de diciembre a la 12:15 horas la señal de socorro del barco, indicando tras una explosión en la sala de máquinas que tenía una escora importante, situándose su señal a unas 60 millas náuticas al sur de Cartagena. En esos momentos, las autoridades españolas activaron su protocolo de actuación. En primera instancia, se avisó al buque más cercano, el «Oslo Carrier III», que se desvió de su ruta, llegando a ver a los marineros abandonando el barco hasta los botes salvavidas, y procedió a subirlos a bordo (catorce personas). En poco tiempo, y en una mar muy agitada, algunos barcos pesqueros españoles, la patrullera española «Serviola» (P-71), el barco de salvamento rápido «Braco» (otra estrella en otra constelación) y el barco de rescate «Clara Campoamor» (BS 432) -además del helicóptero «Helimer 205»- acudieron a asegurar la zona y a buscar a los dos marineros desaparecidos, sin encontrarlos. Los marineros del «Osa Mayor» se trasladaron al «Braco» y fueron desembarcados en Cartagena.
Cuando el 'Ivan Gren' lanzó varias bengalas rojas, la red sismológica española registró explosiones submarinas casi inmediatas; todo indicaba un intento de destruir la carga comprometedora antes de que pudiera ser inspeccionada
El acompañante «Sparta IV» (de los mismos propietarios que el «Osa Mayor») declaró más tarde que no había tenido medios para realizar el rescate, después de lo cual se encaminó hacia el este del Mediterráneo sin ser controlado de ninguna forma por las autoridades españolas.
Salvamento Marítimo comunicó que el «Osa Mayor» se hundió el 23 de diciembre a las 23:22 españolas en la posición 36°27′30.0″N 0°53′26.4″W, en una fosa de 2,5 km de profundidad entre Murcia, Almería, Argelia, Marruecos y Baleares.
El día de Navidad de 2024 la agencia rusa NOVOSTI informó que el buque había sufrido tres explosiones de origen terrorista que originaron una brecha abierta al mar -hacia el interior del barco- de 50 cm por 50 cm, y a unos 15-30 centímetros por encima de su línea de flotación.
Las fotografías satelitales previas al hundimiento muestran claramente la ubicación de varios contenedores azules en la popa del barco que no fueron declarados. El capitán del buque, Igor Anisimov, en su segunda declaración a las autoridades españolas una vez en rescatado, indicó que el barco transportaba, en lugar de lo declarado inicialmente (las «tapas» de reactores civiles), dos reactores nucleares VM-4SG, diseñados para propulsar a varias clases de submarinos rusos de misiles nucleares balísticos, como los «Charlie», «Delta», «Victor» o Yankee” (nombres en código OTAN), tanto como reactor único como en pares. Los rescatadores españoles que subieron a bordo observaron muchas anomalías, tales como varios contenedores llenos de basura y restos -redes de pesca usadas- para disimular el cargo real del buque.
El capitán finalmente declaró que su verdadero destino era el puerto de Rason en Corea del Norte, hecho que violaba de forma directa las sanciones internacionales contra ambos países. Hay que recordar que el líder de Corea del Norte, Kim il Jung, recientemente inauguró un memorial y ofreció honores a los -oficialmente- 2.300 militares norcoreanos que han fallecido en las filas rusas durante la guerra con Ucrania, sobre todo en la recuperación del saliente de Kursk en 2025.
No tardaron mucho los buques rusos en aparecer cerca del «Osa Mayor». El primero en llegar fue el ”Ivan Gren”, (un buque de asalto anfibio) que formaba parte de la flotilla a la que el P-71 español estaba controlando, y que, dejando su ruta previa, llegó a la zona. Inmediatamente exigió derecho de Estado de Bandera (una vez la tripulación había sido rescatada) para que los barcos españoles abandonaran la zona, tal como informó la Ministro de Defensa en la comisión correspondiente del Congreso español.
Al llegar al lugar del hundimiento, el buque de inteligencia ruso 'Yantar' permaneció cinco días sobre la zona; tras su partida se registraron cuatro nuevas explosiones submarinas
El buque ruso estuvo al lado del «Osa Mayor» hasta su hundimiento, cuando su escora ya superaba los 30 grados. Desde el reclamo oficial, el patrullero español se limitó a vigilar la situación desde unas tres millas del punto del hundimiento. Sin embargo, sus sensores electrónicos no podían cubrir adecuadamente toda la situación, sin que se destacara alguna unidad de mayor porte de la Armada española para apoyar su tarea.
En la tarde del 23 de diciembre, el «Ivan Gren» lanzó al aire algunas bengalas rojas. Casi inmediatamente, la red sismológica española registró varias explosiones submarinas. Todo indicaba que el buque intentaba, mediante el uso de minas, eliminar en lo posible la carga comprometedora que iba a bordo del barco. Una vez realizada esta acción, y después de tratar de recoger los restos que pudo hallar en superficie, (a la vez que impedía activamente el acceso a los barcos españoles), el barco ruso puso proa el día veinticuatro de diciembre hacia el este y se retiró de la zona.
El Yantar y el Vicealmirante Konovalov
El siguiente navío ruso en aparecer era de mucha más relevancia. Se trataba del barco ruso de inteligencia «Yantar», que llevaba a bordo al vicealmirante Aleksandr Konovalov, comandante de la 29th Brigada Especial Submarina. Este buque se halla equipado con múltiples capacidades de reconocimiento y trabajo submarino, muy apropiados para examinar los restos del «Osa Mayor». La presencia, inusual y nada habitual, del Vicealmirante Konovalov a bordo indicaba la importancia que le daba Rusia a la situación.
Un detalle colateral, pero tal vez relevante cuando se conoce la mentalidad rusa y su apego a las sagas y las tradiciones. Este vicealmirante A. Konovalov (un apellido bastante común en Rusia) no parece tener relación familiar con el capitán de submarino Vladimir K. Konovalov, condecorado Héroe de la Unión Soviética. Su mayor logro como comandante del submarino L-3 fue hundir el vapor civil «Goya» que trasportaba 6.000 refugiados y soldados alemanes -fallecieron la totalidad- que huían del avance soviético hacia puertos alemanes del Báltico, en los estertores de la segunda guerra mundial, en abril de 1945. Para cerrar el círculo, el novelista Tom Clancy lo puso al mando de un submarino soviético de la clase «Alfa», llamado de forma igual, el «V. K. Konovalov», en su más famosa obra de ficción «La Caza del Octubre Rojo». Pero esta doble coincidencia del destino en el arma submarina llama mucho la atención y puede ser que -a medio plazo- no sea un tema trivial, respecto de los restos del «Osa Mayor».
Este buque está operado por el GUGI (Dirección de Investigaciones Submarinas) desde 2015 en la Flota del Norte, y está diseñado específicamente para recoger datos de inteligencia naval. El «Yantar», que colaboró activamente en la búsqueda del tristemente hundido submarino argentino ARA «San Juan», alcanzó notoriedad cuando se posicionó sobre dos aeronaves rusas, un MiG 29K y un Su-33 que se habían estrellado sobre la cubierta del infausto (por la cantidad de problemas que acarrea en su vida) portaviones ruso «Almirante Kutznesov», y que habían caído al mar desde la cubierta del portaviones frente a las costas de Siria en 2017, al volver de realizar ataques aéreos a favor de las fuerzas de Al Assad.
Según las fuentes de inteligencia, con toda seguridad, el «Yantar», muy bien conocido por sus «controles» de cables submarinos occidentales en al Mar Báltico, trató de destruir los componentes relevantes de ambas aeronaves antes de que fueran recuperados por otras armadas, lo que puede considerarse un antecedente claro de su operación en el Mediterráneo con el «Osa Mayor». Al llegar al lugar del hundimiento, en enero de 2025, el «Yantar» navegó durante cinco días alrededor de la zona. Al abandonarla, se registraron cuatro explosiones submarinas más. Dada la capacidad de observación y material del barco, se puede suponer que su precisión fue superior al «trabajo» previo del «Ivan Gren». El patrullero español «Serviola» siguió monitorizando al «Yantar» (junto con aviones de patrulla marítima franceses, España no posee esta capacidad en estos momentos) hasta su abandono de la zona, cuando puso rumbo a Argelia, donde reaprovisionó, y en donde el vicealmirante Konovalov fue recibido por las máximas autoridades militares del país.