Las paradisiacas costas de Baleares muestran, cada vez más, imágenes como esta: pateras abandonadas

Las paradisiacas costas de Baleares muestran, cada vez más, imágenes como esta: pateras abandonadas

Inmigración ilegal

Frontex confirma que la ruta de pateras a Baleares es la única que crece y el Govern exige acción a Sánchez

Baleares acusa al ministro del Interior de dejar que la situación «se vaya de las manos» y denuncia que el Gobierno «mira hacia otro lado»

No son bulos, no son exageraciones, no son discursos alarmistas o xenófobos. Son datos oficiales. El último informe de Frontex desmonta cualquier intento de minimizar la presión migratoria que soporta Baleares: la ruta del Mediterráneo occidental, la puerta de entrada a la Unión Europea por España, es la única gran ruta migratoria europea que ha aumentado durante el primer semestre de 2026, con cerca de 7.900 cruces irregulares detectados, un 17% más que hace un año. Argelia se consolida como principal punto de salida y Baleares como el destino más frecuente, concentrando casi la mitad de las llegadas de esta ruta.

El diagnóstico de la agencia europea es inequívoco. Mientras la inmigración irregular cae un 37% en el conjunto de la Unión Europea y la ruta canaria se desploma un 71%, el Mediterráneo occidental avanza en sentido contrario. Frontex atribuye este repunte al desplazamiento de las redes de tráfico de personas hacia Argelia tras el endurecimiento de los controles en Marruecos y en otras rutas tradicionales del norte de África.

Mallorca, Ibiza y Formentera: hartas

Ante estos datos, el Govern de Prohens redobla su ofensiva contra el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. El portavoz del Ejecutivo autonómico, Antoni Costa, ha vuelto a acusar al Gobierno de España de permanecer impasible ante una situación que, afirmó, «se va de las manos». «Estamos muy cansados de reclamar acción al Gobierno de España que, desafortunadamente, no llega», manifestó Costa tras el Consell de Govern. El portavoz denuncia que el Ejecutivo central mantiene una actitud de absoluta pasividad mientras los servicios de protección de menores de los consells insulares permanecen «desbordados» y el Gobierno, dijo, «mira hacia otro lado».

Las críticas fueron incluso más allá desde el Consell de Mallorca. Su presidente, Llorenç Galmés, reclamó de nuevo que el Gobierno solicite de forma inmediata el despliegue de Frontex en Baleares, una petición que asegura llevar dos años formulando sin obtener respuesta. Galmés calificó la situación de «crisis humanitaria sin precedentes», denuncia una «llegada masiva» de migrantes y advirtió de que el Mediterráneo se está convirtiendo en un «cementerio». A su juicio, el Ejecutivo central «no atiende» sus responsabilidades y está dejando sola a Baleares frente a un fenómeno que, sostuvo, no deja de intensificarse.

¿Y Marlaska?

El presidente insular insiste en que la presencia de Frontex permitiría reforzar el control de las fronteras marítimas, evitar más muertes en el mar y frenar la llegada de embarcaciones a las costas del archipiélago. Recuerda además que el comisario europeo de Interior y Migraciones, Magnus Brunner, les trasladó que comprendía la situación de Baleares, aunque la activación de la agencia europea sólo puede solicitarla formalmente el Gobierno de España.

Galmés denuncia igualmente que los centros de menores gestionados por el Consell de Mallorca soportan una sobreocupación del 1.000%, una situación que calificó de insostenible. Según afirmó, la institución cumple con su obligación legal y moral de atender a los menores que llegan, pero carece de recursos humanos, económicos y técnicos suficientes porque, insistió, esa responsabilidad corresponde al Estado.

Los datos de Frontex refuerzan el mensaje político lanzado por las instituciones baleares. La agencia europea sostiene que Baleares se ha convertido en el principal destino de la ruta del Mediterráneo occidental precisamente cuando el resto de grandes corredores migratorios reducen su actividad. En el Mediterráneo oriental las llegadas bajan un 20%; en el Mediterráneo central caen a menos de la mitad; y en Canarias se desploman un 71%. La excepción está en la ruta que desemboca en las costas españolas y, especialmente, en Baleares.

Frontex advierte además de que el incremento responde a un cambio estratégico de las mafias que trafican con personas, que han desplazado las salidas hacia las costas argelinas como consecuencia del endurecimiento de los controles en Marruecos y en otras rutas africanas. Pese al descenso general de la inmigración irregular en Europa, la agencia recuerda que el coste humano sigue siendo enorme: cerca de 1.300 personas han perdido la vida en el Mediterráneo en lo que va de año.

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