Carpa instalada por el Gobierno para atender a inmigrantes en Formentera.
Moncloa niega carpas de acogida a Formentera y se declara «incompetente» para ayudar a los menores
Malestar en la isla por el veto de Madrid a los recursos de emergencia para atender la llegada de pateras
La tensión sube en la isla de Formentera a medida que nos adentramos en el verano. Y es que es en estas fechas cuando las oleadas de pateras procedentes de Argelia son más preocupantes. Buena prueba de ello es que en tan solo un fin de semana han llegado hasta la isla a bordo de estas embarcaciones 21 menores extranjeros no acompañados. Adolescentes cuya tutela recae obligatoriamente en el Consell Insular de Formentera, desbordado por la situación.
La institución lleva años exigiendo ayuda al Gobierno de Pedro Sánchez para poder hacer frente a estas avalanchas. Con una población de menos de 12.000 habitantes, Formentera carece de un centro de menores en el que acoger a estos adolescentes. La solución es trasladarlos al resto de islas del archipiélago y a la Península asumiendo, eso sí, el coste de su mantenimiento hasta que cumplan la mayoría de edad.
Carpa con literas y servicios
En estos momentos, el Consell tutela a 194 menores extranjeros no acompañados, de los cuales 45 permanecen en la isla a la espera de ser trasladados a otros centros. La situación es tan desesperada que el presidente insular, Óscar Portas, solicitó la semana pasada a la directora insular del Estado en las Pitiusas, Raquel Guasch, poder alojar a parte de estos menores en la carpa instalada en el puerto de La Savina por la Delegación del Gobierno en Baleares para atender a los inmigrantes irregulares adultos que llegan en las mismas pateras. Carpas en las que estos permanecen pocas horas hasta que son embarcados en el ferry con destino a Ibiza y que cuentan con literas, aseos, duchas y otros servicios.
En su solicitud, Portas recordaba a Guasch que el Consell ha tenido que habilitar «de manera urgente espacios improvisados para dar un techo donde pernoctar y dar una respuesta inmediata a las necesidades básicas de estos menores». Y le solicitaba «poder utilizar de forma extraordinaria la carpa ubicada en el puerto de La Savina para poder alojar temporalmente a menores en situación de emergencia». Sería un uso «excepcional» de un recurso que el Estado ha colocado en el puerto formenterés para dar una primera acogida a los inmigrantes irregulares.
En 2025, el Consell Insular de Formentera asumió la tutela de 113 menores migrantes no acompañados. En junio de 2026 son ya 194. El problema se agrava porque, según el escrito de Portas, «hay que añadir el retraso que se está produciendo en los procesos de identificación de los menores por parte de las administraciones competentes». Un retraso que «dificulta los traslados a otros recursos espacializados, provocando una acumulación de menores en Formentera e incrementando aún más la presión sobre los servicios insulares».
Buenas palabras
Como era de esperar, la respuesta de la Delegación del Gobierno en Baleares fue de rechazo. En un escrito plagado de buenas palabras, el delegado del Gobierno, el socialista Alfonso Rodríguez Badal, destacaba la «actitud de colaboración y apoyo institucional» del Estado con respecto a Formentera. Y ponía como ejemplo «los dispositivos desplegados para la atención humanitaria de las personas migrantes» que llegan a la isla. Precisamente, los que el Consell Insular de Formentera necesita para acoger a los menores inmigrantes.
En su escrito, Rodríguez Badal recordaba que la competencia en menores es de la Comunidad Autónoma y que es esta la que está obligada a «la planificación, organización y dotación de los recursos residenciales y asistenciales necesarios par garantizar una atención adecuada». El socialista, además, se escudaba en que la carpa de La Savina no goza de las condiciones necesarias para la atención de menores porque está destinada «a actuaciones vinculadas con la atención inicial y la custodia temporal en el marco de intervenciones policiales». «No reúne las condiciones materiales, funcionales ni de protección exigibles para un recurso destinado a la acogida de menores de edad», añadía.
Rodríguez Badal subrayaba también que este espacio «resultaría incompatible con los estándares de protección de la infancia establecidos tanto en nuestro ordenamiento jurídico como en los instrumentos internacionales suscritos por España, que exigen que cualquier recurso destinado a la acogida de menores garantice unas condiciones adecuadas de seguridad, intimidad, bienestar, atención educativa y protección integral».
Puerta cerrada
Los 21 nuevos menores llegados este fin de semana han hecho estallar al presidente Portas: «Tenemos cerrada la puerta del Gobierno de España». Ahora mismo, Formentera está acogiendo menores por encima de sus posibilidades y en condiciones que no parecen ideales. El mismo Portas ha asegurado que los están alojando «en un espacio con colchones en el suelo». Y ha añadido: «Es donde dormirán porque la Delegación del Gobierno ha decidido que, donde hay camas, no se pueden utilizar».
En esta situación, el Consell vuelve la mirada hacia el Govern de Marga Prohens. Meses atrás, aprobó por unanimidad devolver a la Comunidad Autónoma la competencia en menores, pero el Ejecutivo balear lo rechazó. En 2025, inyectó cerca de cuatro millones de euros en las arcas insulares. El pasado 11 de junio acordó transferir otra aportación extraordinaria de tres millones. «Soy optimista», ha concluido Óscar Portas, «quiere confiar en que el Govern no nos dejará tirados ni nos dejará caer como sí está haciendo el Gobierno de España».