La carta náutica de Pere Rosell, por fin en casa
Patrimonio
El tesoro de casi 600 años que ya puede verse en Mallorca: una joya única que acaba de regresar a la isla
La carta náutica de Pere Rossell, una de las obras maestras de la cartografía medieval europea, vuelve a Mallorca tras permanecer décadas en una colección privada
La carta nació hace casi seis siglos en un taller de Mallorca para orientar a los navegantes del Mediterráneo. Después pasó por manos privadas y durante décadas permaneció lejos de la isla. Ahora, por fin, ya está en casa. Desde este fin de semana, mallorquines y visitantes pueden contemplar de cerca uno de los mayores tesoros históricos y patrimoniales vinculados a la isla: la carta portulana elaborada en 1447 por el cartógrafo mallorquín Pere Rossell, considerada una auténtica obra maestra de la cartografía medieval.
El documento, adquirido este año por el Consell de Mallorca en una subasta celebrada por Sotheby's en Londres por 882.000 euros, se exhibe ya en el Museu de Mallorca dentro de la exposición La carta náutica de Pere Rossell, 1447. El mundo dibujado para navegar. Permanecerá abierta al público hasta el próximo 13 de septiembre, una oportunidad excepcional para contemplar una pieza que, hasta ahora, solo había permanecido al alcance de coleccionistas privados.
El pasado, en el presente
Mucho antes de que existieran los satélites, los sistemas GPS o las pantallas que hoy guían cualquier travesía marítima, los navegantes dependían de documentos como este para orientarse. Las cartas portulanas fueron durante siglos la herramienta imprescindible para recorrer el Mediterráneo con una precisión sorprendente. En ellas se representaban puertos, cabos, islas, rutas y accidentes costeros con un nivel de detalle que todavía hoy continúa asombrando a historiadores y especialistas.
Mallorca fue uno de los grandes centros europeos de esta disciplina. Entre los siglos XIII y XV, la llamada Escuela Cartográfica Mallorquina alcanzó un enorme prestigio internacional gracias a la calidad de sus trabajos. Sus mapas eran codiciados por comerciantes, exploradores y marinos de todo el continente, hasta el punto de competir con la prestigiosa escuela veneciana por el liderazgo de la cartografía mediterránea.
En ese contexto sobresale la figura de Pere Rossell, conocido también como Petrus Roselli, uno de los grandes nombres de aquella época. De él se conservan únicamente una decena de cartas documentadas, y la que ahora puede contemplarse en Palma está considerada la más antigua de todas ellas. Fue realizada en 1447, cuando Mallorca era uno de los grandes referentes europeos en la elaboración de mapas náuticos.
Una pieza intacta
La pieza impresiona tanto por su valor histórico como por su estado de conservación. Elaborada sobre vitela —un pergamino de extraordinaria calidad—, mide 56 por 94 centímetros y conserva una viveza cromática poco habitual en documentos de casi seiscientos años de antigüedad. Sobre su superficie aparecen centenares de topónimos escritos en latín y mallorquín mediante una minuciosa letra gótica, alternando tintas negras y rojas.
La subasta
Durante más de cuarenta años la obra permaneció integrada en una colección privada, alejada de la isla donde fue creada. Su aparición en una subasta internacional fue vista por el Consell de Mallorca como una oportunidad prácticamente irrepetible para recuperar una parte fundamental del patrimonio histórico mallorquín.
La institución insular optó por negociar directamente su adquisición y logró incorporarla finalmente a las colecciones públicas. La operación recibió además el respaldo de la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español, dependiente del Ministerio de Cultura, que avaló tanto el interés patrimonial de la compra como el importe abonado.
Con esta incorporación, el Museu de Mallorca suma una de las piezas más relevantes de toda su colección. La exposición no se limita únicamente a mostrar la carta. También explica el contexto en el que fue elaborada, el extraordinario desarrollo de la cartografía mallorquina durante la Edad Media y el papel que desempeñaron estos documentos en la expansión del comercio marítimo por el Mediterráneo.
La exhibición constituye además una ocasión difícilmente repetible. Por razones de conservación, la carta únicamente permanecerá expuesta hasta el 13 de septiembre. Después será retirada temporalmente para garantizar su preservación, ya que documentos de esta naturaleza requieren condiciones muy específicas de luz, humedad y temperatura para evitar su deterioro.