Alex de brazos cruzados en el barco
La odisea de un marinero en Mallorca para lograr una cita médica para trabajar: «Están parando empresas y provocando despidos»
Álex Mateos tiene trabajo desde mayo, pero necesita pasar el reconocimiento médico para navegar, y el Instituto Social de la Marina (ISM) no le da cita hasta el 13 julio: «Me dicen que solo hay un médico»
Álex Mateos tiene 24 años, un contrato de marinero desde mayo en el Puerto de Alcúdia y un barco que no puede abordar. Para poder navegar necesita pasar el reconocimiento médico obligatorio, un trámite imprescindible que debe renovarse cada dos años para poder embarcar, pero el Instituto Social de la Marina (ISM) en Palma le dio cita para el 13 de julio con una preocupante justificación: «Solo hay un médico para toda Mallorca».
Su calvario comenzó cuando le caducó el último reconocimiento médico, una prueba crucial donde se evalúa la vista, el oído y el estado en general del tripulante por estrictas razones de seguridad marítima. Este año, sin embargo, las reglas del juego cambiaron. «Ahora me dicen que no puedo pasar la revisión médica si no tengo un precontrato de trabajo», explica atónito.
Trabas para el precontrato y la cita
De modo que ahora ya no puede mantener su cartilla médica al día de forma preventiva para estar listo ante cualquier oferta. Ahora, el sistema le exige que una empresa se interese por ellos y emita un precontrato antes de que la administración mueva un solo papel. El trabajador asegura que esta exigencia ni siquiera le corresponde porque «sólo es obligatorio para extranjeros»; sin embargo, cuando pregunta por qué se lo piden, le explican que ha cambiado la normativa.
A Álex le surgió una oportunidad el pasado mes de mayo en una empresa de chárter y servicios marítimos ubicada en el Puerto de Alcúdia. Sus funciones son el baldeo, maniobras de atraque y desatraque, fondeo, mantenimiento e incluso labores de vigilancia en navegación para asistir al capitán. La empresa le ofreció el empleo pero para tramitar la cita médica, Álex tuvo que solicitarles primero el documento exigido por el ISM.
Lo que no esperaba es que, una vez presentado el precontrato a mediados de junio, la respuesta de la administración sería una lista de espera de un mes. «Les mandé el precontrato el 15 de junio y me dieron cita para el 13 de julio. Es una barbaridad. Llevo desde mayo esperando un trámite y con el peligro real de perder el trabajo», denuncia.
35 llamadas en un día
Muestra el registro de su teléfono móvil con más de una treintena de llamadas infructuosas: hasta «35 veces en un solo día», se queja. Cuando finalmente logró hablar con las oficinas situadas junto a la Estación Marítima y la Capitanía Marítima de Palma, no aclaró nada: «La atención es pésima. Sólo te dicen que dejes el correo y ya te dirán algo». Este diario intentó sin éxito ponerse en contacto con el ISM y tampoco desde el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migración respondieron.
Ante la desesperación de ver cómo avanzaban los días y comprobar que su fecha de embarque era inminente, Álex decidió perder un día de trabajo y personarse el pasado jueves en las oficinas del ISM en Palma para exigir una solución. «Les dije: 'Oigan, que esto es serio. Están parando empresas y generando despidos a muchos marineros, y ustedes aquí riéndose'».
Según detalla, las oficinas estaban vacías y el médico no estaba pasando consulta en ese instante, a pesar de la supuesta falta de huecos en la agenda. «Abren sólo de 9.00 a 14.00 horas, no trabajan por la tarde y el viernes me han dicho que tampoco estarán», censura.
Según los datos que maneja el sector, actualmente sólo hay un médico disponible en toda Mallorca para realizar estos exámenes a un censo insular inmenso. «Hay miles de marineros, capitanes y pescadores en Mallorca y muchas empresas están en sus manos. Faltan médicos y nos tienen bloqueados», critica este trabajador, que ya acumula cinco años de experiencia como marinero de puente de mando. Está enamorado de su profesión, pero asqueado del sistema. «Llevo cinco años metido en el sector y estoy encantado con el mundo del mar, pero muy descontento con el Instituto Social de la Marina Mercante», confiesa.
El despido o irse a la península
Las consecuencias económicas para Álex ya son palpables. Aunque formalmente la empresa de Alcúdia ya le ha firmado el contrato para protegerle, tiene prohibido por ley salir a navegar sin el apto médico. «Puedo hacer labores en tierra, pero dejo de ganar el plus por salir a navegar, con lo que apenas estoy facturando nada. Y a la empresa tampoco le interesa tener el barco parado en mitad de la temporada turística». Los empleadores ya le han dado un ultimátum: si no obtiene el reconocimiento de forma inmediata, se verán obligados a rescindir su contrato para contratar a otra persona que sí tenga los papeles en regla.
La única alternativa desesperada que le queda a este joven marinero es hacer las maletas y viajar a la península (a Barcelona o Valencia) para intentar pasar el reconocimiento médico en otra delegación del ISM, un viaje cuyos costes de billetes y alojamiento tendrían que salir de su propio bolsillo. «Me parece muy fuerte que me tenga que ir de mi isla para pasar un reconocimiento médico porque aquí no quieren trabajar. Es un gasto que nadie me va a pagar», lamenta.
Álex y otros marineros se están organizando para denunciar una situación que tachan de «vergüenza institucional» mientras asisten impotentes al naufragio de sus empleos en los despachos de la administración.