Fachada del TSJB
Sádico cautiverio en Mallorca: condena a los seis jóvenes que tatuaron un pene en la cara y vejaron a un discapacitado
La Audiencia de Baleares rebaja las penas tras confesar los acusados el calvario al que sometieron a la víctima y pagar 18.160 euros para eludir la prisión
Tatuajes forzados en el rostro y la espalda, los labios sellados con pegamento industrial, chinchetas y grapas clavadas en la piel e, incluso, los dedos de los pies burdamente cosidos. El catálogo de vejaciones al que seis jóvenes sometieron a un hombre con una discapacidad intelectual del 38% en Manacor en 2021 desbordó los límites de la crueldad. Durante tres días de sádico cautiverio, camuflado bajo un falso concurso, los agresores torturaron físicamente a la víctima y, además, grabaron con sus móviles las humillaciones. Un calvario grabado en vídeo que ahora la Audiencia de Baleares ha zanjado con multas y penas mínimas de prisión tras confesar los acusados el horror a cambio de pagar 18.160 euros.
La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Baleares ha condenado in voce, tras un acuerdo de conformidad, a los seis jóvenes que en marzo de 2021 secuestraron y humillaron a este hombre, que tiene una discapacidad intelectual del 38%.
Según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJB), la Sala les ha condenado por un delito contra la integridad moral, un delito leve de lesiones y un delito de coacciones tras alcanzar un acuerdo de conformidad entre las partes.
Los acusados no irán a prisión tras reconocer los hechos y consignar a contrarreloj los 18.160 euros de indemnización para la víctima, una reparación del daño que, sumada a las dilaciones indebidas de una causa que ha estado paralizada durante meses, ha permitido rebajar sustancialmente el reproche penal de un suceso que conmocionó a las islas.
La Fiscalía ha señalado que la causa permaneció paralizada por motivos no imputables a los acusados en dos periodos: entre el 21 de marzo de 2023 y el 8 de mayo de 2024, y entre el 5 de junio de 2024 y el 11 de febrero de 2025.
El Tribunal impone a cada uno de los procesados cinco meses de prisión por el delito contra la integridad moral; veinte días de multa con una cuota diaria de 5 euros por las lesiones; y nueve meses de multa con una cuota diaria de 5 euros por las coacciones. Asimismo, los condenados no podrán comunicarse con el perjudicado ni aproximarse a él a menos de 250 metros, además de la indemnización.
Un concurso inventado para vejar a la víctima
Los hechos se remontan a marzo de 2021. El perjudicado «no pudo prestar válidamente su consentimiento» a los castigos y torturas a los que fue sometido. Los procesados participaron en un concurso inventado en el que vejaron a la víctima, ocasionándole una situación «gravemente humillante».
Durante los días en que estuvo retenido, los acusados le tatuaron un pene en la cara y un tatuaje similar en la zona facial derecha. También le rasuraron y tatuaron las cejas, le dibujaron un sujetador en la zona torácica y le tatuaron la oreja derecha. Además, le hicieron piercings, le inmovilizaron ambas muñecas con bridas, le quemaron los labios con pegamento y le pincharon la planta y los dedos del pie.
De un falso 'cambio de look'
El caso arrancó en marzo de 2021 cuando la víctima publicó un anuncio en Facebook y Mil Anuncios para convocar un supuesto juego de rol sexual de sumisión y travestismo bajo el título 'Cambio de Look'. Los participantes contactaron con él mediante un grupo de WhatsApp y firmaron un supuesto contrato en el que se ofrecían recompensas económicas de entre 500 y 3.000 euros por superar pruebas de atrevimiento.
Sin embargo, los jóvenes aprovecharon su discapacidad intelectual para retenerlo durante varios días en una vivienda de Manacor. Todo empezó como un engaño y derivó en un cautiverio sádico: además de los tatuajes forzados, le cosieron los dedos de los pies, le cerraron la boca con pegamento, le clavaron chinchetas y grapas, le obligaron a vestirse de mujer para ir a un supermercado e incluso lo pasearon desnudo en un coche mientras grababan las escenas con un móvil.
Tras lograr escapar del piso de su encierro y alertar a la Policía Nacional, el hombre tuvo que ser ingresado en el hospital de Son Espases de Palma para extraerle los objetos clavados y curarle las heridas infectadas. Tras interponer la denuncia, la víctima llegó a recibir graves amenazas de muerte en su teléfono móvil, con mensajes como «te vamos a enterrar en cal viva como sigas hablando». La intervención inicial de la Policía Nacional se saldó con la detención de los implicados, cuya condena ha quedado ahora ratificada por vía judicial.