Interior del Mercat Nou de Ibiza.

Interior del Mercat Nou de Ibiza.G.R.P.

Ibiza

Fruta estropeada y pescado a 40 grados: el drama del mercado de Ibiza que se ha quedado sin aire

Comerciantes y clientes del Mercat Nou sufren las consecuencias de una avería crónica en plena ola de calor: «Todo está chorreando; esto es un horno»

Durante las últimas dos semanas, trabajar en el Mercat Nou de Ibiza se ha convertido en un auténtico suplicio. El sistema de aire acondicionado permanece averiado y las altas temperaturas están provocando pérdidas económicas entre los comerciantes, que denuncian el deterioro del género, la caída de la clientela y unas condiciones laborales «insoportables».

A mediodía, el interior del mercado ofrece un ambiente denso y sofocante. «Todo está chorreando: los embutidos, los clientes y nosotros», resume Rubén Ramis, propietario de Charcutería Ramis. Aunque mantiene funcionando de forma permanente el aire acondicionado de su establecimiento a 18 grados y ha reforzado las cámaras frigoríficas, asegura que el calor obliga a los equipos a trabajar al límite.

«Abres una puerta y la cámara sube 10 grados. Luego vuelve a bajar, pero el esfuerzo que hace es enorme», explica. A su juicio, la falta de climatización está provocando que muchos compradores reduzcan el tiempo que pasan en el mercado o directamente desistan de hacer sus compras.

Flores y melocotones

Las floristerías tampoco escapan al problema. Clara Torres explica que las flores se deshidratan rápidamente con el calor y que tampoco puede recurrir a ventiladores porque perjudicarían aún más al género. «Nos dicen que están esperando unas piezas y que cada vez que arreglan una fuga aparece otra», lamenta. Con humor, concluye: «Cualquier día vengo a trabajar en bikini».

Uno de los casos más llamativos es el de María José Roig, propietaria de Frutas Escaramull, que asegura haber tenido que tirar esta misma semana 25 kilos de melocotones. «La fruta no soporta estos cambios de temperatura entre la cámara y el mostrador», explica. Las fresas, las moras y otras frutas delicadas ni siquiera pueden exponerse porque se deterioran en muy poco tiempo.

Las frutas en el Mercat Nou aguantan pocas horas debido al intenso calor.

Las frutas en el Mercat Nou aguantan pocas horas debido al intenso calor.G.R.P.

En Fruita i Camp, Mohamed Aj asegura que a primera hora de la mañana el mercado ya ronda los 30 grados. «Estamos todos empapados de sudor y llevamos muchos días así», denuncia. Según explica, las pérdidas de producto continúan aumentando y los ventiladores apenas sirven para mover el aire caliente.

A su juicio, si las piezas necesarias para reparar la instalación no llegan, el Ayuntamiento debería buscar soluciones provisionales. «Siempre nos dicen que faltan recambios, pero ya estamos hartos de escuchar lo mismo», afirma.

Más hielo

El sector del pescado también acusa especialmente las consecuencias del calor. Valentín Ruiz Roselló asegura que el hielo dura la mitad que habitualmente y que el consumo se ha incrementado un 50 %. «Estamos limpiando pescado casi a 40 grados. Esto es un horno», denuncia.

Su hijo, Iván Ruiz, lamenta que durante años se haya hablado de construir un nuevo mercado sin que el proyecto termine de materializarse. Aun así, reconoce que el actual concejal de Comercio, Álex Minchiotti, mantiene contacto frecuente con los comerciantes, aunque considera que los problemas estructurales siguen sin resolverse.

En Carnes Hermanos Pérez, Carmen Pérez y Lucía Arias coinciden en que nunca habían sufrido una avería tan prolongada. «Si estuvieras media hora aquí trabajando con nosotras lo entenderías perfectamente», asegura Arias. Ambas destacan que el género permanece refrigerado, pero reconocen que los puestos de fruta y pescado están soportando las peores consecuencias.

Equipos de casi tres décadas

Desde el Ayuntamiento de Ibiza, el concejal de Comercio, Álex Minchiotti, ha explicado que las dos máquinas principales del sistema de climatización han sufrido averías y que actualmente funcionan únicamente a media potencia mientras llegan los recambios necesarios.

Fuentes municipales precisan que los equipos tienen 27 años de antigüedad y que la localización de determinadas piezas resulta especialmente complicada. Además, reconocen que los conductos de distribución presentan un importante deterioro, con deformaciones y pérdidas de aire que reducen aún más la eficacia del sistema.

El Consistorio asegura que la prioridad pasa por recuperar el funcionamiento de la instalación cuanto antes, aunque admite que, dada la antigüedad de todo el sistema, ya resulta necesario estudiar una renovación integral tanto de las máquinas como de la red de conductos.

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