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De izquierda a derecha, la dra. María José Espinar, responsable del área de microbiología; Mariel Muller, técnica de laboratorio; José Ferrà, biólogo, y Laura García Ferragut, directora técnica del Laboratorio de Análisis Clínicos de Juaneda Hospitales.

Diagnósticos en minutos para identificar la 'huella dactilar' de las bacterias: «Es un salto cuántico»

Juaneda incorpora el sistema MALDI-TOF, una tecnología que 'lee' el perfil proteico de bacterias y hongos de forma casi instantánea para acertar con el antibiótico exacto

En medicina, el tiempo no es oro es vida. Hasta hoy, cuando un paciente ingresaba con una infección grave en la UCI o en urgencias, los médicos jugaban a una especie de ruleta rusa farmacológica para identificar al microbio causante mediante los cultivos tradicionales. Tocaba esperar entre 24 y 72 horas. Tres días a ciegas disparando antibióticos de amplio espectro con la esperanza de acertar.

Peor esa larga espera acaba de pasar a la historia en la sanidad privada balear. El Laboratorio de Análisis Clínicos de Juaneda Hospitales (en Juaneda Miramar) ha incorporado el MALDI-TOF (Biotyper Sirius), una tecnología revolucionaria que reduce ese diagnóstico de días a escasos minutos. «Un auténtico salto cuántico» en velocidad y precisión, explica Laura García, directora técnica de los Laboratorios de Análisis Clínicos de este centro hospitalario de Palma.

Para entender el calado de este avance, hay que imaginar un escáner capaz de leer la huella dactilar de una bacteria a la velocidad de la luz. El MALDI-TOF funciona mediante la espectrometría de masas asistida por inteligencia artificial. «Con esta innovadora tecnología, identificamos a los microorganismos por su perfil proteico (esa especie de huella dactilar) mediante espectrometría de masas asistida por inteligencia artificial», detalla.

Comparación con 5.000 microorganismos

Este equipo bombardea la muestra con un pulso de láser, desintegrando y volatilizando las proteínas del microbio dentro de un tubo de vacío. Al volar por ese conducto, las proteínas ligeras se adelantan y las pesadas quedan atrás; ese orden genera un dibujo único. «Comparamos los resultados de la huella proteica con una base de datos de más de 5.000 microorganismos en cuestión de minutos permitiendo informar del resultado de forma rápida y precisa», relata la directora técnica.

Para los médicos, este hallazgo quita las vendas de los ojos porque saber al instante a qué enemigo se enfrentan permite iniciar un tratamiento personalizado, directo a la yugular del microbio.

«Hasta ahora se tardaban hasta tres días en identificar qué tipo de microorganismo estaba causando la infección de un paciente que acudía a urgencias presentando síntomas o estaba ingresado. El nuevo sistema MALDI-TOF lo resuelve en minutos a partir de un cultivo positivo», celebra sobre la rapidez.

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Mariel Muller y la Dra. Espinar, manipulando muestras de pacientes en la fase previa a su introducción en el equipo MALDI TOF.

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La doctora Espinar coloca una muestra en el equipo MALDI TOF para la determinación de los microorganismos infecciosos de un paciente.

La llegada de este equipo es, insiste la dirección del centro, «un salto cuántico». Su incorporación es urgente para hacer frente a una batalla global de salud pública que ya se ha empezado a librar con las súperbacterias. El uso masivo e innecesario de antibióticos potentes está provocando que estos microbios se vuelvan inmunes e hiperresistentes.

La OMS alerta de la resistencia

«La OMS ha advertido de que en 2050 las infecciones por bacterias resistentes podrían ser la primera causa de muerte a nivel mundial. Infecciones tan comunes como una infección urinaria o una otitis podrían llegar a no disponer de un antibiótico eficaz, y cirugías tan habituales como una apendicitis podrían conllevar un mayor riesgo al no disponer de una cobertura antibiótica tan efectiva como la actual», advierte la doctora. Por eso, al afinar el tiro desde el primer minuto con el MALDI-TOF, se evita quemar cartuchos innecesarios y se frena en seco el nacimiento de estas resistencias mutantes.

Las muestras complejas de toda la red de Juaneda Hospitales se centralizarán en este nuevo pulmón tecnológico. Los grandes beneficiados serán los pacientes más frágiles. Personas ingresadas en la UCI donde un choque séptico puede costar la vida en horas, pacientes oncológicos con defensas mermadas o inmunodeprimidos. Para ellos, «el tiempo es vital para evitar la progresión de la infección y la especificidad para garantizar la eficacia del tratamiento», insiste la doctora García Ferragut.

La velocidad de este sistema sana, además, el impacto más humano de la enfermedad: el miedo a la espera. Estar grave en una cama de hospital sin saber qué nos ataca es una condena psicológica que ahora se reduce a un suspiro.

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