Alex de brazos cruzados en el barco antes de ser despedido
Despiden a Álex, el marinero que lleva un mes esperando un «papel» para poder trabajar en un barco
El trabajador, de 24 años, denuncia el colapso en el Instituto Social de la Marina, que funciona con un único médico en plena campaña estival
Despedido. Tras un mes de brazos caídos a la espera de un certificado médico obligatorio que le debía autorizar para poder navegar en la empresa de Alcúdia que lo contrató como marinero, el jefe de Álex Mateos se ha cansado. Pero no de él, que tenía todas las ganas del mundo de trabajar, sino de esperar a que la administración atienda a su trabajador para tramitar el reconocimiento médico obligatorio que le permite embarcarse.
«Sigo esperando a que el Instituto Social de la Marina me atienda para darme un mísero papel», lamenta desconcertado este trabajador de 24 años. Su caso, relatado por El Debate, desvela la parálisis burocrática que arrastra el Instituto Social de la Marina (ISM) en Palma, donde la falta de personal —con un único médico para toda Mallorca— está destruyendo empleos en plena campaña estival y bloqueando la operatividad de las flotas locales.
«Vino el jefe, estaba a bordo del barco y me dijo: «Tenemos que hablar». Yo ya suponía que era eso», relata Álex. «De muy buenas maneras me dijo: «Oye, mira, eres un trabajador que trabaja bien, cumples los horarios, eres respetuoso cuando hay clientes... pero como comprenderás, no puedo tener este barco parado porque es que yo dejo de facturar. Estamos en plena temporada y tú no puedes trabajar sin la revisión médica»».
El jefe: «Necesito un marinero ya»
La salida forzosa del mercado laboral deja al marinero en una situación económica precaria. Al no poder realizar salidas de navegación, sus ingresos se han desplomado. «Facturaré poco, porque claro, sin salidas al mar no cobro el plus. Por una parte me da mucha rabia, porque hasta el día de la cita [el 13 de julio] son otros 15 días que dejo de facturar. Cosa que no trabajo, cosa que no cobro».
Su ya exjefe corrobora a este periódico la gravedad de la situación y lamenta haber tenido que tomar esta decisión «con todo el dolor». «Necesito un marinero que saque barcos al mar ya. Lo lamento por él y porque la opción que me queda ahora es más cara porque tendré que contratar autónomos, pero no puedo esperar más», explica el empresario, que recuerda que la temporada del mar en Baleares es excesivamente corta y no puede doblegarse a los tiempos de la administración.
Según denuncia el propio sector, el problema mantiene a decenas de profesionales amarrados a puerto y el desabastecimiento de personal tripulante es crítico. La propia empresa que contrató a Álex cuenta con una infraestructura imponente que se encuentra virtualmente paralizada: «La empresa en la que estaba trabajando tiene una flota de 52 barcos pero sólo hay nueve capitanes y cuatro marineros para todos ellos. ¿Por qué no pueden sacarlos al mar? Porque no hay personal, porque todo el mundo está parado por la misma situación», desvela el afectado.
Mateos apunta directamente a la gestión del ISM como causante de este cuello de botella: «Me he sentido abandonado por parte de la administración, que no ha hecho ni el esfuerzo. Yo, y seguramente miles de personas más, estamos en la misma situación ahora mismo. Hay empresas paradas, marineros en la calle, capitanes en la calle y pescadores en la calle».
Asegura que la falta de facultativos es crónica y que no se toman medidas: «Este no es un problema de ahora, es un problema que se lleva arrastrándose. El doctor se va acumulando gente y, en vez de buscar soluciones como contratar más doctores, es todo lo contrario: los médicos se van», denuncia.
Visitas diarias al ISM
Ante la desesperación, Álex ha optado por personarse diariamente en la delegación del ISM en Palma para presionar y visibilizar su caso, apoyado por la documentación de su despido. «Mi jefe me va a mandar el papel de que me han despedido por no haber pasado la revisión médica para hacer más presión allí. Lo que voy a hacer es presentarme cada día, cada día y cada día; que vean que soy un pesado, pero es que yo mi trámite lo quiero conseguir».
El afectado describe escenas de profunda frustración a las puertas de las oficinas administrativas, criticando la aparente desidia de los funcionarios públicos mientras los usuarios aguardan en la calle.
La falta de respuestas se extiende también a la exigencia de un precontrato para poder solicitar la cita médica, un requisito que el marinero denuncia que se aplica de forma arbitraria: «Les preguntas: «Oye, ¿por qué me habéis pedido un precontrato si yo no soy extranjero y aquí pone que es solo para extranjeros?». Se callan y te preguntan otras cosas. No sé, me parece una locura».
Sin soluciones a la vista y con la campaña de verano en marcha, los profesionales del mar en Mallorca asisten desamparados a una crisis burocrática que vacía las tripulaciones y frena en seco la economía náutica de la isla.