Imagen del barco prisión Atlante

Imagen del barco prisión 'Atlante'

Historia

La venganza por la masacre del Atlante

El barco sirvió de prisión a los dos bandos. Justos y pecadores pagaron por los asesinatos de la Menorca republicana durante la Guerra Civil

Dos días después del asesinato de 75 presos franquistas en Maó, en la llamada masacre del Atlante, sus correligionarios mallorquines respondieron con el fusilamiento de 11 republicanos menorquines en Palma. La escalada de la violencia alcanzó su punto álgido en el mes de noviembre de 1936. La cronología de los hechos en Baleares es clave para entender el conflicto porque, aunque no había comunicación oficial entre las islas, todo se acababa sabiendo a través de las radios o los huidos.

El orden de los sucesos fue el siguiente. El 11 de noviembre de 1936, el crucero nacional Canarias capturó un barco republicano, el vapor Ciudadela, que hacía la ruta entre Menorca y Barcelona. Lo obligaron a atracar en Sòller y detuvieron a 41 de sus pasajeros, además de su capitán. Este resulta que era mallorquín y tiene una historia muy interesante. Se llamaba Pere Riutort Julià, era de Esporles y militante de Esquerra Republicana Balear. Cuando se declaró el golpe de Estado, huyó a la Menorca republicana con su barco y un teniente de la Guardia Civil como prisionero. Participó en la Batalla de Mallorca y se encargó de la ruta comercial con Barcelona, hasta que lo atraparon.

Pere Riutort tenía familia en el otro bando. Su primo era Juan Thomás Riutort, un teniente partidario del golpe que estaba preso en la Menorca republicana. Según el historiador Llorenç Capellà, «se realizaron gestiones para salvarle la vida. Si Pere Riutort hubiera aceptado las directrices del nuevo sistema, posiblemente lo habrían indultado. Él no aceptó». La cronología de los acontecimientos tampoco le ayudó.

El 18 de noviembre de 1936 ambas islas sufrieron sendos ataques de la aviación enemiga. Prácticamente a la misma hora, los bombarderos de uno y otro bando lanzaron el mismo número de bombas sobre Palma y Maó: seis proyectiles de cien kilos. En Mallorca no hubo víctimas pero en Menorca mataron a unos obreros que estaban construyendo un refugio en la base naval de Maó. En total, registraron siete víctimas mortales: un marinero y seis menorquines.

El diario republicano La Voz de Menorca publicó: «Comentar la canallada del aviador faccioso, seguramente extranjero, resulta casi imposible. Todos los apóstrofes son pocos para los que merece el cobarde que lanza su metralla contra el pueblo indefenso».

La noticia de las muertes provocó una manifestación espontánea en Maó que exigió venganza con los presos derechistas encerrados en el barco Atlante, anclado en Cala Figuera. Hasta allí llegaron enardecidos y uno de los mandos políticos apareció con una lista. Asesinaron en dos días a 75 personas, la mayoría militares y sacerdotes.

Durante aquellos días también llegaban noticias de la masacre de Paracuellos en el Madrid republicano, donde más de 2.500 presos estaban siendo ejecutados sin juicio alguno.

Mientras, en la Mallorca franquista, los presos republicanos veían que su sentencia ya se había dictado. Según el historiador Juan José Negreira, ninguno de los menorquines recién apresados tenía delitos de sangre. Sin embargo, eran los siguientes en la escalada de venganzas. Tras un fugaz juicio, el 21 de noviembre de 1936 colocaron frente a la tapia del cementerio de Palma a 11 republicanos. Uno de ellos era Pere Riutort. Dicen que nunca perdió el buen humor. Cuando iba hacia el paredón, dobló su americana de capitán de la marina mercante y se la entregó a un soldado: «No quiero que manchéis esta chaqueta tan bonita». Antes de la descarga tuvo tiempo de gritar «¡Viva la República!»

Junto a él murieron el anarquista pollencí Martí Vicens Vilanova y nueve oficiales que habían servido en la Menorca republicana: el brigada Jesús Gabaldón Paños y los alféreces Julián Andrés Hernández, Rafel Aviñó Mañez, Joaquín Deza Bello, Gabriel Obrador Obrador, Crescencio Eugenio Carmona, Juan Riera Febrer, Antonio Juan Angulo y Juan Pons Gomila. Todos pagaron por unas muertes en las que no habían participado.

La venganza por los asesinatos en la Menorca republicana continuaría durante años, sobre todo tras la rendición de la isla en febrero de 1939. Tres de los principales responsables serían fusilados en la posguerra: los brigadas Pedro Marqués Barber y Jaime Palou Massanet, y el agente comunista Heriberto Quiñones González, marido de Aurora Picornell y autor de la lista del Atlante.

Además, recientemente se ha revelado otra venganza del Atlante. Justo la noche de la rendición de Menorca, el 8 de febrero de 1939, los nacionales corrieron el rumor de que los últimos izquierdistas podrían salir hacia Francia en el barco Atlante. Muchos lo creyeron y acudieron a la cita. Cuando los vigilantes tenían 84 personas dentro del barco, cerraron las puertas y convirtieron, otra vez, el buque en prisión, pero del otro bando. «Una gran parte de los capturados acabaron después ante el pelotón de fusilamiento. El resto recibiría largas condenas de prisión», explican los historiadores Josep Portella, Miquel López y Carlos de Salort en el informe titulado Primer mapa de represaliats a Menorca (Primer mapa de represaliados en Menorca) que encargó el Govern de Armengol y se acaba de hacer público. En él añaden la biografía de los 159 fusilados en Menorca desde febrero de 1939.

El informe se puede consultar aquí: https://www.caib.es/sites/memoria/ca/1_primer_mapa_de_represaliats_a_menorca/

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