La Guardia Civil acudirá cuando activemos una baliza V16
Sucesos
Las balizas V16 desatan otra oleada de robos en coches en Palma y los vecinos estallan
Los ladrones aprovechan cualquier descuido para sustraer estos dispositivos de los vehículos, mientras crece la preocupación entre los afectados por la reiteración de los asaltos
Ha pasado medio año y la vida sigue igual (de mal) en Pere Garau, uno de los barrios con mayor población de Palma. El mes de febrero pasado, los vecinos estallaban por los continuos robos en interior de coches y la Policía intensificaba su acción. Tanto es así, que cayó un grupo de argelinos dedicados, principalmente, a robar las balizas V16 de los coches aparcados en la calle. Pues bien, aquello funcionó y durante un tiempo la situación se estabilizó. Hasta ahora.
Los robos han vuelto. Así lo denuncia Flipau amb Pere Garau, que asegura que en las últimas semanas se están repitiendo las sustracciones en coches estacionados tanto en el barrio como en otros puntos de Palma. Y hay algo que tampoco ha cambiado desde febrero: las balizas V16 siguen siendo uno de los objetos más buscados.
La asociación ha pedido a los vecinos que extremen las precauciones y reclama más vigilancia policial. No es la primera vez que lo hace. A comienzos de año, la sucesión de cristales rotos y coches desvalijados terminó provocando una respuesta policial que se saldó con numerosas detenciones.
Solo durante las primeras semanas de 2026, la Policía Nacional arrestó en Palma a cerca de 30 presuntos autores de robos con fuerza en vehículos. Dos de ellos, de nacionalidad argelina, fueron detenidos en febrero por ocho asaltos cometidos en Pere Garau y La Soledad.
Rompiendo cristales con tapas de alcantarilla
No se complicaban demasiado para entrar. En varios de los robos utilizaron tapas de alcantarilla para reventar las ventanillas. Los agentes encontraron algunas dentro de los propios coches o tiradas cerca. Ese detalle acabó sirviendo para relacionar unos casos con otros.
Una vez roto el cristal, cogían lo que encontraban. Pero había algo que interesaba especialmente. La Policía ya advirtió entonces de que las V16 estaban entre los objetos que más desaparecían de los vehículos. Y seis meses después siguen ahí.
Otra vez las V16
La asociaciónvecinal sostiene que los robos afectan especialmente a los vecinos con menos recursos. El motivo es bastante sencillo: quien no puede pagar una plaza de aparcamiento deja el coche en la calle. En un barrio densamente poblado como Pere Garau, son muchos.
De ahí algunas de las recomendaciones que están difundiendo estos días. La principal consiste en no dejar objetos visibles dentro del vehículo. También aconsejan dejar la guantera abierta y vacía para que cualquiera que mire desde fuera pueda comprobar que allí no hay nada que llevarse.
Con las balizas plantean una precaución adicional. Los propietarios deberían guardar los números de geolocalización de los dispositivos para poder identificarlos si son sustraídos. Y si hay robo, denunciarlo.
Hay otra advertencia que tiene que ver con lo que ocurre después de la sustracción: no comprar balizas V16 de segunda mano cuando existan dudas sobre su procedencia. Un precio demasiado bajo puede esconder un aparato robado y su adquisición puede terminar en un problema para el comprador si se acredita que conocía su origen ilícito.
Porque ahí está parte del negocio. Una V16 cabe en cualquier bolsillo, tiene salida y cada vez hay más en circulación. Desde el 1 de enero de 2026, los conductores deben llevar el modelo conectado exigido por la normativa, de manera que millones de vehículos han incorporado estos dispositivos. Los ladrones también lo saben.
Febrero ya dejó el aviso
Lo ocurrido a principios de año permite hacerse una idea de hasta dónde llegó el problema. Tras la detención de los dos sospechosos por los ocho robos de Pere Garau y La Soledad, otros cuatro individuos fueron arrestados por hechos similares.
Los métodos cambiaban. Algunos forzaban los vehículos con patas de cabra y otros rompían directamente alguna de las ventanillas. Uno de los detenidos llegó a asaltar cinco coches en apenas unas horas antes de ser interceptado por agentes de la Policía Nacional.
La acumulación de casos obligó entonces a aumentar la presencia policial. Se desplegaron patrullas en coche y motocicleta y se utilizaron vehículos camuflados en las zonas donde se estaban registrando más robos. Paralelamente, las comisarías de distrito siguieron investigando las denuncias que iban llegando. Los arrestos dieron resultado y la situación terminó calmándose. Pero no duró.
Ahora son otra vez los vecinos quienes avisan de que los robos se repiten y quienes piden más policías en las calles. Flipau amb Pere Garau reclama un refuerzo de la vigilancia ante una sucesión de hechos que, según denuncia, no afecta únicamente a esta barriada.
Han pasado seis meses desde aquella primera oleada. Hubo operaciones policiales, detenidos y semanas de mayor tranquilidad. Las balizas, sin embargo, siguen desapareciendo de los coches. Y en Pere Garau vuelve una costumbre que sus vecinos creían haber dejado atrás: mirar el coche desde lejos antes de acercarse para comprobar que, esta vez, todos los cristales siguen en su sitio.