Se sabe que el hombre dejó, entre otros, castillos en Francia y Mónaco
Riqueza
Dos mujeres suizas luchan en Mallorca la herencia perdida de un millonario francés del siglo XIX
La historia se remonta al siglo XIX y tiene una conexión directa con Menorca. Descloux, conocido como el «caballero Descloux», se casó con una menorquina hace unos 200 años
Han pasado cerca de dos siglos, varias generaciones y un número difícil de reconstruir de herencias, renuncias y transmisiones de propiedades, pero la fortuna de Esteban Desclaux Burgada-Capeller está en la diana. Dos mujeres que rondan la cincuentena, una residente en un pueblo de Mallorca y otra en Lausana (Suiza), tratan de demostrar que son tataranietas de aquel empresario naviero francés que hizo fortuna en el siglo XIX, se casó con una menorquina y dejó tras de sí un patrimonio cuyo verdadero alcance sigue siendo una incógnita.
La historia comienza con el matrimonio de Desclaux con Maria Umbert Taltavull, natural de Menorca. La pareja tuvo un único hijo, que posteriormente contrajo dos matrimonios de los que nacieron tres hijos. Casi 200 años después, las dos mujeres aseguran haber conseguido reconstruir su vínculo con aquel matrimonio después de contratar a un genealogista y reunir árboles genealógicos y documentación que, según sostienen, las sitúan dentro de la descendencia familiar.
Las dos supuestas herederas se conocieron hace unos años y han decidido mantener su identidad en el anonimato. Una vive actualmente en Mallorca y la otra en Suiza. A finales de julio se pusieron en contacto con Fernando Osuna, abogado especializado en Derecho de Familia y Sucesiones que ejerce de portavoz del caso y que a lo largo de su carrera ha intervenido en conocidos procedimientos de filiación y herencias.
El camino
El objetivo ahora es mucho más complicado que demostrar un parentesco sobre el papel. Hay que reconstruir qué ocurrió con una fortuna que ha pasado por distintas manos durante generaciones y averiguar si en alguna de las sucesivas herencias, renuncias o transmisiones patrimoniales se produjo algún fallo o acto jurídico nulo que permita a las dos mujeres acreditar que todavía conservan derechos sobre una parte de esos bienes.
Más de seis décadas después, el patrimonio vuelve a ser objeto de pesquisas. Entre los bienes que se relacionan con la sucesión aparecen castillos, palacios, viviendas, fincas rústicas, tierras, joyas y numerosas obras de arte. También se investiga otro patrimonio relacionado con la herencia en el que figuraría un castillo en Mónaco, además de numerosas propiedades inmobiliarias y terrenos.
La figura del propio Esteban Desclaux tampoco está completamente libre de interrogantes. Una de las versiones sobre el conocido como «caballero Desclaux» lo identifica como un empresario que amasó su fortuna con el transporte marítimo durante las primeras décadas del siglo XIX, mientras que otra hipótesis lo vincula al ámbito militar y a la nobleza.
A partir de ahí comienza un auténtico rompecabezas sucesorio. Según ha explicado Osuna a Europa Press, algunos de los herederos renunciaron en su momento a la herencia y también hubo litigios y conflictos familiares. A ello se suma una circunstancia especialmente relevante para las actuales reclamantes: algunos descendientes murieron sin dejar hijos, por lo que habría quedado abierta la línea colateral de la familia.
Las dos mujeres sostienen que cuentan con suficiente documentación y árboles genealógicos para acreditar que proceden del mismo tronco familiar, aunque ahora necesitan completar una reconstrucción que abarca aproximadamente dos siglos. Por este motivo también buscan la colaboración de personas que lleven el apellido Desclaux y que puedan aportar documentos, información o nuevas conexiones familiares.
El trabajo se desarrolla ahora entre notarías, registros de la propiedad, antiguos testamentos y árboles genealógicos. Uno de los primeros pasos consiste en identificar y localizar todo aquello que pudo formar parte de la fortuna: desde castillos y palacios hasta viviendas, fincas, joyas y obras de arte. Después habrá que seguir el rastro de cada bien para determinar cómo se transmitió y, especialmente, en manos de quién se encuentra actualmente.
En paralelo, se están buscando testamentos y documentación en notarías y registros de la propiedad que permitan reconstruir las distintas transmisiones. También se prevé contactar con otros familiares relacionados con la sucesión. En una historia que atraviesa generaciones, países y propiedades, cualquier documento puede convertirse en una pieza importante para determinar si la fortuna del «caballero Desclaux» quedó definitivamente repartida o si, dos siglos después, todavía existe alguna puerta legal abierta para sus descendientes.