Prohens, en el Muro de la Dignidad

Prohens, en el Muro de la Dignidad

Memoria Democrática

Prohens aprieta el acelerador de la Memoria «alternativa» y quiere más homenajes a las víctimas de bombardeos republicanos

l Govern balear extenderá los Muros de la Dignidad a siete municipios para recordar a las víctimas de los bombardeos republicanos y confronta la memoria selectiva que, según el historiador Manuel Aguilera, dejó durante décadas a estos muertos fuera del reconocimiento institucional

A menos de un año de las elecciones autonómicas, Marga Prohens ha decidido entrar en uno de los terrenos que durante años la izquierda consideró propio: la memoria de la Guerra Civil. Pero lo hará con sus propias reglas. El Govern balear prepara nuevos 'Muros de la Dignidad' en siete municipios para recordar a los civiles muertos bajo las bombas republicanas, víctimas que durante décadas nunca encontraron acomodo en las políticas públicas de memoria. Víctimas de segunda, a ojos de Zapatero y Sánchez.

Después de inaugirar el de Palma, Artà, Inca, Santa Maria del Camí, Ses Salines, Sóller, Maó y Eivissa son los siguientes. La Conselleria de Presidencia, Coordinación de la Acción de Gobierno y Cooperación Local ya ha escrito a sus ayuntamientos para ofrecerles colaboración. Cada consistorio podrá escoger dónde instala el memorial.

La iniciativa tiene bastante más carga política que arquitectónica. Después de años en los que las leyes de memoria impulsadas primero por José Luis Rodríguez Zapatero y después por Pedro Sánchez centraron la acción institucional en las víctimas de la represión franquista, el Ejecutivo del PP balear ensancha el perímetro. Su planteamiento es otro: si las administraciones tienen que recordar a las víctimas de la Guerra Civil, el reconocimiento debe alcanzar también a quienes murieron como consecuencia de la violencia republicana.

En total, hay 152 muertos documentados por los bombardeos en Baleares. De ellos, 97 corresponden a Mallorca, 29 a Menorca y 26 a Eivissa. Son esas cifras las que el Govern pretende trasladar ahora de los archivos a los municipios.

Palma, primera parada

El pasado 27 de julio, Prohens inauguró el primer Muro de la Dignidad en el paseo Sagrera, junto al refugio antiaéreo del Baluard de Sant Pere. El monumento recuerda a las 73 personas que murieron en los bombardeos republicanos sobre la ciudad durante la Guerra Civil. La pieza tiene 73 perforaciones. Una por muerto. Cuando la luz atraviesa el muro, los huecos proyectan sobre el suelo el recuerdo de quienes perdieron la vida durante aquellos ataques.

Flores para sus familiares asesinados

Flores para sus familiares asesinados

Aquella inauguración podía interpretarse como un homenaje local. Lo que viene después demuestra que había algo más.

El Govern quiere repetir el modelo allí donde existen víctimas identificadas. Los ayuntamientos podrán elegir un lugar relacionado directamente con los bombardeos o cualquier otro espacio que reúna las condiciones necesarias para albergar el memorial. Presidencia ya ha iniciado los contactos.

Y todo esto sucede cuando comienza la cuenta atrás electoral. Prohens llegará a las autonómicas de 2027 con una política de memoria propia que le permite disputar a la izquierda uno de sus discursos más reconocibles sin renunciar al concepto de memoria. Al contrario: se apropia de él para ensancharlo. Frente al modelo desarrollado durante los gobiernos de izquierdas, el PP balear plantea que el reconocimiento institucional no puede depender del uniforme, las ideas o el bando desde el que procediera la violencia que acabó con una vida.

Aguilera y las víctimas silenciadas

Detrás de este cambio hay años de investigación. Uno de sus principales impulsores ha sido Manuel Aguilera, periodista y doctor en Historia, autor -entre otros- de Mallorca en llamas, el libro en el que reconstruye la identidad y las circunstancias de la muerte de las 97 víctimas de los bombardeos republicanos en Mallorca. Es, también, colaborador en El Debate.

Su tesis parte de un episodio que rara vez aparece cuando se habla de los ataques aéreos contra civiles durante la Guerra Civil. «Nueve meses antes que Guernica, Mallorca fue bombardeada por la República. Pero esto no interesa contarlo», explicó Aguilera en una entrevista con El Debate publicada el pasado abril.

Mallorca sufrió 46 bombardeos solamente durante el primer mes de guerra. Aguilera contabiliza 56 durante todo el conflicto. Palma comenzó a recibir ataques apenas tres días después del levantamiento de julio de 1936 y hubo jornadas en las que los aviones aparecieron dos veces.

Las bombas buscaban en teoría objetivos militares. Muchas terminaron en calles, viviendas y zonas comerciales. Plaza del Olivar, los alrededores de Plaza Mayor y distintos barrios obreros recibieron impactos.

Aguilera hizo algo elemental que, sin embargo, había tardado décadas en hacerse: averiguar quiénes eran. Encontró trabajadores, familias destrozadas y personas de izquierdas. Incluso un alto cargo de UGT murió bajo las bombas republicanas. Una de las historias que recupera es la de un hombre que salió a la calle al escuchar los aviones y gritó «ya vienen los nuestros». Una bomba lo mató.

EL DÍA DE LA INFAMIA

El historiador recuerda con especial horror lo sucedido el 29 de octubre de 2020 en el Ayuntamiento de Palma. Aquel día se votó una propuesta para estudiar y reconocer a las víctimas de los bombardeos republicanos y rendirles homenaje institucional. PSOE, Més y Podemos votaron en contra. Aguilera lo bautizó como el «día de la infamia».

La votación se produjo, además, después de que Baleares hubiera desarrollado su propia legislación de memoria. Para el historiador, aquello demostraba que la aplicación práctica del reconocimiento no alcanzaba por igual a todos los muertos. «No todas las víctimas están siendo tratadas igual y existe una memoria selectiva», sostiene.

Ahora viene la remontada.

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