Desde la retaguardiaMiquel Segura

Inventario de miedos, angustias y recuerdos en hora tenebrosa

Pienso en lo que escribí hace poco respecto a Jaume Matas -¿vade retro, hipócritas?- : gobernar es gestionar, invertir, administrar ...y proteger

Escribo a las puertas de un puente que no es tal con el corazón encogido por la angustia. Como diario observador del acontecer diario —local, insular, nacional e internacional—, estoy harto de sobresaltos, temores y resquemores. No me cabe en la mente el desastre de Urda a pocos meses del de Adamuz. No busco culpables -otros lo hacen con sospechosa diligencia- pero no puedo dejar de preguntarme cómo un país moderno puede retroceder tanto en ocho años. Y pienso en lo que escribí hace poco respecto a Jaume Matas -¿vade retro, hipócritas?- : gobernar es gestionar, invertir, administrar...y proteger. Creo que todo lo que podría decir al respecto ya lo tengo escrito, así que continuaré pasando lista de mis miedos en esta hora tenebrosa.

Me escandaliza que los comerciantes palmesanos tengan que proteger sus establecimientos de la furia anunciada de pandillas de bárbaros que -dicen, escribo en día viernes- saldrán a protestar por no se sabe muy bien qué. Comparto la indignación de la presidenta Prohens ante la situación de indefensión de los pequeños y medianos empresarios y sus trabajadores. Y no me vale el análisis de una juventud sin horizontes, ahogados por la desesperanza y bla, bla, bla. De eso se habla en los gabinetes de estudio, con los educadores, los políticos y los expertos. Pero la amenaza a priori -espero que no se haya consumado- solo se combate con jarabe de palo. Esos irresponsables nunca corrieron delante de los grises, tal vez sea el momento de que aprendan que toda acción tiene sus consecuencias.

Los comicios del 29-N se han convertido en un referéndum: Sánchez sí, Sánchez no

Desde luego que la campaña electoral está tocada de muerte, la torre herida por el rayo. Nada será igual desde ahora. Los sermones mitineros -hablo de Baleares, donde tenemos muy buenos «predicadores»- sonarán vacíos, sin sentido. Los comicios del 29-N se han convertido en un referéndum: Sánchez sí, Sánchez no. Ahora importará todavía menos el nombre de los candidatos, sin son «producto local» o cuneros, si tienen o no experiencia política, si han accedido a la lista en modo «patada hacia arriba» o si cumplen la función del chocolate en los quartos embetumats (pastel muy típico de Mallorca). Nada que ver, aquí se va a tratar de pasar página o quedar atrapados quién sabe dónde y por cuanto tiempo.

Por cierto: hablando de dulces y golosinas. Esos días eran en Mallorca el de los rosarios confitados. La tradición no ha muerto, pero ya no es lo mismo. Mi tío Francesc Picó, que regentó el colmado más famoso de sa Pobla, los elaboraba con exquisitos chocolates, caramelos variados y crujientes panellets.(Pastas a base de almendras). Por unos días, su escaparate era algo así como una ventana abierta al cielo. Vendía rosarios de todos los tamaños desde los que costaban cinco pesetas al de alta selección, que en aquel tiempo -años cincuenta y sesenta del siglo pasado- podían costar hasta doscientas pesetas. En el centro del mostrador lucía uno de tamaño descomunal que no estaba a la venta, pues se rifaba entre los compradores. Piedad y glotonería se daban la mano en la jornada previa al Día de los Fieles Difuntos.

Tempus fugit

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