Cerradas las listas electorales: crónica de agravios y maniobras orquestales
Ocurrió el pasado 12 de octubre en Alcúdia, durante los fastos organizados allí por la Guardia Civil con motivo de la fiesta de la Virgen del Pilar. La solemnidad castrense debió ser un adecuado marco para la petición de la todavía senadora.
No fue un domingo para enmarcar. Los cambios de hora -especialmente el de otoño, que nos lleva al reino de las tinieblas- nunca fueron de mi agrado. Si a eso añadimos la derrota del Barça, que no sé porqué pero me la esperaba, tendré que colegir que no tuve una jornada dominical de las más alegres. La noticia de la patada hacia arriba que le han dado en el PP a la alcaldesa de Campos tampoco me dejó contento. Francisca Porquer ha sido una primer edil fuerte y trabajadora que, a mi modo de ver, tenía más que asegurada su tercera mayoría absoluta. Ella dice que está muy orgullosa de haber podido gozar del inmenso privilegio de ser la alcaldesa de su pueblo a lo largo de ocho años y que se va muy contenta. Con todos mi respetos: lo primero me lo creo, lo segundo, no. Algo ha tenido que pasar para que la hayan trasplantado desde el número 1 municipal al ídem cuatro nacional, con ínfimas posibilidades de salir elegida diputada. Nadie va a obtener más de tres escaños en Baleares el 29-N, ni siquiera el PP, y eso lo sabe todo el mundo desde Prohens al último mono. Quizá le reserven un cargo autonómico tras las elecciones de mayo - «desde allí ha de venir», reza el Credo católico en uno de sus últimos versículos- pero eso está en el aire y depende de muchos factores, hoy por hoy, incontrolables. Aquí hay algo que no nos cuentan, como casi siempre. Atención a lo que pueda ocurrir en Campos, villa y corte del actual poder autonómico.
Por suerte, y como continuación a mi artículo del domingo estoy en condiciones de afirmar que la «caída» de María Salom de la lista senatorial obedece a la propia voluntad de la interesada. Ella misma así se lo pidió a Prohens, dejándola algo descolocada. Ocurrió el pasado 12 de octubre en Alcúdia, durante los fastos organizados allí por la Guardia Civil con motivo de la fiesta de la Virgen del Pilar. La solemnidad castrense debió ser un adecuado marco para la petición de la todavía senadora:
Aquí hay algo que no nos cuentan, como casi siempre. Atención a lo que pueda ocurrir en Campos, villa y corte del actual poder autonómico
-Margalida, no deseo repetir en la candidatura al Senado.
-¿Y eso? -la cara de la presidenta expresaba sorpresa y un ligero desconcierto.
Los motivos aportados por María pertenecen a su ámbito personal y, por tanto privado, ergo no voy a ser yo quien los haga públicos. Sí puedo añadir que la de Inca no rechazó la posibilidad de un futuro cargo que no le suponga el trajín de tener que volar a los madriles constantemente. Tendrá que ser, digo yo, algo apropiado a la veteranía y prosapia de Salom, que lleva la política en la sangre y está como una rosa. «Lo veremos», dijo, lleno de esperanza, aquel pobre ciego.
Notas final marginal: si el relevo de Jorge Campos no fue una «ejecución sumarísima», ni una «descabalgadura», ni nada de eso, este cronista deberá pasar de la alegría a la preocupación. A saber qué pedrea le tocará en la ruleta de Vox al radical enemigo de todo lo mallorquín. Espero, por mi bien y el suyo, que su regreso a Mallorca no signifique una vuelta de la burra al trigo. Amén.