Edificio del número 18 de la calle Miquel Santandreu que supuestamente cuenta con un refugio antiaéreo
El testimonio de una vecina de 97 años descubre un refugio de la Guerra Civil en Palma
La asociación ARCA pide la catalogación urgente de un edificio tras recabar el relato de su antigua residente
Tenía poco más de diez años cuando aprendió a medir el peligro por el sonido de las sirenas. Hoy, a sus 97 años, el relato de Joana Maria Llull ha devuelto a la luz el refugio antiaéreo de 1936 oculto bajo el edificio donde se crio desde los tres años hasta que se casó. Su memoria en primera persona es ahora la prueba con la que los patrimonistas de ARCA buscan salvar este posible búnker subterráneo en el corazón del barrio Foners de Palma.
El edificio, una obra arquitectónica de M. Alenyà, se levanta en la esquina entre las calles Miquel Santandreu y Joan Alcover. Allí, el trabajo del padre de Joana Maria llevó a la familia a instalarse en el piso bajo, justo encima de lo que pronto se transformaría en un búnker contra los bombardeos.
Según ha detallado esta antigua vecina, había entradas independientes conectadas a las dos escaleras principales del edificio para agilizar la evacuación; y además, disponía de una salida de emergencia estratégica que desembocaba directamente en el patio interior, donde la familia tenía el corral.
Durante la Guerra Civil, las entrañas de Palma se llenaron de galerías y cámaras excavadas a toda prisa bajo las fincas residenciales. Pero la posterior transformación urbana de la capital balear fue borrando gradualmente esos vestigios. «Muchos de estos búnkeres han desaparecido con el paso de los años; por eso es hora de preservar los pocos que todavía se conservan», advierten desde la Asociación para la Revitalización de los Centros Antiguos (ARCA).
La entidad patrimonial ya había dado la voz de alarma la semana pasada solicitando cautelarmente la protección de este edificio ante el testimonio de esta vecina que asegura que alberga un refugio.
ARCA formalizará un expediente completo con toda la información recabada. El documento será enviado de inmediato al Ayuntamiento de Palma, al Consell de Mallorca y al Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática. El objetivo es lograr la catalogación oficial e integral del inmueble para evitar que se borre uno de los últimos testigos silenciosos de la Guerra Civil en el barrio de Foners. «Es hora de preservar los búnkeres que se puedan», concluye ARCA.
Freno a la demolición
La entidad solicita formalmente que no se conceda la licencia de demolición actualmente en tramitación, y recuerda que este inmueble plurifamiliar ya estaba incluido en el catálogo pendiente de aprobación junto al Plan de Ordenación Detallada (POD), «lo que demuestra objetivamente su valor histórico y arquitectónico».
Por ello, piden que se le apliquen las mismas medidas cautelares y de valoración patrimonial que se utilizaron en su día en la calle 31 de Diciembre, para realizar una revisión técnica urgente del proyecto presentado para comprobar, documentar y proteger la existencia del refugio.
En paralelo, la entidad ha llevado el caso al Gobierno central, dirigiéndose al Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática para solicitar la declaración oficial del edificio como Lugar de Memoria Democrática.
Al ser un inmueble erigido entre 1932 y 1933, en plena Segunda República, ARCA defiende en su escrito que «todos los refugios antiaéreos son testimonios físicos, geográficos y visibles de los horrores de las guerras» que permiten sensibilizar a la ciudadanía frente a la indefensión de la población civil. Además, la entidad remarca que esta obra de M. Alenyà es un elemento singular que debe protegerse.
La asociación ha pedido también a la Dirección Insular de Patrimonio Histórico del Consell de Mallorca que intervenga de manera coordinada con el Ayuntamiento de Palma para frenar de forma cautelar el procedimiento de derribo mientras se estudia en profundidad el inmueble y se confirma sus valores patrimoniales antes de que sea demasiado tarde.