Doña Letizia entrega el premio Carandell a la periodista Paloma Cervilla
Casa Real La Reina entrega los premios Carandell a los periodistas Héctor Esteban y Paloma Cervilla
El presidente del Senado ha insistido en que sin prensa libre no hay democracia plena
La Reina ha entregado este miércoles en el Senado a los periodistas Héctor Esteban y Paloma Cervilla los premios Luis Carandell de periodismo parlamentario, en la decimoquinta edición de estos galardones.
Esteban, jefe de información del diario valenciano Las Provincias, lo ha recibido en la categoría de Territorialidad, mientras que Cervilla, redactora del digital The Objective, en la categoría de Parlamentarismo. Ambos son licenciados en Ciencias de la Información por la Universidad CEU San Pablo, según ha destacado al felicitarles el presidente del Senado, Pedro Rollán, en un discurso en el que ha resaltado que sin prensa libre no hay democracia plena.
Rollán se ha mostrado convencido de que el buen periodismo siempre prevalece frente a la manipulación, el ruido y la desinformación y ha solicitado «el máximo respeto a todos y cada uno de los profesionales de la información, para que puedan ejercer libremente su trabajo sin estar expuesto a ningún tipo de señalamiento».
Antes de dedicar el premio a las víctimas de la dana, Esteban ha rememorado que «merendaba el periodismo» en su infancia, pues se colaba en el despacho de su abuelo a la hora de la merienda para leer Las Provincias. «Soy con orgullo un periodista periférico, defensor a ultranza del periodismo local», ha subrayado al relatar que él vive en Chiva, la localidad del barranco del Poyo, que se desbordó el 29 de octubre de 2024.
Estuvo dos días sin ver a su familia y pasó los siguientes con un bolígrafo en una mano y una pala para quitar barro en la otra junto al «batallón de voluntarios», ha añadido. «En tiempos de inteligencia artificial, una riada puso de manifiesto que nunca habrá periodismo sin inteligencia emocional», ha concluido.
Por su parte, Cervilla ha relatado cómo de niña escuchaba desde su balcón de Jerez la rotativa del Diario Sur y sus primeras anécdotas laborales en el «noble oficio de informar» vividas en la entonces pequeña redacción del ABC de Sevilla, a la que, ha recordado, aún ni siquiera llegaban los teletipos de las agencias.
Ha defendido «el periodismo de la calle», para pulsar la opinión ciudadana, y «el de la experiencia», basado en las agendas de los veteranos en el oficio, el cual ha definido como «poner el foco en lo que importa», lo que aprendió, ha agregado, de los grandes periodistas de la Transición y su labor de concordia.