El Rey acompaña al Papa hasta el Falcon oficial, que le cedió para que pudiera regresar a Roma
Casa Real Un Rey que resuelve ante lo inesperado
Don Felipe salvó hace dos semanas el incidente de la bandera y no es la primera vez que cede su avión o helicóptero a un invitado en apuros
El Rey no solo es un buen anfitrión sino que ha demostrado su capacidad para resolver situaciones sobrevenidas, especialmente cuando los contratiempos pueden afectar negativamente a la imagen de España. Hace dos semanas, Don Felipe salvó sobre la marcha el incidente de la bandera nacional que se desprendió del mástil en el momento en el que estaba siendo izada al comienzo del desfile del Día de las Fuerzas Armadas.
Con una decisión serena y rápida, el Rey dio instrucciones al abanderado de la Guardia Real para que colocara su bandera junto al mástil y esta enseña presidiera la ceremonia, en sustitución de la que se había caído, que no se podía volver a izar porque se había roto un elemento de sujeción.
Y este viernes ha resuelto con inmediatez y generosidad el incidente del avión del Papa, al que una avería impidió despegar y llevarle de regreso a Roma. Después de una visita histórica, de siete días de duración, que estaba saliendo perfecta, la avería del avión amenazaba con enturbiar el recuerdo del primer viaje de León XIV a España. Pero la decisión del Rey impidió que el Santo Padre se tuviera que quedar en el aeropuerto mientras Iberia enviaba otro avión. Y el Papa anotó entre los recuerdos que se lleva de España el gesto generoso del Rey.
El Rey contempla cómo sube al Santo Padre al Falcon de la Fuerza Aérea Española
Después de acompañar al Santo Padre hasta la escalerilla del avión, Don Felipe se quedó en la pista del aeropuerto, como gesto de cortesía, a la espera de que la aeronave empezara a rodar. Sin embargo, en seguida se dio cuenta de que uno de los motores no se había encendido y, en cuanto le confirmaron la avería, regresó al avión, subió e invitó al Papa a esperar en la sala de autoridades del aeropuerto de Tenerife.
Desde el primer momento, el Rey ofreció a León XIV su avión oficial, el Falcon de la Fuerza Aérea Española que lo había llevado desde Madrid a la isla canaria. No obstante, el Papa aún confiaba en que los técnicos pudieran reparar la avería y pidió tiempo. Solo cuando le confirmaron que iban a enviar otro avión -que finalmente llegó a las 21:40 horas (peninsulares)- el Santo Padre aceptó el ofrecimiento del Rey y emprendió viaje hacia Roma, a donde llegó a las 23:03 horas.
El Monarca se despide con la mano del Papa al comprobar que el Falcon inicia el despegue
Tras acompañarle de nuevo al avión, en este caso al Falcon, el Rey regreso al aeropuerto y estuvo esperando a que llegara el Falcon que le envió Defensa desde Torrejón de Ardoz y que aterrizó a las 22:14 horas. Mientras el avión del Papa aterrizaba en Roma, el del Rey partía de Tenerife hacia Madrid.
En Yuste prestó su helicóptero
Pero esta no es la primera vez que Don Felipe cede su medio de trasporte a un invitado en apuros. También prestó su helicóptero en 2016 al entonces presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, para que regresara a tiempo a Madrid desde Cuacos de Yuste (Cáceres) y no perdiera el avión a Estrasburgo.
Ambos habían acudido al Monasterio de Yuste a la entrega del Premio Europeo Carlos V, pero las intensas lluvias formaron tal cantidad de barro que el helicóptero no pudo aterrizar donde estaba previsto y hubo que buscar un emplazamiento más alejado, lo que retrasó la ceremonia.
Tras ceder el helicóptero a Schulz, el Rey emprendió regreso en coche a Madrid y a mitad de camino paró a almorzar con sus acompañantes en un restaurante de carretera, donde ofrecían un menú de 11 euros. Tras almorzar, Don Felipe se hizo fotos con el personal del restaurante y los vecinos que acudieron a saludarle.