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El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, es recibido por el Rey de Marruecos, Mohamed VI, en 2024

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, con el Rey de Marruecos, Mohamed VI, en 2024Europa Press

Casa Real  Sánchez, obligado a elegir entre dos Reyes: o permite a Felipe VI visitar Ceuta o cede otra vez ante Mohamed VI

Marruecos se ha ido envalentonando ante las muestras de debilidad del Gobierno español, tras la cesión sobre el Sahara en 2022 y la ausencia de medidas para defender la integridad territorial de España

La situación que se está viviendo en Ceuta, tras la avalancha de 80.000 personas enviadas por Marruecos, ha dejado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, entre la espada y la pared. Ahora tiene que decidir si refrenda la visita del Rey a Ceuta para reivindicar la españolidad de la ciudad tras las amenazas de Marruecos, o si cede, una vez más, a las exigencias de Mohamed VI y vuelve a dar muestras de debilidad, como hizo el mismo día de la invasión, cuando elogió a Marruecos y echó la culpa a las mafias.

La opción de que el Rey visitara Ceuta y Melilla saltó a la opinión pública poco después de la invasión, que se produjo los días 30 y 31 de julio, y se confirmó el pasado jueves, cuando el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, se reunió con Don Felipe en el Palacio de Marivent de Palma. A la salida, el presidente ceutí anunció: «No me cabe la menor duda de que el Rey va a visitar Ceuta y de que el Rey nos va a apoyar». Pero Vivas añadió que esa visita se hará «manteniendo el papel constitucional que al Rey le corresponde», en alusión a que el Monarca necesita el refrendo del Gobierno, como adelantó El Debate.

Dar largas a la visita

De momento, el Ejecutivo no ha refrendado la visita del Rey a Ceuta, y el pasado viernes intentó dar largas a esta cuestión a través de una declaración del ministro de Óscar López: «Su Majestad el Rey visitará Ceuta cuando sea oportuno y habrá una coordinación absoluta al respecto».

En los doce años del reinado de Don Felipe, ni el Gobierno de Mariano Rajoy ni el de Pedro Sánchez han considerado que hubiera ningún momento oportuno para que se realizara esa visita, de manera que Ceuta y Melilla son las dos únicas regiones españolas que los Reyes no han visitado todavía. Don Juan Carlos y Doña Sofía solo pudieron ir una vez, en 2007, en los 39 años de reinado.

La razón por las que los Reyes no han ido a Ceuta y Melilla es porque su visita molesta a Marruecos. Rabat no reconoce la soberanía española de ambos territorios, a pesar de que son españoles desde mucho antes de que existiera Marruecos, y no quiere ver a Don Felipe y Doña Letizia paseando por sus calles como si lo hicieran por Lugo o Almería. El temor del Gobierno siempre ha sido que Rabat respondiera a una visita real con el envío de oleadas de inmigrantes, como hizo hace diez días, después de que Sánchez visitara Argelia, otro viaje que incomodó a Marruecos.

La visita, la medida más eficaz

Hasta 2022, España contaba con una excelente baza para negociar con Marruecos, que era el Sahara, pero Sánchez la malgastó cuando aceptó en una carta por escrito y de forma personal -sin consultar al Parlamento- el plan de autonomía marroquí. Una vez conseguido el Sahara, Marruecos ha puesto el foco ahora en Ceuta y Melilla.

España dispone de varias herramientas para defender la integridad de su territorio, como reforzar la presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, desplegar al Ejército, blindar la frontera, alargar el espigón de Ceuta o, incluso, aceptar el despliegue de Frontex que ha ofrecido la Comisión y Europea y permitiría desplegar a casi 10.000 efectivos en la frontera de Ceuta. Pero en este momento la medida más eficaz, poderosa, rápida y barata es una visita de los Reyes.

Hasta ahora, Sánchez ha renunciado a utilizar todas esas medidas, probablemente presionado por la información de la que dispone el país vecino después de instalar en su teléfono y en el de varios ministros el sistema de espionaje Pegasus. Como consecuencia de esta actitud temerosa del Gobierno, Marruecos se ha ido envalentonando.

Imagen de debilidad y sumisión

Para el Gobierno de Sánchez, la situación no puede ser más complicada e incómoda, porque teme que, si refrenda la visita del Rey a Ceuta, Mohamed VI tome represalias de algún tipo sobre España o sobre el presidente. Y, si no la refrenda, no solo pondrá de manifiesto hasta dónde llega la sumisión de Sánchez al Monarca alauí, sino que trasladará una imagen de debilidad frente a un país que no le respeta. Y todo ello, ante la proximidad de unas elecciones generales que afronta con las encuestas en contra.

Rabat ha elegido precisamente este momento para dar un paso más en sus exigencias porque ve débil al Gobierno de Sánchez e interpreta que España está en una posición de inferioridad. A la debilidad interna del Ejecutivo, cuyos socios apenas le suministran oxígeno para continuar, se suma su aislamiento internacional.

Las decisiones de Sánchez en política exterior, pensadas siempre con fines ideológicos o electorales, han ido aislando a España de sus socios tradicionales -ahora también de los países europeos- y han reforzado la relación de Marruecos con países tan poderosos como Estados Unidos o Israel.

Mientras Sánchez juega a ser el líder de la oposición a Trump, Mohamed VI ha puesto el nombre del mandatario estadounidense a una de las autopistas más largas de África, la que une Tiznit, en el sur del país, con Dajla (antigua Villa Cisneros), que se llama: Autopista Presidente Donald J. Trump. Todo lo que España desprecia, Marruecos lo recupera.

Visita sorpresa frente a un posible boicot

En estas circunstancias, Sánchez tendrá que decidir si refrenda o no la visita de los Reyes; una decisión que no puede demorarse demasiado. Pero, además, el Gobierno deberá adoptar las medidas necesarias para que la visita se pueda realizar en las mejores condiciones posibles, lo que probablemente exigirá un factor sorpresa para que Marruecos no envíe otra oleada de marroquíes a la ciudad coincidiendo con la presencia de Don Felipe y Doña Letizia. Para eso, es esencial contar con los servicios de inteligencia españoles, teniendo en cuenta que Marruecos dispone de los suyos propios y de la colaboración de terceros países.

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