Detalle del escudo de Castilla-La Mancha
Castellanismo y mancheguismo: los regionalismos que se aburrieron de sí mismos
Nada tiene que ver La Alcarria con La Mancha, como tampoco nada tiene que ver la Cataluña interior con la costera que tiene su ejemplo en otras divisiones modernas y apócrifas como Tabarnia
No hay sentimiento regionalista en Castilla-La Mancha, pero no porque no se intentara. La cuestión de su olvido tiene mucho que ver con la complicación y variedades de sus planteamientos. Casi se podría decir que Castilla-La Mancha, la región inventada en 1983, en realidad fue una gran solución en más de un aspecto, uno de los principales la relativización de su localismo, lo cual no significa la renuncia a las costumbres y tradiciones que forman su esencia en cada caso.
La Alcarria y La Mancha
Los sucesivos cambios y proposiciones e ideas políticas sobre los límites y fronteras de la región son parte de la causa del agotamiento por cuestiones más profundas, identitarias, si se quiere. Castilla la Nueva es la denominación más antigua de una región que incluía a Madrid y excluía a Albacete. El asunto más que de comunidad era de comarcas más o menos indefinidas cartográficamente, por ejemplo La Alcarria y La Mancha, entre las que se encuentran Cuenca y su Serranía o Toledo.
Nada tiene que ver La Alcarria con La Mancha, como tampoco nada tiene que ver la Cataluña interior con la costera que tiene su ejemplo en otras divisiones modernas y apócrifas como Tabarnia. La diferencia es que unos se aburrieron de intentar unir identidades separadas y otros se empeñaron en lo contrario. Durante la Transición, y con la idea en la mente de las Comunidades Autónomas, en Castilla la Nueva los había que eran castellanistas y otros mancheguistas.
El Partido Regionalista Manchego
Los primeros apostaban por unir Albacete a la vieja Castilla la Nueva, y los mancheguistas, separatistas en este caso, querían formar una región única con Toledo, Cuenca, Ciudad Real y Albacete. Después de la creación de Castilla-La Mancha en 1983, solo quedó el Partido Regionalista Manchego, que en las elecciones autonómicas de aquel año obtuvo unos prometedores resultados consiguiendo concejales y hasta alcaldes, sobre todo en Albacete.
Pero eso fue todo el éxito primero y último que obtuvo el regionalismo manchego en formación. Castellanismos y mancheguismos extintos en su unión autonómica definitiva que los disolvió en sus idas y venidas, en sus diferencias, incluso en las grandilocuencias que anexionaban a una gran Castilla a Cantabria o La Rioja, incluso a León.
Los «Países Catalanes»
Ciertas pomposidades inmateriales como los llamados «Países Catalanes», que dicen los independentistas de allí (que no se aburren de esto como los castellanomanchegos), para agrupar en un territorio, además de la Cataluña interior y la mediterránea, Baleares y la Comunidad Valenciana.