Claustro del antiguo convento de san Pedro Mártir
Cuarenta y dos años de Castilla-La Mancha en su Día: cuando la «región inventada» tomó posesión de su ser
El 31 de mayo de 1983, en la Iglesia del convento de san pedro Mártir, se constituyeron las primeras Cortes de Castilla-La Mancha después de haberse celebrado las primeras elecciones autonómicas
En el convento de san Pedro Mártir, en Toledo, está enterrado el poeta y guerrero Garcilaso de la Vega. Su cuerpo llegó a su destino dos años después por empeño de su esposa, pues su marido había muerto en Niza y allí fue enterrado inicialmente.
En la capilla del Rosario, en su sepulcro, figuran la estatua orante del héroe literato, junto a la de su hijo, Íñigo de Guzmán, encargadas por su mujer. Todo esto fue hace muchos años, siglos. Hoy el convento es Universidad, la de Castilla-La Mancha.
En el hermoso patio del convento antiguo se puede ver a los estudiantes guardando el silencio del lugar original casi como si fuera algo atávico. Siete siglos de Historia contemplan a un lugar que hace más de cuarenta años fue el escenario de un acontecimiento político nuevo.
El 31 de mayo de 1983, en la Iglesia del convento, se constituyeron las primeras Cortes de Castilla-La Mancha después de haberse celebrado las primeras elecciones autonómicas. Era la meta de ocho años de negociaciones para la creación de la nueva, difícil y particular región.
La región inventada en un «laboratorio» donde hubo mezclas en probetas, pruebas, fracasos, incertidumbres y finalmente una Comunidad Autónoma formada por las provincias de Toledo, Guadalajara, Cuenca, Ciudad Real y Albacete, que en el ínterin, esta última, estuvo a punto de unirse a Murcia.
Albacete pudo ser murciano, pero fue castellanomanchego: la prueba de un regionalismo político-químico, que contrasta con el sentimiento patriótico de otras regiones históricamente hechas más allá de una reorganización política.
Hubo que formar una identidad que ha quedado, está, flotando en el ambiente sin conexión con el terruño, viva pero no enraizada. Al castellanomanchego le da un poco igual su «castellanomancheguía» porque es «prefabricada».
Y la autonomía tiene de todo: Estatuto (uno nuevo ya está pactado), bandera (diseñada por la Academia de Historia y Bellas Artes), escudo o Parlamento en una nueva conmemoración sin demasiada exaltación, sobre todo íntima.
Pero es una conmemoración real, este sábado, Día de Castilla-La Mancha, de un hecho histórico innegable cuya quizá mayor tesoro sea la reunida riqueza monumental, histórica y natural, variada y diversa, rica es la palabra, y representante por todo esto de una españolidad auténtica en su suave regionalismo que sobre todo respira España desde su constitución en el convento donde está enterrado Garcilaso.