Miguelitos de La Roda
Miguelitos de La Roda: el dulce de crema y hojaldre que conquista los paladares de España
Ganarse el paladar de todo aquel que recorre la geografía española y hacerlo con un abanico de opciones incomparable, sostiene a España como referencia gastronómica mundial
El mapa de España construye, a través de la historia de sus caminos, una amalgama de paisajes, monumentos y rutas que sorprenden a cualquiera. Por ello, es desde hace décadas uno de los países más visitados del mundo, pero además cuenta con un factor diferencial, conocido por todos sus habitantes y visitantes, que multiplica la experiencia hasta el infinito.
Ganarse el paladar de todo aquel que recorre la geografía española y hacerlo con un abanico de opciones incomparable, sostiene a España como referencia gastronómica mundial. Muchos de los platos típicos han traspasado fronteras y se presentan como motivo suficiente para aterrizar en el país.
En ocasiones, ciudades y lugares de España son referenciados directamente con su gastronomía más típica, pero pocas elaboraciones proyectan tanto el nombre de su tierra como los Miguelitos de La Roda. Más allá de lo salado, los postres y dulces suponen el broche perfecto para una buena comida a la española.
Sin ofender a los ausentes, las recetas de pastelería y panadería nacionales exponen grandes baluartes como las torrijas, los churros, buñuelos o el arroz con leche, por mencionar algunos de los más extendidos. Pero si un nombre resuena y pone en alerta las papilas gustativas de toda España, ese es el Miguelito de La Roda. Un dulce que presenta inevitable la parada en mitad de la A-31, para adquirir una caja del mítico dulce en la localidad que le da parte de su nombre.
Historia del Miguelito de La Roda
Isidoro Collado muestra un Miguelito
A diferencia de otros dulces de referencia en la gastronomía española, los Miguelitos cuentan con poco más de medio siglo de edad. El pastel vio la luz a principios de los años sesenta en uno de los humildes obradores rodeños, concretamente al calor del horno de Manuel Blanco.
¿Por qué se llama Miguelito? Manuel, tras idear el nuevo pastel y con la intención de recibir una opinión sincera, en confianza, otorgó el honor de ser el primero en saborearlo a su amigo Miguel Ramírez. Las visitas de Miguel para volver a probar el dulce se repetían y preguntó a Manuel si ya había pesado un nombre, que no podía ser otro que el del amigo que tanto había aclamado el sabor de su creación. Éxito conquistado en el paladar y para la posteridad su nombre ligado a uno de los dulces más icónicos de toda España.
Manuel Blanco dio lugar a una creación pionera, sencilla, pero de un sabor inconfundible. El Miguelito responde a la elaboración de un pastel de hojaldre que se rellena de crema pastelera y se glasea con almíbar de azúcar. Estos tres ingredientes protagonizan la combinación perfecta de un pastel que ha evolucionado, ha proliferado en sabores y que actualmente sustituye, casi siempre, al almíbar por azúcar glas.
El legado de Manuel Blanco continúa
Isidoro Collado elaborando la masa de Miguelito
El dulce no tardó en recibir los piropos de toda la localidad y pronto sería símbolo de La Roda. Los diversos hornos trataron de imitar la fórmula, pero si hay una confitería a la que señalar como testigo del creador original del Miguelito, es la Confitería Collado.
Con la nueva creación recién nacida, Isidoro Collado ingresó en la pastelería de Manuel Blanco en 1967. Aprendiendo del inventor del Miguelito, Isidoro recibió con atención los pormenores de la manera de trabajar el pastel, tras los pasos ideados por su creador.
Fórmula más directa no la hay y por ello, el aprendiz ya madurado se lanzó en 1980 a la apertura de un negocio propio. La Confitería Collado recogió el legado directo de Manuel Blanco y además de elaborar Miguelitos, ofrecen una amplia oferta de pasteles y tartas. El método artesanal sigue presente y su elaboración no es para nada sencilla.
El pastel requiere de varias horas de trabajo en función de las cantidades y el proceso sigue los pasos de realizar la masa, se deja reposar, se corta y al horno para una vez cocida, dejarla enfriar para poder rellenarlos de crema. Los nuevos tiempos han traído nuevas versiones y pueden encontrarse Miguelitos fritos, bañados en chocolates y también con relleno de chocolate con leche o blanco.
De todo el proceso, Isidoro Collado destaca la delicadeza de la masa: «La parte más complicada es la masa. Todo el proceso es artesanal, y ese es el secreto para que el Miguelito mantenga su esencia», explica.
El orgullo de La Roda extendido por España
Miguelitos recién elaborados
Todo comenzó como un experimento cualquiera de obrador, seguramente con intención de aportar algo diferente al típico escaparate confitero local. No tuvo intenciones pretenciosas y en poco tiempo fue motivo de orgullo de La Roda y seguidamente, un auténtico fenómeno dentro de la gastronomía española
«Al principio era un pastel más como otro de la pastelería, pero con el tiempo y el paso de gente de fuera por la carretera empezó a ser más conocido», desarrolla Isidoro Collado. El aprendiz del padre de los Miguelitos, reconoce el orgullo de que un dulce que tanto gusta a la gente, sea símbolo de todo el pueblo y por ello, se acuerda de su maestro.
«Nosotros estamos muy orgullosos. Cuando dices que eres de La Roda, todo el mundo te habla de los Miguelitos. Y estoy seguro de que Manuel Blanco estaría feliz de ver en lo que se ha convertido su creación», comenta el dueño de la Confitería Collado.
En defensa del producto, se creó la Asociación de Productores de Miguelitos de La Roda en el año 2000, para solicitar la patente del producto, que no se firmaría hasta 2015. El grupo de artesanos dedicados al producto está formado por seis productores, a los que les cuesta dar un número exacto de ventas, pero que seguro se cuenta por millones.
El Miguelito se encuentra ya prácticamente en cada rincón de España y viaja por toda la geografía nacional promocionando el nombre de La Roda. Mejor reclamo para visitar el pueblo no hay. Un alto en el camino, un respiro en el viaje y un paladar rebosante de sabor de los afamados Miguelitos de La Roda. Un dulce ya inmortal, que recibe el éxito del saber hacer, la humildad y el ingenio de un Manuel Blanco, que cambió la historia de su pueblo desde su obrador.