Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha
Viajar por el espacio y a través del tiempo es posible en el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha
Inaugurado en 1999, Cuenca presume de albergar uno de los museos más interesantes de la región, destacado por su papel didáctico en materias como astronomía y la formación de la Tierra
La amplia historia de Cuenca sigue viva a través de sus inmortales calles y emblemáticos monumentos, que se resisten al paso del tiempo. Su imperdible visita dibuja un recorrido repetido por la mayoría de sus visitantes, que considera los puntos de mayor interés a través de su casco antiguo. Normalmente en visitas de fin de semana, la ciudad no pueden exponer todos sus alicientes, por lo que no basta un viaje para contemplar el amplio abanico cultural ofrecido.
Espacios de gran valor pasan desapercibido para muchos visitantes y en este escrito se pone en valor uno de los espacios que más merecen la pena. El Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha abre la puerta a todos los públicos y supone una experiencia didáctica única para adentrarse en el misterio del universo.
Las múltiples salas están acondicionadas para que los más pequeños disfruten con diferentes puntos interactivos que ayuden a la compresión y motiven el interés por la ciencia. Desde su apertura en 1999, no ha dejado de renovarse a los nuevos tiempos, siguiendo el modelo de la propia ciencia que se adapta y evoluciona al tiempo. El museo además cuenta con un apartado dirigido a las nuevas energías, que reivindica el uso de las renovables, formando a los visitantes sobre las características de cada uno con ejemplo tangibles.
Universo y vida
Museo de las Ciencias Castilla-La Mancha
Los espacios concentrados en el museo conquense se han convertido en referente por su poderoso papel divulgativo en el plano científico. Desde sus inicios como museo, tanto las exposiciones fijas como las itinerantes, han servido para acercar temas relacionados con el cosmos.
Actualmente, las áreas 'El Motor de la Vida', 'Historias de Futuro' o 'Los Tesoros de la Tierra', acercan conocimientos complejos para su correcta divulgación. El conocimiento del planeta habitado por el hombre sirve de base, para comprender la llegada a la Luna y la exploración de Marte, que actualmente copa gran parte del interés de la investigación espacial.
El recorrido comienza con bases de conocimiento sobre la Tierra para más adelante adentrarse en los avances de la investigación en Marte, poniendo en valor la importancia del desarrollo científico en la vida cotidiana. Es así como surgen multitud de ejemplos didácticos que acercan la ciencia con grandes resultados, que llegan a la vida de todos.
En otro de los espacios de gran valor para la enseñanza, se presenta un conjunto dedicado a la meteorología, el clima y el cambio climático. La experiencia resalta por su carácter didáctico aplicado a la reiterativa interacción ideal para los más pequeños, que comprenderán todo de manera directa. El debate energético también se ataja exponiendo la importancia de las energías renovables con especial atención a Castilla-La Mancha.
Planetario y Máquina del Tiempo
Museo de las Ciencias Castilla-La Mancha
De todos los espacios habilitados, el planetario se presenta como indispensable en la visita al Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha. La astronomía cuenta con un gran aliado en Cuenca, gracias la cúpula de diez metros de diámetro en la que se pueden llegar a proyectar hasta 6.000 estrellas, objetos celestes y planetas.
Diferentes proyecciones ahondan en la historia de la astronomía, desde la formación del universo hasta posibles escenarios. Además, existen sesiones dedicadas a geología y biología, así como una representación del cielo visible en el mes en que se hace la visita.
Otra de las joyas de la corona recibe a los visitantes, como es la máquina del tiempo. Un reloj de 7x21 metros que mezcla elementos clásicos y modernos a modo de engranajes y sistemas de electrónica. Una serie de bolas recorren el carrusel dando energía al motor del reloj. Las bolas ascienden por el tornillo de Arquímedes y ponen en marcha su circuito. De esta peculiar forma se marca el ritmo del museo para la armonía entre espacio y tiempo.