Setas presentes en Cuenca
El paraíso de las setas crece en Cuenca y la convierte en la meca del turismo micológico
El otoño supone la mejor época del año junto a la primavera para la actividad micológica que convierte a Cuenca en referente
La llegada del otoño es para muchos el momento de volver a empezar tras un verano de ocio y descanso. Octubre y noviembre hacen de puente hasta la llegada del invierno y el nuevo parón de Navidad, pero hay actividades que encuentran su momento óptimo en el periodo otoñal. Una de ellas responde a la micología en su labor de búsqueda y recolección de setas.
Cuenca y su serranía constituyen una de las mayores masas forestal de España y Europa, aglutinando además los elementos idóneos para convertirse en paraíso de los amantes de la búsqueda de setas comestibles como el boletus y el níscalo. Una experiencia que vive un período de expansión, interesando cada vez a más personas que visitan Cuenca para adentrarse en la naturaleza de la mano de la cultura micológica.
La diversidad de ecosistemas presente en la provincia propicia las características óptimas para la aparición de setas, algunas presentes durante todo el año. Su apertura al público menos especializado puede traer contratiempos y malas prácticas, porque Cuenca también da cabida a especies tóxicas, las cuales se deben identificar correctamente para evitar sus efectos contrarios.
De los múltiples puntos de ideales para la recolección, en el presente artículo se arrojarán aquellos que a lo largo del tiempo han mostrado una mayor variedad y cantidad de setas. Además, se presentarán las especies más cotizadas para llenar los platos dentro del denominado micoturismo que aúna la actividad recolectora y su fin como elaboración gastronómica.
En Cuenca, el paraíso
Serranía de Cuenca
Durante los meses de primavera y sobre todo en otoño, la provincia de Cuenca da a luz a un abanico de setas prácticamente incomparable. Algunos estudias hablan de la presencia de cerca de mil especies constatadas en los bosques provinciales, aunque no todas son comestibles.
El debido desarrollo de las diferentes especies fúngicas precisa de unas condiciones concretas y acordes para su aparición. El clima favorable con pertinentes lluvias, que dan pie a una alta humedad que se acompaña de temperaturas templadas, da lugar a una de las primeras premisas a tener en cuenta para dar lugar a su presencia.
Las setas precisan de luz, pero no directa, por lo que la gran presencia de bosques en Cuenca propicia la necesaria condición. Los diferentes hábitats presentes como pinares, robledales o sabinares, así como zonas más montañosas, colaboran con la ceración de suelos ricos para las setas. Los suelos necesitan de materia orgánica por lo que los hábitats mencionados dan pie, junto a su considerable extensión, a un terreno idílico y abundante para las setas.
Especies más cotizadas y mejores zonas
Níscalos
De entre todas las especies hay unas cuantas que sugieren un interés superior por su riqueza y sabor. Eso sí, antes de recolectar una seta que les deje dudas, asegúrense de su identificación y ante la duda nunca la degusten. Muchas de las especies tóxicas son prácticamente iguales a las no venenosas, por lo que se recomienda ir siempre con un experto y con respeto a la tarea para evitar inconvenientes.
En cuanto a las especies más cotizadas, el níscalo es el rey de los pinares y su sabor suele ser el más valorado por los usuarios junto al boletus, también presente en Cuenca. En zonas de prados aparecerá la senderuela, mientras que en riberas abundan lepistas o la llamativa Amanita de los Césares. Empezando por el níscalo, la actividad micológica en cuanto a la mencionada seta se destaca en las zonas adyacentes a Cardenete y Serranía Baja de Cuenca. Precisamente en este pueblo, se trabaja muy de la mano de la actividad, ofertando interesantes ofertas de micoturismo. Actividades que forman a los interesados sobre las diferentes especies y su recolección, así como su final elaboración gastronómica.
Entornos caracterizados por sus humedales como Tragacete, el nacimiento del río Cuervo o Uña, presentan un destino propicio para el boletus. En cambio, si buscan grandes especímenes, los suelos ácidos de Landete, Talayuelas y Moya da lugar a la presencia de Lactarius y Boletus edulis.
La experiencia de la recolecta de setas resulta ideal para una jornada de senderismo y contemplación de formas naturales espectaculares en entornos favorables para la desconexión. Si lo que buscan es una jornada de caminar por el bosque y apreciación de una gran variedad de especies, Puente de Vadillos y Beteta son lugares perfectos por su gran biodiversidad.