Aceite de Oliva
Catas, chocolate y arte con AOVE: Toledo conquista Madrid con su oleoturismo
Toledo presenta en IFEMA su ruta del aceite con talleres, degustaciones y el sabor único de la Cornicabra de los Montes de Toledo
La provincia de Toledo vuelve a hablar en voz baja, con aroma a aceituna recién molida, en el corazón de Madrid. Los días 3 y 4 de marzo, su apuesta por el oleoturismo se presenta ante el mundo en la World Olive Oil Exhibition, la gran feria internacional del sector que se celebra en IFEMA Madrid. Allí, la Diputación de Toledo despliega una programación pensada para seducir con el paladar… y con la memoria.
Porque en Toledo el aceite no es solo alimento. Es paisaje, herencia, economía y cultura. Es una historia que empieza en los olivares que ondulan entre La Mancha y los Montes de Toledo y termina en una mesa donde cada gota cuenta quiénes somos.
El aroma del aceite como puerta al viaje
La presencia de Toledo en la WOOE no es casual. Forma parte de una estrategia clara: convertir el oleoturismo en uno de los motores del turismo provincial. Una forma de viajar que invita a conocer almazaras centenarias, rutas entre olivares, catas sensoriales y la historia viva de los pueblos que han crecido al ritmo de la cosecha.
Con más de cien almazaras y situada entre las provincias españolas con mayor superficie de olivar, Toledo presume de una identidad oleícola poderosa. En su stand, el visitante podrá degustar aceites de oliva virgen extra, descubrir maridajes sorprendentes y participar en talleres que mezclan tradición y creatividad.
Habrá elaboración de velas con AOVE reciclado, arte floral con ramas de olivo, acuarela inspirada en el campo toledano, chocolate con aceite o incluso bálsamos artesanales. Experiencias que transforman el aceite en recuerdo, en emoción, en relato compartido.
La Cornicabra, el alma de los Montes de Toledo
En el corazón de esta propuesta late una variedad que define un territorio: la Cornicabra, base de la D.O. Montes de Toledo. Su carácter intenso, con notas verdes y picor elegante, es el sello de un paisaje donde el olivo resiste al viento y al verano castellano.
Junto a ella, otras variedades como Picual, Arbequina, Hojiblanca o Acebuchina completan una paleta de sabores que hablan de diversidad y riqueza agrícola. Cada botella guarda un clima, una tierra y una forma de trabajar transmitida de generación en generación.
Cartel
En Madrid, Toledo quiere contar esa historia. No solo vender aceite, sino invitar a recorrer sus caminos, visitar sus almazaras, dormir en sus pueblos y entender que detrás del «oro líquido» hay familias, oficios y un patrimonio rural que se resiste a desaparecer.
Turismo que nace en la tierra
El oleoturismo no es una moda. Es una manera de viajar más lenta y auténtica, de escuchar a quien cultiva, de probar lo que crece cerca. En Toledo, esa propuesta se enlaza con castillos, molinos, iglesias visigodas y rutas literarias que convierten la provincia en un destino lleno de capas.
El visitante que pruebe un AOVE en IFEMA quizá termine, semanas después, caminando entre olivares de Mora, visitando almazaras en Los Yébenes o descubriendo pueblos donde el tiempo parece detenerse al caer la tarde. Ese es el objetivo de la Diputación: que el aceite sea puerta, no final.
Toledo, tierra de sabor y futuro
La WOOE reúne cada año a productores, compradores y expertos de todo el mundo. Allí, Toledo se presenta como una provincia con historia, pero también con innovación. Una tierra que ha sabido transformar su tradición agrícola en experiencia turística sostenible.
En el Pabellón 5 de IFEMA, entre aromas verdes y pan tostado, Toledo contará quién es. Y lo hará con la mejor carta de presentación: un aceite que sabe a campo abierto, a invierno de poda y a verano de cosecha.
Porque en cada gota de AOVE hay un viaje posible. Uno que empieza en Madrid… y termina en los olivares de Toledo, donde el silencio huele a aceituna y el tiempo se mide en cosechas.