Don Quijote y Sancho Panza
La Mancha quiere hacer inmortales a Don Quijote y Sancho Panza ante la Unesco
El Centro Cervantino respalda la candidatura impulsada desde Alcázar de San Juan para que los personajes más universales de Cervantes sean reconocidos como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad
Don Quijote y Sancho Panza, los dos personajes más universales nacidos de la pluma de Miguel de Cervantes, quieren dar ahora un nuevo salto en la historia: entrar en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco.
El Centro Cervantino de Castilla-La Mancha ha expresado su respaldo institucional a la iniciativa promovida por la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan para que ambos sean reconocidos oficialmente como un patrimonio vivo, universal y compartido por millones de personas en todo el mundo.
La entidad considera que Don Quijote y Sancho no son solo dos figuras literarias, sino «uno de los mayores legados culturales de la historia». Más de cuatro siglos después de su creación, siguen inspirando a generaciones enteras y proyectando valores como la libertad, la justicia, la dignidad humana, la solidaridad, el diálogo, la esperanza y la defensa de los más vulnerables.
Un legado que sigue vivo cuatro siglos después
El Centro Cervantino ha hecho un llamamiento a administraciones públicas, universidades, academias, fundaciones, instituciones culturales y a la sociedad civil para sumarse a una candidatura que aspira a reconocer lo que la historia ya ha consagrado: que Don Quijote y Sancho Panza forman parte del imaginario universal.
A juicio de la institución, su influencia ha desbordado el ámbito literario para impregnar las artes, la educación, el pensamiento, la investigación, la creación artística y la identidad cultural de numerosos pueblos. Por eso, defiende que la candidatura no busca únicamente homenajear una obra maestra de la literatura, sino proteger un patrimonio cultural vivo que continúa transmitiéndose, reinterpretándose y enriqueciendo el diálogo entre culturas.
Alcázar de San Juan mueve ficha
El respaldo del Centro Cervantino se suma al trabajo desarrollado por la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, que ha impulsado un proyecto de investigación, documentación y divulgación para fundamentar la candidatura.
La entidad destaca la solidez de esta iniciativa y su capacidad para aglutinar apoyos de instituciones, universidades, cervantistas, investigadores y entidades culturales comprometidas con la preservación y proyección internacional del legado de Cervantes.
En este sentido, el Centro Cervantino subraya la dimensión internacional de la propuesta y recuerda que Don Quijote y Sancho Panza han traspasado fronteras hasta convertirse en símbolos reconocibles en culturas muy distintas.
El Quijote que cruzó el Atlántico
Uno de los ejemplos más claros de esa presencia universal, según la institución, es el Museo Iconográfico del Quijote, en México, considerado uno de los grandes espacios cervantinos del mundo.
El Centro Cervantino recuerda que este museo no solo alberga una de las colecciones más importantes vinculadas al universo del Quijote, sino que funciona como un espacio donde su imaginario sigue vivo a través del arte, la investigación, la educación y el diálogo entre culturas.
La institución también ha querido destacar la figura de Eulalio Ferrer Rodríguez, fundador del museo mexicano y uno de los grandes difusores internacionales de la obra cervantina. Ferrer mantuvo una estrecha vinculación con Alcázar de San Juan y simboliza los lazos culturales que unen a España e Iberoamérica a través del Quijote.
Una candidatura con ambición universal
Desde el Centro Cervantino insisten en que Don Quijote y Sancho Panza han dejado de ser únicamente personajes literarios para convertirse en una expresión cultural viva, compartida por comunidades de distintos países y generaciones.
Para la institución, pocas creaciones humanas han logrado permanecer tan presentes en la conciencia colectiva durante más de cuatro siglos. Ese carácter vivo, universal y permanentemente renovado es, precisamente, el que justifica su aspiración a ser reconocidos como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
La candidatura, concluye el Centro Cervantino, supone una oportunidad histórica para blindar un legado que sigue inspirando investigaciones académicas, proyectos educativos, expresiones artísticas e iniciativas culturales en todo el mundo, y que mantiene plenamente vigente el mensaje humanista de Miguel de Cervantes.