La Sartén de la Feria de Albacete

La Sartén de la Feria de AlbaceteANTONIO_FLORES

La «Sartén» que conquistó el mundo: el día que la Feria de Albacete hizo historia

Una escueta resolución firmada el 31 de julio de 2008 otorgó el reconocimiento internacional a una celebración con siglos de historia y un recinto irrepetible

El mundo cabe dentro de una sartén. Por lo menos en Albacete. Cada mes de septiembre, durante once días, un recinto de círculos concéntricos, calles abarrotadas y casetas abiertas hasta la madrugada se convierte en el corazón de una de las fiestas más importantes de España.

Pero hubo un día en el que aquella celebración dejó de ser únicamente el gran orgullo de los albaceteños para recibir el mayor reconocimiento turístico posible. El 31 de julio de 2008, la Secretaría de Estado de Turismo concedió a la Feria de Albacete el título de Fiesta de Interés Turístico Internacional.

La resolución apenas necesitó unas líneas. El documento, firmado por el entonces secretario de Estado de Turismo, Joan Mesquida, fue publicado en el Boletín Oficial del Estado el 1 de septiembre de aquel año. Su contenido era tan breve como trascendental: se otorgaba oficialmente la distinción internacional a «La Feria de Albacete». Así quedó recogido en el BOE.

Una feria nacida hace siglos

La historia, sin embargo, había comenzado mucho antes. El derecho de Albacete a celebrar una feria anual se remonta al privilegio de villazgo concedido en 1375, mientras que documentos de los siglos XV y XVI ya mencionaban la existencia de un mercado regular y de una calle dedicada a la Feria.

El gran impulso llegó el 6 de marzo de 1710. Felipe V concedió a la villa el privilegio de celebrar una feria franca durante cuatro días, del 7 al 11 de septiembre, vinculada a la festividad de la Virgen de los Llanos.

Durante décadas, comerciantes, autoridades y religiosos disputaron su ubicación. La solución definitiva apareció en 1783, cuando el Ayuntamiento decidió levantar un edificio destinado exclusivamente a la feria en las eras de Santa Catalina.

Las obras del primer círculo se completaron en tan solo 33 días. Al año siguiente se añadió un segundo anillo y se prolongó la calle de acceso, conocida desde entonces como el «rabo de la sartén». Su inconfundible estructura terminaría dando al recinto el nombre popular con el que hoy lo conoce toda la ciudad: la «Sartén».

De los tratos de ganado a la gran fiesta castellanomanchega

La Feria de Albacete nació como un extraordinario mercado comercial y ganadero. En 1831 llegaron a concentrarse 56.744 cabezas de ganado mayor procedentes de distintos lugares de España. Los negocios se cerraban en «La Cuerda», el espacio exterior del recinto donde compradores y vendedores examinaban animales y acordaban los tratos.

Con el paso del tiempo, las caballerías dejaron paso a la maquinaria agrícola y, después, a las casetas, las atracciones, los conciertos, la artesanía y la gastronomía. En 1853 quedó fijada su duración actual: del 7 al 17 de septiembre.

Su importancia recibió reconocimientos sucesivos. En 1933 fue declarada de Utilidad Comercial Nacional y en 1980 obtuvo el título de Fiesta de Interés Turístico Nacional. El salto definitivo llegó aquel 31 de julio de 2008.

Desde entonces, la Feria luce oficialmente su condición internacional. Durante once días ininterrumpidos, el recinto histórico, los Ejidos y el Paseo de la Feria forman una pequeña ciudad dentro de Albacete, con actividad prácticamente a cualquier hora. Una celebración en la que conviven tradición, comercio, cultura popular y ocio.

La declaración internacional no inventó la grandeza de la Feria. Simplemente puso por escrito algo que los albaceteños llevaban siglos sabiendo: cada septiembre, cuando la «Sartén» vuelve a llenarse, Albacete se convierte en uno de los grandes centros de la fiesta en España.

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