Varias grúas trabajan en la zona del accidente ferroviario en Urda

Varias grúas trabajan en la zona del accidente ferroviario en UrdaEuropa Press

La Guardia Civil se desdobla y precisa de atención psicológica ante la tragedia de Urda: «Muy curtidos, pero hay frustración»

El servicio psicológico de la Guardia Civil argumenta la necesita de normalizar «reacciones emocionales potentes» ante la emergencia

El desastre del choque de trenes en Urda se ha llevado por delante la vida de, al menos 69 personas. El dolor está presente en el conjunto del país, que vuelve a toparse con una tragedia ferroviaria que se suma a las 46 víctimas de Adamuz a comienzo de año.

El operativo de búsqueda y rescate se ha compaginado con la atención a los heridos y familiares, así como al reciente proceso de autopsias e identificación de los cuerpos. La Guardia Civil ha manifestado la dureza de lo acontecido, según como lo han vivido sus agentes.

Como portavoz argumentaba Andrés López, psicólogo de la Guardia Civil, que no solo se han dedicado a «atender a heridos y familiares de fallecidos y desaparecidos, sino también hacia el propio operativo de la Guardia Civil que está interviniendo en los distintos frentes del suceso».

Varios centenares de agentes desplazados hasta el punto del choque del AVE de Renfe y el Iryo han expresado la dureza de enfrentarse a una catástrofe de esta magnitud. «Están muy curtidos, pero hay un sentimiento frustración», explicaba López.

«El primer impacto de ver fallecidos»

La Guardia Civil explica que los primeros agentes en llegar al lugar del accidente «recibieron el primer impacto de ver fallecidos, de ver a personas heridas y de sacarlos y evacuarlos de la zona lo antes posible, con la mayor rapidez», ya se contó con el apoyo de los psicólogos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) desplegados en la zona.

«Todos los compañeros que han participado en el operativo, que son varios centenares», algunos de los cuales han hecho «doblete» y van a seguir interviniendo en la zona, están «presentes y los tenemos controlados» con el fin de poder contactar con ellos y hacerles un «acompañamiento» y «descartar posibles desadaptaciones en el futuro» aunque hayan afrontado los hechos de forma «adaptada».

Normalizar las emociones

Andrés López recalca que esta atención es «un poco a demanda», muchas veces «la simple oferta de ese apoyo es lo que hace que el compañero vea que puede tener un referente dentro del Cuerpo para poder compartir esos sentimientos, esas emociones y esas vivencias que a lo largo del tiempo se van elaborando». «Hay que contactar, hay que presentarse, hay que ofrecer el apoyo», ha incidido.

A los efectivos que no han manifestado tener «ninguna inquietud», los psicólogos de la Guardia Civil se van a preocupar de buscarlos «para que vean que sus compañeros estamos ahí». «Al final se trata de normalizar en una emergencia todas estas reacciones emocionales potentes, esos pequeños residuos», ha confesado el comandante Andrés López.

Como ha admitido, sobre el terreno ya ha habido que hacer una atención a algunos efectivos, especialmente «por la frustración» y porque presentan «algún desgaste». «No olvidemos que hay algunos compañeros que han perdido la vida que también son guardias civiles» y algunas personas los conocían y tenían con ellos «no solamente relaciones de compañerismo sino de amistad».

Proceso de identificación

(Foto de ARCHIVO)
Efectivos de la guardia Civil inspeccionan las vías en la zona del accidente ferroviario en Urda

(Foto de ARCHIVO) Efectivos de la guardia Civil inspeccionan las vías en la zona del accidente ferroviario en UrdaEuropa Press

En cuanto a la atención a los familiares de los desaparecidos que permanecen en la Casa Diocesana de Ejercicios 'El buen pastor' de Toledo, Andrés López ha indicado que es «un dispositivo estupendo» que ha permitido acoger a las personas «en salas tranquilas, con la intimidad más adecuada, intentando que recibieran la noticia sentadas, cerca de un sanitario».

El comandante ha querido destacar que, pese a que el dispositivo de atención a familiares se ha centralizado en Toledo, ha habido «muchas intervenciones» de los psicólogos de la Guardia Civil en ciudades como Madrid, Sevilla, Huelva o Alicante. En esta última, ha contado, la psicóloga de la Guardia Civil acompañó a su Policía Judicial a dar la comunicación del fallecimiento y que esa noticia «se realizara con las mayores garantías».

Aunque reconoce que ha habido «algunas demoras» en el proceso de identificación, ha agregado que la Guardia Civil «trabaja tranquila, muy rápido» pero «con la mayor seguridad». De hecho, a día de hoy «en principio todos los españoles están identificados y ahora quedan algunas familias de personas extranjeras».

Sobre las identificaciones que quedan por confirmar, ha destacado que «honestamente» no se puede hacer una previsión temporal, ya que, en el caso de las personas extranjeras implicadas, el proceso «va a ser un poquito más lento».

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