Los jardines de El Bosque de Béjar
Villas
El Bosque de Béjar: un jardín de ensueño escondido en Salamanca
Es una de las edificaciones renacentistas mejor conservadas del país y punto de interés histórico de la provincia
A las afueras de Béjar, provincia de Salamanca, justo antes de llegar a la localidad de Palomares, se encuentra uno de los enclaves románticos mejor cuidados de la región, El Bosque de Béjar. Se ubica en un paraje de enorme belleza natural, al pie de la sierra de Béjar, con abundante caza, y bellísimos jardines. Fue en el año 1396, cuando el rey Enrique III de Castilla entregó las tierras de Béjar como señorío a la familia Zúñiga a cambio de la Villa de Frías, en Burgos. Esta mima familia, recibiría por parte de los Reyes Católicos, un siglo después, el título de condes de Béjar.
Estos señores convirtieron en poco tiempo el dominio en su lugar de caza habitual, cercando un coto denominado 'El Bosque'. A mediados del siglo XVI, Francisco de Zúñiga y Sotomayor, duque de Béjar, ordenó construir en ese mismo terreno una espléndida villa renacentista, estilo propio de esa época. Así se dividió la parcela en tres grandes terrazas y en la más elevada se instaló un palacete para residencia de recreo de los duques.
El edificio de tres pisos presenta dos filas de ventanas en su fachada monumental que, cada una de ellas, mostrando los escudos familiares (los Zúñiga y los Sotomayor). La edificación es rodeada por un estanque, el jardín romántico, una huerta, una alameda y muchas fuentes que decoran el lugar, que también mandó a construir Francisco.
La relevancia de la villa para la herencia renacentista española está ampliamente ligada al buen estado de conservación en el que se encuentra todavía a día de hoy. Es la única villa de recreo renacentista periférica que se mantiene estructuralmente igual que cuando se construyó, y además cuenta con nuevos elementos característicos adicionales del siglo XIX como el cenador neomorisco o el jardín romántico.
La inspiración del modelo de villa de recreo viene de las antiguas residencias romanas, tan características por su ubicación aledaña, jardines geométricos y distribución en terrazas. A pesar de que la arquitectura se ha mantenido intacta, los jardines han ido cambiando acorde a las modas de cada época. Al construirse fueron renacentistas, luego pasaron a ser barrocos y en la actualidad siguen en legado de la jardinería inglesa del siglo XIX. La flora autóctona se hace presente a través de robles, castaños, chopos y fresnos que dan frondosidad al panorama. También hay ejemplos de flora alóctona como la majestuosa secuoya de la segunda terraza y los bojes que han crecido más de 10 metros de altura.
Esta maravilla cultural e histórica pasó a ser de titularidad pública bajo la gestión del Ayuntamiento de Béjar y de la Junta de Catilla y León en el siglo XX. Adquirió la figura de Bien de Interés Cultural del Patrimonio Histórico Español en 1982, y fue catalogado como Jardín Histórico en 1995 para la Comunidad de Castilla y León.
La entrada guiada para su visita tiene un coste de 1,5 euros y se realizará únicamente de jueves a domingo, excluyendo festivos. El precio bajará a un euro para las personas de la tercera edad, y será gratis para los menores de 12 años. Los miércoles la entrada es gratis pero cierra a mediodía.
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Otros puntos de interés turístico en Béjar son las murallas medievales y sus puertas, el convento de San Francisco, el Teatro Cervantes, la plaza de toros más antigua del mundo, llamada «La ancianita», y, por supuesto, las fábricas textiles de Béjar y el museo que alberga toda su historia.