El alcalde de Zamora, Francisco Guarido (IU)

El alcalde de Zamora, Francisco Guarido (IU)El Debate

Guarido: el conserje comunista que gobierna Zamora, el último bastión de IU en España

Tras una década como regidor zamorano, afirma que ahora sí no volverá a repetir como candidato a liderar la última Alcaldía en una capital de provincia que le queda a Izquierda Unida

Francisco Guarido Viñuela (Zamora, 1958) es alcalde de Zamora desde hace casi una década (llegó a la Alcaldía en junio de 2015) y puede presumir de ser el único primer edil que Izquierda Unida conserva en una capital de provincia. Militante en su juventud del sindicato anarquista CNT, con los años viró hacia el comunismo de IU, que integra al PCE.

Diplomado en Magisterio y licenciado en Ciencias Políticas y en Historia, trabajó como conserje en el instituto Claudio Moyano de la capital zamorana, si bien lleva toda una vida en política, aunque no por mucho tiempo, al menos en primera línea, ya que no tiene intención de volver a presentarse como candidato, si bien es cierto que no es la primera vez que lo dice para luego cambiar de opinión.

Guarido ha liderado a IU en la provincia de Zamora como coordinador provincial entre 1993 y 1999 para más tarde pasar a ser concejal en el Ayuntamiento zamorano desde ese año hasta 2015, cuando logró ser regidor en 2015, tras obtener ocho concejales y casi el 30 % de los votos. Unas cifras que ya le gustarían a prácticamente todos los partidos a la izquierda del PSOE y en cualquier Consistorio.

Guarido llegó a la Alcaldía zamorana, eso sí, perdiendo las elecciones ante el PP, que consiguió algo más del 3 % de las papeletas que su candidatura, pero su alianza con los socialistas (y con dos concejales no adscritos que se habían marchado del PSOE) le otorgaron el bastón de mando. Además, aquel resultado fue el mejor que obtuvo su formación en aquellos comicios y dio con la salida del PP del Gobierno municipal de Zamora después de 20 años.

Guarido y Antonio Maíllo, coordinador general de IU

Guarido y Antonio Maíllo, coordinador general de IUIU

Los primeros años de Gobierno, en los que redujo la deuda de 27 millones de euros hasta conseguir un superávit de seis millones en 2019, le llevaron a revalidar el cargo en las siguientes elecciones, en 2019, cuando ya sí convirtió a IU en la primera fuerza política en una Zamora históricamente de mayoría conservadora, con una mayoría absoluta que le sirvió para no depender de nadie para ser investido.

En las últimas elecciones municipales, las de 2023, sin embargo, este último exponente de la vieja izquierda perdió fuerza, perdiendo cuatro asientos, hasta los diez concejales. En aquellos comicios, los 'populares' le respiraron en la nunca, con diez ediles y muy lejos ambas formaciones de los pobres tres concejales obtenidos por el PSOE, apenas uno más que los recién llegados de Zamora Sí (los mismos que Vox).

«Normalidad y discreción»

Durante este tiempo, el alcalde de Zamora ha hecho gala de una manera de gobernar con «normalidad y discreción», aunque no se ha escapado de algunas polémicas. Una de las últimas, hace menos de un mes, durante el pregón de Semana Santa, al que no acudió vestido de traje. «El alcalde puede ir vestido como quiera», alegó, recordando, además que él siempre se había vestido así. «La gente me votó tal y como soy y no pienso cambiar», zanjó ante algunas críticas.

Poco antes, en febrero, unas declaraciones suya también levantaron cierta polvareda, cuando, a tenor de una manifestación de la Policía Municipal, había detectado que algunos agentes tenían un «tufillo machista» por algunos de los carteles que portaban. Nada demasiado fuera de tiesto para una España acostumbrada a los exabruptos de algunos partidos con similares sensibilidades políticas.

En lo personal (aunque también político), Guarido está casado con la concejal de IU en el Consistorio zamorano Laura Rivera, con quien comparte una tragedia. Ambos perdieron en 2014 a su hija Violeta, psicóloga clínica que fue asesinada por una paciente interna con graves problemas mentales a la que cuidaba en la clínica San Juan de Dios de Palencia.

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