El presidente de la Cámara de Contratistas de Castilla y León, Enrique Pascual
Los contratistas le auguran «problemas» a Adif para construir la millonaria estación de trenes de Valladolid
Así se ha pronunciado el presidente de la Cámara de Contratistas de Castilla y León, Enrique Pascual, tras aceptar a trámite la Audiencia Nacional la impugnación del proyecto por parte del Ayuntamiento
El presidente de la Cámara de Contratistas de Castilla y León, Enrique Pascual, sentenció este miércoles que Adif «va a tener serios problemas» para impulsar las obras de la nueva terminal de la estación de trenes de Campo Grande en Valladolid, tras aceptar a trámite el Juzgado Central de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional, la impugnación del proyecto por parte del Ayuntamiento de la capital del Pisuerga. Enrique pascual recordó que la actuación se anunció el 28 de febrero, la presentación de ofertas llegó hasta el 25 de abril y está prevista la apertura el 28 de mayo, «pero estamos pendientes porque igual no se produce», aventuró.
Y es que el dirigente patronal remarcó que el recurso del Consistorio que dirige Jesús Julio Carnero se admitió a trámite, lo que «supone que indicios de que se ha hecho mal, hay». «Pienso que va a prosperar este recurso», indicó en una rueda de prensa, para recordar que la impugnación se basa en una parte en la «falta de transparencia en la toma de la decisión por parte de Adif de ejecutar esa obra», ya que no informó al Ayuntamiento, que ve «irregularidades». Asimismo, comentó que este proyecto, que excede de lo meramente ferroviario, tampoco habría tenido en cuenta el instrumento urbanístico de la ley de contratos del sector de delimitación y utilización de espacios ferroviarios, informa Ical.
El presidente de la Cámara de Contratistas trasladó también que el Ayuntamiento no quiere ese proyecto porque «impediría a futuro el soterramiento» que «es de primera necesidad» tanto para Valladolid como para Castilla y León. Enrique Pascual hizo una encendida defensa de la postura del Consistorio para enterrar las vías, y reconoció que desde las empresas de contratación de obra pública tiene «un dilema» porque licitar la nueva estación, con 200 millones de euros, «les viene bien a corto, pero nos mata a medio y largo plazo», sentenció.
Recreación nueva estación de tren Campo Grande en Valladolid
Pascual apeló a que no ocurra con esta actuación como con la Autovía del Duero y exigió el soterramiento porque «las infraestructuras estratégicas deben estar planificadas de otra manera» y en la Cámara les molesta que «pudiendo vivir bien no podamos». Así,
Pascal insistió en exigir el soterramiento «en el tiempo que sea con las premisas que sean» y afirmó que es una actuación «técnicamente posible y económicamente viable». Lamentó que existe un enfrentamiento político sobre una actuación que definirá si Valladolid «será de primera o de segunda división».
«Valladolid necesita el tren soterrado», repitió, para razonar que una decisión sobre una infraestructura con este nivel debería haberse tomado sobre estudios económicos y de impacto y eficiencia de esa infraestructura. Asimismo, defendió que los ciudadanos quieren un tren soterrado y para lograrlo «habría que demoler esa estación», para denunciar que la vía separa a los vallisoletanos e impide el flujo. «No puedes diseñar una estación que impida ya el soterramiento por capricho», sentenció, para lamentar que el actual ministro de Transportes y exalcalde de la capital, Óscar Puente, dijo «negro» en su día porque el PP, con Javier León de la Riva a la Cabeza, dijo «blanco».