Plato de cochinillo elaborado en Casa Duque
Este es el restaurante más antiguo de Castilla y León, uno de los templos del cochinillo
En pleno centro histórico de Segovia, a dos pasos del acueducto, se alza uno de esos lugares donde el tiempo se detiene y el sabor permanece
Casa Duque no es solo el restaurante más antiguo de Castilla y León; es también una referencia nacional de la cocina castellana, una institución viva del cochinillo asado que ha alimentado a generaciones de comensales, desde vecinos hasta personalidades ilustres.
Fundado en 1895 por Feliciana Mate y Mariano Duque, Casa Duque lleva más de un siglo abriendo sus puertas cada día con una misma promesa: mantener la esencia de la cocina segoviana tradicional. Desde entonces, cuatro generaciones de la familia Duque han cuidado este legado con mimo, sin perder la identidad que lo convirtió en referente, pero adaptándose con inteligencia a los nuevos tiempos.
En un entorno donde muchos negocios centenarios han desaparecido, Casa Duque no solo ha resistido, sino que ha crecido. Hoy está reconocido no solo como el restaurante más antiguo de Castilla y León, sino como uno de los más prestigiosos del país dentro de su especialidad: el asado tradicional en horno de leña.
Quien entra a Casa Duque no solo va a comer: va a vivir una experiencia gastronómica con raíces. El protagonista indiscutible es el cochinillo asado, elaborado al estilo segoviano con una receta que respeta tiempos, temperaturas y tradición. Solo se usa lechón de raza blanca, alimentado exclusivamente con leche materna, y se cocina lentamente en horno de leña de encina, sin más aderezo que sal, agua y tiempo.
Marisa Duque junto a sus hijos Andrea y Luis, cuarta y quinta generación al frente de Casa Duque
El resultado es una piel dorada, crujiente como una oblea, y una carne tierna que se deshace al contacto del cuchillo. O más bien del plato, porque en Casa Duque se sigue cumpliendo la costumbre de partir el cochinillo con un plato de loza, símbolo de su extrema ternura y homenaje a la tradición segoviana.
Además del cochinillo, en la carta se pueden encontrar otros iconos de la cocina castellana como el cordero lechal, los judiones de La Granja o los torreznos, además de postres caseros como el ponche segoviano o las natillas de la abuela.
Casa Duque no solo es conocida por su cocina, sino también por su historia. El local –de arquitectura tradicional castellana, con vigas de madera, piedra vista y salones acogedores– conserva fotografías, cartas y recuerdos de los cientos de personajes públicos que han pasado por allí: políticos, actores, escritores, artistas e incluso miembros de la realeza.
Fue también uno de los primeros restaurantes en recibir el distintivo de «Restaurante Centenario de España», y ha sido mencionado en guías gastronómicas de referencia como Michelin, Repsol o The New York Times. Su directora actual, Marisa Duque, es además una activa defensora del patrimonio culinario de Castilla y León y una de las impulsoras del Club de Producto «Saborea Segovia».
En una ciudad declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, donde el acueducto, el Alcázar y la catedral deslumbran a miles de turistas cada año, Casa Duque representa el alma más auténtica de Segovia. Es el lugar al que regresan los locales en las celebraciones importantes, el sitio donde los viajeros quieren probar 'el cochinillo de verdad' y el rincón donde la historia, el sabor y el calor familiar se dan la mano.
En tiempos en que la cocina exprés y las franquicias ganan terreno, espacios como Casa Duque nos recuerdan el valor de lo hecho con calma, con raíces y con respeto a lo que fuimos. Comer allí es sentarse a la mesa del pasado, saborear el presente y brindar por el futuro.