Concentración vecinal de apoyo al detenido en Olleros de Tera (Zamora) que apuñaló, presuntamente, a un hombre de 40 años

Concentración vecinal de apoyo al detenido en Olleros de Tera (Zamora) que apuñaló a un hombre de 40 añosJL Leal

El apuñalado por un hostelero en Olleros (Zamora) es de etnia gitana y llevaba poco tiempo en el pueblo

La Sociedad Gitana Española ha pedido a la Guardia Civil que identifique a las personas que se manifestaron para pedir la libertad de Álvaro por «racismo e incitación al odio»

Si este suceso se hubiera producido en países como Estados Unidos, donde la propiedad es sagrada, no habría debate. Presuntamente, un hombre entró a robar hace unos días en un bar y albergue para peregrinos de la localidad zamorana de Olleros de Tera y el dueño, Daniel Álvaro, se defendió empleando un arma blanca, apuñalando la cara y el abdomen del supuesto caco, ingresado en la UCI en León. Pero esto es España, y el encargado del establecimiento hostelero se encuentra en el centro penitenciario de Topas (Salamanca).

Este viernes se ha conocido la identidad parcial de la víctima gracias a un comunicado de la Sociedad Gitana Española, entidad que considera que lo que se ha producido en este tranquilo pueblo de 125 habitantes es un suceso con «posibles motivaciones racistas» perpetrado por una persona, el dueño del bar, con «afinidad con la extrema derecha», quien habría apuñalado «de forma indiscriminada y con intención de matar a un joven gitano por querer irse sin pagar dos botellas de vino».

El secretario general de la sociedad, Miguel Valverde, ha reclamado en un comunicado que el hostelero pague la máxima condena del Código Penal y, asimismo, ha lamentado que los vecinos y las personas que estaban en el lugar de los hechos, incluidos los clientes de la cafetería, «no hicieran nada para evitar el apuñalamiento ni prestaron auxilio al agredido».

Esta entidad ha pedido, además, a la Guardia Civil que identifique a las personas que se concentraron esta semana en la localidad en apoyo del entonces detenido para poder «denunciarlos por delito de racismo e incitación al odio».

«Es curioso que los vecinos de ese pueblo justifiquen la agresión argumentando la inseguridad de la zona en vez de pedir más policía y es muy grave que no se condenen los hechos y, encima, se manifiesten para pedir la libertad de una persona que apuñala brutalmente a otro ser humano», apunta la Sociedad Gitana Española en el comunicado.

Desde esta organización critican también que los vecinos que estaban en el lugar de los hechos, «incluidos los clientes de la cafetería, no hicieron nada para evitar ese apuñalamiento ni le prestaron auxilio» y que la víctima «se salvó gracias gracias a una persona gitana que pasaba por el lugar y que llamó a la Guardia Civil».

«Estos, al ver la gravedad de la situación y que la victima estaba en peligro de muerte, llamaron al helicóptero del Hospital Universitario de León para que lo recogieran y se lo llevaran urgentemente, consiguiendo salvarlo de momento aunque sigue ingresado en la UCI es estado muy grave y corriendo riesgo su vida», zanjan.

En el pueblo, sin embargo, enmarcan el suceso dentro del hartazgo generalizado tras una oleada de robos surgida tras la llegada de varios forasteros en los últimos tiempos. Ricardo Arroyo, concejal y residente, explicó a Ical que, desde hace unas seis semanas, varias personas llegaron desde León. «Son españoles. Yo mismo vi a la novia del chico dentro de mi propiedad, me contestó de malas maneras y ahí quedó el asunto. Sabemos de robos en muchos huertos, sobre todo, en Calzadilla. En el bar ya habían entrado a robar pero todos sabíamos quiénes eran y ayer se precipitó todo. Se ve que les pilló», indicó.

«Hemos sufrido robos en huertos desde hace más de un mes. Todos sabíamos quiénes eran y les hemos pillado pero no tenemos grabaciones para denunciarles. Álvaro es un vecino del pueblo que tiene un bar y que cuida de su padre. Fue uno de los que se quedó en el pueblo hace tres años, haciendo cortafuegos con el tractor», abundó el edil, quien añadió que «Álvaro ha sufrido algún robo y siempre estaba cerca cierta persona. Ayer defendió su propiedad y a su familia. Los vecinos de este pueblo estamos abiertos a todas las personas que vengan pero que lo hagan para integrarse y no para delinquir».

«La persona que hizo esto lo hizo para defenderse. Estaba en su casa y lo lógico es que se defienda. Me pongo en el lugar de ese señor y, si entra alguien, trato de defenderme. Le pese a quien le pese y las leyes pueden decir lo que les dé la gana. Estoy en mi casa y la defiendo y la opinión de los demás me importa tres pepinos», aseguró con vehemencia, en declaraciones a la misma agencia, José Manuel Fernández, de 77 años. «Estoy en mi casa y la defiendo. Ahora, que vengan los de la justicia y me digan si estoy o no equivocado», zanjó.

María Mateos, vecina de una localidad cercana, apuntó en la concentración para pedir la libertad del gerente del bar que «de esta manera, no estamos seguros nadie. Si entran en tu casa y no te puedes defender, ¿qué hacemos? ¿Nos dejamos matar y no podemos tocar a quien viene a robarte y matarte? Eso es injusto. Las leyes están fatal. Las hacen para los ladrones». El acto congregó a tres centenares de personas, que ahora se exponen a la denuncia de la mencionada entidad gitana.

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