Toro de España
«Es parte de nuestra historia y debemos preservarla»: el pueblo de Salamanca que también quiere el Toro de España
El Consistorio de La Vellés ha propuesto dos posibles localizaciones para levantar la monumental escultura del toro, ambas en parcelas privadas próximas al casco urbano
El pequeño municipio de La Vellés (Salamanca) ha dado un paso al frente en la carrera por albergar El Toro de España, la ambiciosa escultura de 300 metros promovida por la Academia Española de Tauromaquia que busca ser un referente cultural del país. La localidad, de unos 600 habitantes, considera que esta iniciativa puede convertirse en un motor social, turístico y económico para la comarca, fuertemente vinculada a la tradición del toro bravo.
«La figura del toro bravo tiene una relevancia significativa en la provincia de Salamanca. Los ayuntamientos tenemos la obligación de promover actividades que forman parte de nuestra cultura, tradición e historia y debemos preservarla", defiende Javier Marcos Santos, alcalde de la localidad, a El Debate.
El Consistorio ha propuesto dos posibles localizaciones para levantar la monumental escultura del toro, ambas en parcelas privadas próximas al casco urbano, aunque ninguna es definitiva y requerirán la autorización final de la Junta de Castilla y León.
Según detalla el regidor a este periódico, los espacios propuestos cumplen, en principio, con las condiciones básicas: son zonas amplias y tienen capacidad para acoger las 20 hectáreas que exige el proyecto. La superficie no solo debe albergar la estatua del toro, sino también los accesos públicos, aparcamientos y la futura zona comercial prevista en el plan.
Javier Marcos explica que ambas ubicaciones se encuentran fuera del casco urbano, aunque próximas a él, lo que permitiría dotarlas de los servicios fundamentales (agua, luz, telefonía y accesos) sin alterar la trama del municipio.
La Vallés (Salamanca)
Para empezar, la Diputación y la Junta deberán certificar que las parcelas no presentan afecciones medioambientales, hídricas, ni interferencias con carreteras o cauces. Solo entonces, el Ayuntamiento contactaría formalmente con los propietarios para evaluar su disposición a ceder o acordar la explotación del suelo.
«Puede darse la circunstancia de que el propietario diga que quiere seguir utilizando su parcela y haya que buscar otro espacio», reconoce el alcalde, quien reconoce las dificultades del proyecto, pero apuesta por la posibilidad de transformar el municipio.
Escepticismo
Aunque el proyecto del Toro de España ha despertado entusiasmo en muchas localidades, también ha suscitado dudas entre quienes cuestionan su idoneidad o temen su impacto por las infraestructuras necesarias, mantenimiento, impacto paisajístico o la dificultad de compatibilizar tradición con los tiempos modernos.
«Son proyectos que siempre generan polémica, pero yo creo que el esfuerzo que tenemos que hacer no es excesivo y merece la pena. Estamos todos esperando saber qué va a pasar», defiende el regidor de La Vallés.
Desde su presentación pública, más de treinta localidades de toda España han mostrado su interés por acoger la obra; casi la mitad pertenecen a Castilla y León. Sin embargo, pocos han presentado planos y propuestas concretas a la Academia Española de Tauromaquia, entre ellos Peñafiel (Valladolid) o Valle de Valdezana (Burgos), lo que marca el inicio de una fase de selección que dependerá tanto de la idoneidad técnica como del respaldo social y político.
Símbolo cultural
El Toro de España aspira a convertirse en un emblema turístico de primera orden. Se trata de una escultura metálica de 300 metros de altura que tendrá miradores panorámicos en los cuernos y una base equipada con zonas comerciales y de restauración.
El proyecto prevé financiarse íntegramente con inversión privada, lo que, según sus defensores, reduce la carga para los municipios interesados y pone el foco en la oportunidad de desarrollo.
Imagen del proyecto de El Toro de España
La Academia Española de la Tauromaquia, impulsora del proyecto, lo presenta como un monumento comparable a símbolos globales como la Torre Eiffel o la Estatua de la Libertad.