Carlos Martínez y Pedro Sánchez, en un mitin en LeónCampillo

«No estamos en 2023»

El PSOE, obligado a cambiar su estrategia en Castilla y León: el «que viene la ultraderecha quizás ya no nos funcione»

El secretario general del PSOE de Castilla y León, Carlos Martínez, realizaba este sábado unas sorprendentes declaraciones en Zamora en las que admitía que la dinámica de los socialistas de agitar el espantajo del fascismo ya no les funciona electoralmente, como han demostrado las elecciones autonómicas en Extremadura, donde los escándalos locales y la escalada de casos de corrupción del Gobierno y del partido han propiciado un batacazo en las urnas.

«No podemos hacer oídos sordos al contexto que nos envuelve ni hacernos trampas al solitario. Tenemos que aprender una lección muy clara. Alentar el miedo a la extrema derecha ya no funciona. Y, por tanto, todos somos conscientes, la propia ciudadanía de Castilla León es consciente de que, hoy por hoy, solo existe una alternativa de gobierno al Partido Popular y a la extrema derecha, que es el Partido Socialista y, por tanto, que la división de la derecha es siempre para ganar», apuntaba el también alcalde de Soria, que será quien trate de desbancar a Alfonso Fernández Mañueco del Gobierno de la Junta.

Martínez expresaba públicamente la consigna que les había dado el propio Pedro Sánchez justo después de los comicios extremeños. Y es que, de acuerdo con una información publicada por Servimedia y recogida por Ical, el propio presidente del Gobierno secretario general del PSOE trasladó a sus cuadros en la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE que tenían que realizar pequeños ajustes en las estrategias electorales tanto en Aragón y en Andalucía como en Castilla y León, donde la única encuesta publicada desde que Mañueco anunció que las elecciones serían en marzo pronostica otro descalabro socialista.

«Campañas más combativas»

De acuerdo con el relato de «fuentes presenciales», Sánchez habló de hacer «campañas más combativas», que ofrecieran «datos» que no se vieran opacados ante los «bulos» como los vertidos, aseguró, contra su hermano, investigado por prevaricación y tráfico de influencias, y «la denuncia falsa» contra su candidato en Extremadura, Miguel Ángel Gallardo. Asuntos que, como no podía ser de otra manera, le vinieron de perlas al PP, si bien los socialistas creen que lo acaecido en tierras extremeñas «es un fenómeno autónomo».

Pedro Sánchez, en un mitin en ValladolidRubén Cacho

La apuesta de Sánchez es continuar usando mensajes positivos que destaquen la supuesta bonanza económica de España con cifras macroeconómicas que reflejan que los socialistas «llevan a España en la buena dirección». Y es que, como apunta un dirigente socialista a la citada agencia, «ya no estamos en 2023» y el partido tendrá que ver que igual se están «normalizando» los pactos entre PP y Vox o que el discurso del miedo de «que viene la ultraderecha, quizás ya no nos funcione».

«Da igual votar a Vox que al PP»

De esta manera, Martínez apuntalaba su mensaje con la idea de que «da igual votar a Vox que votar al Partido Popular». «En esa pugna permanente que ellos están teatralizando, sobreactuando para intentar competir por ese espacio electoral, al final, el resultado es el mismo. Votar al Partido Popular o votar a Vox es votar a un gobierno de continuidad de estos últimos 30 años», señalaba el candidato del PSOE en los próximos comicios castellanoleoneses.

Y es que poco o ningún miedo parece darle la derecha a los ciudadanos de la Comunidad, que en los últimos años han visto cómo Mañueco gobernaba tanto con Ciudadanos como con Vox, así como en solitario. La citada encuesta, realizada por SyM Consulting y publicada hace menos de tres semanas por La Nueva Crónica, auguraba una nueva victoria 'popular', pese a perder dos escaños respecto a las elecciones de 2022, hasta los 29. Los socialistas se dejarían por el camino tres, quedándose en 25 y con el procurador de Soria, donde Martínez encabezará la lista, en el aire. Por su parte, los de Santiago Abascal, nuevamente decisivos tanto dentro como fuera del Ejecutivo regional, se dispararían hasta los 19; seis más que hace casi cuatro años.