La Iglesia de la Veracruz, en Salamanca
La pequeña joya del barroco salmantino que se ilumina para recibir a la Semana Santa
El retablo principal, atribuido a Joaquín de Churriguera, se muestra en su máximo esplendor con la nueva iluminación que enseña la esencia de la tradición y la identidad única de la cofradía más antigua de la Semana Santa salmantina
La iglesia de la Vera Cruz de Salamanca, una de las joyas del barroco que tiene la ciudad, ha estrenado una nueva iluminación que la hará brillar con luz propia de cara a la Semana Santa, ya que es sede de la Ilustre Cofradía de la Santa Cruz del Redentor y de la Purísima Concepción, su Madre, la más antigua de las cofradías penitenciales de la ciudad (fundada en 1506).
De hecho, esta cofradía organiza y protagoniza varias procesiones clave que salen de su capilla, entre las que destacan el Vía Matris (Viernes de Dolores), el Cristo de los Doctrinos (Lunes Santo), el Acto del Descendimiento y Santo Entierro (Viernes Santo) y la procesión del Encuentro (Domingo de Resurrección).
El proyecto de iluminación, estrenado recientemente, ha necesitado una inversión de 33.137.06 euros dentro del Plan de Sostenibilidad Turística de Salamanca, cofinanciado por el Ayuntamiento de Salamanca, la Junta de Castilla y León y el Gobierno de España.
El retablo principal, atribuido a Joaquín de Churriguera, se muestra en su máximo esplendor con la nueva iluminación que enseña la esencia de la tradición y la identidad única de la cofradía más antigua de la Semana Santa salmantina, y además evoca un sentido de reverencia y admiración. De hecho, se trata de la única capilla en toda la ciudad que es propiedad de una hermandad.
Otra imagen del interior de la Iglesia de la Veracruz con su nueva iluminación
La imagen de la Inmaculada Concepción de Gregorio Fernández preside el templo, que también cuenta con la Cruz procesional de plata en una hornacina del muro del Evangelio, obra de Pedro Benítez, y obras de Alejandro Carnicero, Juan de Villabrile y Ron y Pedro Hernández.
Anexa a la iglesia, junto al altar mayor, también se ha reforzado la iluminación de una pequeña capilla en la que se venera la imagen de la Virgen de los Dolores de Felipe del Corral. Destinada inicialmente a sacristía, el espacio se reformó en 1714 para dar culto a la nueva talla de Nuestra Señora de los Siete Dolores así como las insignias y enseres procesionales.
Preservar el patrimonio local
El objetivo de esta intervención fue el de presentar la iglesia en condiciones adecuadas de iluminación y preservar el patrimonio local, desde el respeto a sus valores arquitectónicos y artísticos y a su valor histórico. En su ejecución se aplicaron criterios de sostenibilidad y eficiencia energética, con instalaciones que minimizarán el consumo eléctrico.
La actuación, además de mejorar la iluminación del templo, consistió en adecuar todo el sistema eléctrico a la normativa actual, la instalación de los circuitos de iluminación, además de la colocación de luminarias y proyectores led en todo el templo, lo que permite que destaquen elementos arquitectónicos como las cúpulas, y decorativos como el retablo y piezas artísticas de la iglesia.
El presidente de la ilustre Cofradía de la Santa Vera Cruz, Tomás González Blázquez aseguró durante el primer encendido oficial de la iglesia a finales de febrero que pronto esperan abrir de manera más regular el coro del templo, «que es una de las estancias más atractivas».
González reconoció que, a pesar de que las necesidades de conservación del edificio son «muchas», saben que «las autoridades son sensibles a esta circunstancia» y, por eso, desde la cofradía de la Vera Cruz aseguraron seguir «pendientes, atentos, velando desde nuestra modesta capacidad por la conservación del rico patrimonio que nos han legado tantas generaciones desde la fundación de nuestra Cofradía el 3 de mayo de 1506».
El exterior del templo católico salmantino
La iglesia Vera Cruz es una de las iglesias más representativas del barroco salmantino. Fue levantada por la Cofradía Vera Cruz a comienzos del XVI, sobre una antigua ermita románica de la que apenas hay datos. La portada fue trazada por el arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón, y el retablo principal se atribuye a Joaquín de Churriguera durante una remodelación realizada en el XVIII.
Si bien el interior de la iglesia es un ejemplo del exceso decorativo propio de la época en la que se realiza, el exterior resulta, sin embargo, de traza simple y humilde. De hecho, al estar rodeada de edificios en el Campo San Francisco de la capital salmantina, puede pasar desapercibida a simple vista. Fue declarada BIC (Bien de Interés Cultural) el 25 de marzo de 1983.