Escultura de Machado en el instituto soriano que lleva su nombre
La ruta por la Soria donde Antonio Machado supo lo que era ser feliz
Más de 100 años después de la llegada del poeta a la provincia, sus poemas sirven todavía para recorrerla a través de la senda literaria de sus versos
Los cinco años que Antonio Machado pasó en Soria fueron para el poeta los más felices de su vida, como él mismo dijo: «Si la felicidad es algo posible y real –lo que a veces pienso– yo la identifico mentalmente con los años de mi vida en Soria y con el amor de mi mujer».
Soria sigue siendo el lugar en el que más de 100 años después de la llegada del poeta, se puede volver a recorrer sus pasos, como si no hubiera pasado el tiempo. Los poemas de Antonio Machado sirven para recorrerla a través de la senda literaria de sus versos en una ruta de 7,7 kilómetros con 15 paradas, que propone la Oficina de Turismo de la localidad castellana y leonesa.
Monumento en honor a Machado y Leonor situado en El Mirón, lugar frecuentado por Machado durante su estancia en Soria
Antonio Machado llega a Soria en octubre de 1907, con 32 años, tras aprobar las oposiciones en abril y lo hace en tren llegando a la antigua estación de San Francisco (uno de los puntos de la ruta) situada cerca del actual Rincón de Bécquer y donde hoy rinde homenaje al poeta la escultura de «El Viajero».
Era ya entonces un poeta reconocido en los círculos literarios (en 1907 publica su segundo libro, Soledades. Galerías y Otros poemas), un hombre de mundo que llegaba a una ciudad de provincias con apenas 7.000 habitantes.
Quien visite Soria en la actualidad, como apuntan desde Turismo de Soria, puede seguir las huellas de Machado en una ruta que comienza en el Instituto de Educación Secundaria que hoy lleva su nombre y que entonces era el Instituto General y Técnico.
Alojado en un antiguo convento de Jesuitas del S. XVII, conserva intacta el aula en la que Machado dio clase, además de toda la documentación académica que éste dejó como profesor. También se encuentran allí, en la parte exterior del edificio, dos esculturas del poeta de diferentes épocas. Una, la cabeza de bronce sobredimensionada de Pablo Serrano (1982) y otra con la figura de Machado sentado, a tamaño real, que representa al poeta en la foto del día de su boda, de Ricardo González Gil (2010), y que se complementa con la de Leonor, ubicada en la Plaza Mayor.
A pocos metros se encuentra la iglesia de Santo Domingo, construida entre los siglos XII y XIII y cuya fachada es uno de los más magníficos ejemplos de la escultura monumental románica. Fue el lugar de rezos por donde se dejaban ver todos los domingos Antonio Machado y su esposa, Leonor.
Iglesia de Santo Domingo, Soria, donde acudían Antonio Machado y Leonor
No lejos del Instituto se encuentra la pensión, alojamiento del poeta desde su llegada y lugar en el que conoció a Leonor, hija de los dueños de la misma. Estaba situada en la calle Estudios, 7, esquina con Teatinos, y hoy, ya desaparecida, una placa en la fachada del edificio recuerda su existencia.
Con el tiempo, el poeta se fue adaptando a la monotonía de la pequeña ciudad, dedicando los ratos libres a la lectura, a dar largos paseos y a las veladas en el Círculo Amistad Numancia, lugar que aún conserva el ambiente de los cafés del s. XIX y al que solía acudir como socio para tomar café y leer el periódico. En este lugar, ubicado en la céntrica calle del Collado, se reunía con su amigo José María Palacio, un funcionario de montes al que dedicó un entrañable poema estando ya en Baeza.
Dentro de este edificio se puede visitar el Museo de la Casa de los Poetas, un espacio expositivo dedicado a los grandes líricos que cantaron a Soria, que cuenta con una sección diferenciada dedicada al poeta sevillano.
En la pensión, Machado veía a diario a Leonor, en ese momento, una niña de 13 años. El poeta enseguida se fijó en ella y con el paso de los meses, el poeta y la hija de los dueños fueron estrechando lazos, y del cariño y la admiración surgió el amor. La boda se fijó para cuando Leonor cumpliera los 15 años, el 30 de julio de 1909.
Iglesia Nuestra Señora de La Mayor en Soria, con la escultura de Leonor
Antonio y Leonor se casaron en la iglesia de La Mayor (otro lugar que visitar), antiguo templo románico. Fue una ceremonia polémica para los vecinos de Soria por la diferencia de edad de los contrayentes. Esta iglesia, que albergó no solo la boda entre Machado y Leonor sino también, tres años y tres días después, el funeral de la misma, sigue prácticamente igual a como la conoció el poeta, pero hoy, una escultura de Leonor, del artista soriano Ricardo González, que representa la foto del enlace de la pareja, pero con la silla que ocupaba Machado vacía, invitando a los ciudadanos a ocuparla en su lugar, completa un rincón de la ciudad evocador y puramente machadiano, que recibe el nombre de Rincón de Leonor, junto a una plaza que recuerda el enlace de los enamorados.
También en la Plaza Mayor, en el Palacio de la Audiencia se encuentra el famoso reloj con su campana a los que el sevillano dedicó unos versos inolvidables.
Placa sobre unos versos de Antonio Machado en Soria
Los paisajes y lugares sorianos calaron pronto en el alma sensible del poeta. En sus largos paseos Machado encontró la inspiración para cantar al río Duero, a las colinas nevadas, a los álamos y chopos tatuados con nombres de enamorados que acompañan el camino por la ribera del Duero.
Este paseo machadiano de poco más de un kilómetro entre San Polo y San Prudencio conserva todavía cortezas de los árboles grabadas con nombres de enamorados y desde hace años pueden verse en el entorno esculturas dedicadas de la poesía.
Homenaje a Antonio Machado en Soria frente a la ermita de San Saturio, el 5 de octubre de 1932
El recorrido, de poco más de un kilómetro junto al Duero, conduce hasta la ermita de San Saturio, donde se celebró el homenaje que los sorianos brindaron a Machado el 5 de octubre de 1932, nombrándole hijo adoptivo de la ciudad y desde entonces este lugar lleva por nombre el Rincón del Poeta. Una placa de bronce con su imagen sobre la roca recuerda ese momento, ya que fue la primera y última vez que Antonio Machado volvió a Soria tras la muerte de Leonor.
Tras su boda, la pareja se mudó a París en enero de 1911 gracias a una beca de ampliación de estudios en Francia que se le concedió al poeta. En julio, sin embargo, a Leonor le diagnosticaron tuberculosis, lo que precipitó la vuelta de la pareja a Soria en busca de aire puro. Leonor falleció el 1 de agosto de 1912. Los funerales se celebraron al día siguiente en la iglesia de La Mayor. Su cuerpo fue enterrado en el cementerio junto a la Iglesia del Espino, en cuyo atrio un olmo rememora al olmo seco cantado por Machado. La tumba de Leonor es parada ineludible en este recorrido tras las huellas de Machado, a pesar de que el poeta fue incapaz de pisar aquel suelo tras el entierro de su amada.
El recorrido propuesto por Turismo de Soria lleva al visitante hasta el Parque de El Castillo, que además de albergar el Parador Nacional que da nombre al poeta, sigue conservando algunos pequeños restos de lo que fue su imponente castillo, que defendió los intramuros de la ciudad y al que no olvida mencionar Machado en sus versos.
Finalmente, y como broche de oro a la visita Machadiana de la ciudad es indispensable acercarse hasta el otro cerro de la ciudad, ya que a su llegada, Antonio alquiló una casita en el camino del Mirón. Por este paseo, que lleva a la ermita barroca del mismo nombre, el poeta acompañaba a su mujer, débil y enferma, empujando su silla de ruedas.
En la actualidad, una escultura con las siluetas recortadas de Machado y Leonor evoca la presencia de ambos por aquel lugar. Ésta se encuentra en el final del paseo, en una placita llamada de «Los Cuatro Vientos», con estupendas vistas panorámicas de la ciudad, del Duero y de los restos mejor conservados de la muralla de la ciudad medieval, y según algunos estudiosos allí estaba el olmo seco del poema machadiano.