22 de mayo de 2022

Pere Aragonès y Salvador Illa en el Parlament de Cataluña

Pere Aragonès y Salvador Illa, en el Parlament de CataluñaDavid Zorrakino / Europa Press

Cataluña

El PSC puede entrar en el Gobierno catalán presidido por ERC

Los 74 diputados que suman ERC, PSC y En Comú Podem garantizan el mantenimiento de la mayoría de la Cámara catalana

El inminente cambio de liderazgo en Junts per Catalunya, socio de ERC en el gobierno catalán, puede suponer un movimiento de placas tectónicas en la política catalana y en la nacional. Laura Borràs, aún presidenta del Parlament y con el contador en cuenta atrás hacia su inhabilitación por fragmentar contratos en su etapa de directora del Instituto de las Letras Catalanas, anunció al presentar su candidatura a sustituir a Carles Puigdemont –que ha dado un paso al lado agobiado por su situación judicial e investigaciones en diversos frentes– que iba a someter a consideración de la militancia de Junts si se mantenía el pacto de legislatura que ata a los neoconvergentes a ERC en el Gobierno regional.
La estrategia de Junts desde que Aragonès ocupó la presidencia de la Generalitat y los republicanos ostentaron este cargo por primera vez desde la II República ha sido la de denunciar una política excesivamente pactista e inútil por parte de ERC, al que acusan de sostener al ejecutivo de Pedro Sánchez sin obtener avance sustancial alguno hacia la independencia.
Desde Junts per Catalunya se cree que el prefabricado escándalo bautizado por el propio independentismo como «catalangate» refuerza sus tesis, y Borràs necesitaba algún elemento rupturista para lanzar su candidatura al liderazgo de Junts, que se concretará en el congreso del partido el 4 de junio en el sur de Francia, lugar elegido para que los prófugos Puigdemont, Comín y Ponsatí puedan asistir sin temor a ser detenidos. El anuncio de una consulta a los algo más de 5.000 militantes sobre la conveniencia de mantener o no el pacto parece pensado para llevar a Junts a la oposición. Borràs, al borde de perder su cargo institucional, no pierde nada si Junts abandona el poder y, por lo tanto, arrastrará a su partido.

La estrategia de Junts desde que Aragonès ocupó la presidencia ha sido la de denunciar una política excesivamente pactista e inútil por parte de ERC

La estrategia de desmarque de Junts del gobierno de Aragonès es constante y creciente. Dos días más tarde de anunciar esa consulta desde Junts per Catalunya también se han descolgado del pacto por la lengua que habían suscrito inicialmente junto al PSC, ERC y En Comú Podem (Podemos) alegando que dicho pacto no blinda de forma suficiente el catalán en la escuela frente a la resolución del Tribunal superior de justicia de Cataluña que implanta el 25 % de docencia en lengua española.
ERC ya tuvo que cambiar de socios para aprobar los presupuestos de la Generalitat de 2022. En esa ocasión, la ultraizquierdista y anticapitalista CUP, a la que los republicanos habían designado como socio preferente, les dejó en la estacada y ERC pactó las cuentas con En Comú Podem. A cambio, los de Colau pidieron reciprocidad en las cuentas del Ayuntamiento de Barcelona. En esa ocasión el PSC del exministro Salvador Illa se ofreció para votar favorablemente los presupuestos, pero Aragonès desdeñó a los socialistas y se reafirmó en su apuesta por el pacto entre independentistas y soberanistas.
Ahora las cosas pueden cambiar. Si Junts Per Catalunya decide abandonar el gobierno catalán, es muy posible que En Comú Podem diera el paso de entrar en el Consell Executiu de la Generalitat a cambio de que ERC apoyara la continuidad de Colau en el Ayuntamiento de Barcelona tras las elecciones de mayo de 2023. En ese contexto sería preciso que el PSC o bien entrara en el gobierno, reeditando el Tripartito que gobernó Cataluña entre 2003 y 2009, o bien diera apoyo exterior. Los 74 diputados que suman ERC, PSC y En Comú Podem garantizan el mantenimiento de la mayoría de la Cámara catalana.
Fuentes del PSC apuestan por un apoyo exterior a un gobierno de coalición entre republicanos y comunes, dado que si bien ERC y el PSC tienen el mismo número de escaños, los socialistas suman 50.000 votos más que ERC y se daría la paradoja de que el segundo partido tendría la presidencia por delante del ganador de las últimas elecciones. Allá por los años 80, a Txiqui Benegas le sucedió algo parecido en el País Vasco cuando con más votos que el PNV recibió la orden desde Ferraz de ceder el poder a Ardanza. La decisión final dependerá de cual sea en ese momento el estado de las relaciones entre ERC y el PSOE y qué exigen Junqueras, Rufián y Aragonès para que Sánchez pueda llegar al final de la legislatura y ostentar la presidencia de turno de la UE que es, actualmente, el único objetivo político de Pedro Sánchez y al que todo está supeditado.
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