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Una recóndita iglesia con sus puertas abiertas

Una recóndita iglesia con sus puertas abiertas

El obispo de San Feliu pide tener las iglesias abiertas más tiempo

«Es una invitación constante a entrar, a rogar, a encontrar la paz», asegura monseñor Xabier Gómez García, OP

Se trata de un tema de debate habitual en parroquias y diócesis: ¿Cómo lograr que los templos permanezcan abiertos más tiempo? En ocasiones se parte de un círculo vicioso: se dejan de abrir las iglesias porque no viene gente, y los pocos que acuden, al encontrarse con las puertas cerradas, dejan de ir. Las causas siempre suelen ser las mismas: robos que se han producido, la necesidad de poner vigilancia, la escasez vocacional, falta de compromiso de los feligreses, una organización mejorable...

El resultado es que, en muchas ocasiones, resulta difícil encontrar un templo abierto. «Cuando cerramos las puertas de nuestras iglesias por carencia de recursos económicos o humanos, por cuestiones de seguridad o por desaliento, cerramos un rostro de Cristo al mundo», subraya monseñor Xabier Gómez García, OP, obispo de San Feliu de Llobregat (Barcelona). Por contra, «mantenerlas abiertas es un acto de confianza en el Espíritu Santo, que sigue actuando».

En su carta pastoral para el próximo domingo, que titula «Abramos las puertas», el prelado dominico afirma que «la iglesia parroquial no es solo un edificio funcional. Es lugar sagrado, consagrado a Dios, símbolo visible de su amor en medio del mundo». «Cuando una iglesia está abierta, Cristo mismo abre los brazos a todo el mundo. Es una invitación constante a entrar, a rogar, a encontrar la paz», prosigue. «En un mundo que corre y a menudo no escucha, las puertas abiertas de una iglesia son una palabra sin palabras, un silencio que llama: 'Dios está aquí, te espera'», añade.

Refugio y fuente

Tener «la iglesia abierta a lo largo del día», a juicio de monseñor Gómez, es beneficioso porque «acoge el llanto de quien sufre, la súplica de quien busca, la gratitud de quien ama, la celebración de la fe y la vida». «Es refugio y fuente. Es testigo de generaciones que han encontrado en ella consuelo, sentido, redención. Y es, también hoy, el corazón espiritual de cada comunidad, por pequeña que sea», observa el obispo de San Feliu.

Monseñor Gómez García circunscribe finalmente el asunto a «Cataluña, con su diversidad y pluralidad», añadiendo que «necesita presencias discretas pero reales del Misterio de Dios». «En un entorno marcado por la secularización, el pluralismo religioso, por la búsqueda espiritual y también por el vacío existencial, una iglesia con horario amplio de puertas abiertas es un gesto sencillo de misión. No hacen falta grandes palabras: solo estar. Y, en este estar, Dios obra», asegura el prelado.

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