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Paula Andrade

Reportaje

La denuncia de un padre por la presión lingüística: «Mi hijo, para poder ir al baño, se lo tiene que pedir a la profesora en catalán»

Este padre ha explicado a El Debate, que su hijo, que tiene 8 años y estudia en un colegio del Baix Llobregat, ha llegado a casa, en algunas ocasiones, con la ropa interior mojada

Pedro, nombre ficticio, tiene un hijo de ocho años que estudia tercero de primaria en una escuela de la comarca del Baix Llobregat (Barcelona). Asegura que, el niño, por sus circunstancias, necesita ir al baño a menudo. Y encima es muy tímido. Y los profesores son conscientes de esta situación, de sus necesidades fisiológicas, y que le cuesta socializar.

Pero en alguna ocasión ha llegado a casa con la ropa interior mojada. Ha tenido alguna «fuga», dice Pedro a El Debate, porque cuando ha ido a la profesora de matemáticas a pedirle permiso para poder ir al baño, esta, en primera instancia, no le ha dejado. Se lo tenía que pedir en catalán.

Para Pedro, esta situación que vive su hijo es «dramática». Asegura que hay momentos en los que ya no puede aguantar más y en mitad de la clase necesita ir al baño. Algo que le cuesta hacerlo, teniendo en cuenta su gran timidez. Entonces, explica, se dirige a su profesora, que no da una asignatura lingüística, y le dice: «¿Puedo ir al lavabo, que me estoy haciendo pipi? Y bueno, la profesora no le ha dejado ir a la primera porque siempre le ha contestado: En català, si us plau (en catalán, por favor). Es decir, que se lo tiene que pedir en catalán para poder ir al lavabo».

Pero no se trata solo de eso. En todas y cada una de sus reuniones con el profesorado, la primera cuestión que le reprochan, es que el niño habla poco catalán. Y Pedro, apunta, siempre les pregunta «si es que tiene algún problema con la materia. Es decir, si no habla bien el catalán, si no lo escribe, o no lo entiende bien».

Pero los profesores le dejan claro que no hay ningún tipo de problema en el aprendizaje del niño, porque «académicamente va muy bien». El problema para los docentes, según denuncia Pedro, es que «han detectado que habla mucho castellano en la clase, con los amigos o en el patio». Y yo siempre les explico que «cómo no va a hablar más en castellano, si es su lengua materna y sus padres son castellanohablantes». Y este comentario también le aparece en las observaciones cuando le entregan las notas.

El informe de la AEB

Es un ejemplo más de la presión que reciben los alumnos para que usen el catalán y más allá del aula. Algo que ha constatado un informe de la Asamblea por una Escuela Bilingüe, que ha analizado las escuelas adheridas al proyecto ULAE (usos lingüísticos en el ámbito educativo). Y no solo la presión se ejerce sobre los alumnos, sino también sobre los propios docentes, las familias o incluso empresas externas.

En este informe, por ejemplo, se explica el caso de un profesor de tecnología de un Instituto de Torredembarra (Tarragona), que mejora la nota si los alumnos hablan siempre en catalán. Incluso llegó a crear una aplicación para informar a un alumno que ha perdido puntos si no ha seguido esta norma. Para la presidenta de la AEB, Ana Losada, lo que hay es una situación «inquisitorial» en las escuelas.

Lo peor de todo, lamenta, es que no hay «ningún criterio pedagógico» detrás de todas estas políticas, sino que se trata de un instrumento de «ingeniería social». Porque lo que se persigue es que «los alumnos abandonen su lengua materna para sustituirla por otra lengua nueva». Y Losada también deja claro que, en ningún caso, «la conflictividad lingüística y la exclusión pueden ser una metodología para fomentar el dominio de una lengua, porque se supone que la escuela lo que está intentando es que nuestros hijos dominen perfectamente, en un registro estándar y culto, el castellano y el catalán». Pero evidentemente, precisa, eso no parece ser así.

Eso sí, la presidenta de la AEB defienda que «si hay un peligro para el catalán, son los que lo intentan imponer, porque es imposible que se abrace una lengua que es impuesta y con la que te presionan con encuestas anónimas, con que tienes que hablarla en pasillos o en el patio, o que un profesor diga que sube notas si se habla siempre en catalán». Y esta puede ser una razón, asegura, de que la última Encuesta de Usos Lingüísticos de la Generalitat, recoja que el catalán haya perdido terreno.

También Losada envía un mensaje al actual gobierno de la Generalitat, encabezado por el socialista Salvador Illa. Les pide que muevan ficha, que deroguen este programa ULAE y acaben con las imposiciones y las presiones. Aunque, de momento, lamenta, el Govern sigue aplicando las mismas políticas que los separatistas en cuestiones lingüísticas.

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