Una trabajadora de una residencia y una anciana, en una imagen de archivo
Sociedad
En Cataluña faltan 20.000 enfermeras para cubrir las carencias de las residencias
ACRA ve necesaria una inversión de 3.000 euros para revitalizar las residencias en la comunidad
La presidenta de la Asociación Catalana de Recursos Asistenciales (ACRA), Cinta Pascual, considera que es necesaria una inversión de 3.000 euros para revitalizar las residencias en la comunidad. Este dinero es el necesario para superar la difícil situación que está sufriendo el sector, como consecuencia de la crisis sanitaria provocada por el COVID-19, además de la escasez de personal profesional.
Según Pascual, la actual crisis de recursos humanos es la más grave experimentada hasta el momento presente. De los 3.000 millones requeridos para el sector, propone destinar 1.000 millones a mejorar los salarios de los trabajadores, con el objetivo de equipararlos con los de las residencias públicas.
Además considera que debe hacerse más atractiva la especialidad geriátrica. Sólo así, señala, los jóvenes verán en esta especialidad una salida en su futuro profesional. A día de hoy se necesitan unas 800 enfermeras sólo para atender las demandas dentro del sistema de Salud.
Por lo que respecta a toda Cataluña, no obstante, desde ACRA cifran la escasez en 20.000 enfermeras. El ratio actual se sitúa en 6,4 por cada mil habitantes, muy por debajo del estándar recomendado de 9 por cada mil.
Mayor integración
También es necesario una mayor integración entre los servicios de salud y los cuidados sociales. Pascual propone que el personal de atención primaria colabore directamente en las residencias, y pide que se establezca una legislación en materia de dependencia que garantice una financiación adecuada y un sistema de copagos que sea justo para todos.
Por su parte, el director de estrategia de ACRA, Toni Andreu, considera que debemos recordar las consecuencias trágicas de la pandemia en las residencias catalanas, donde se registraron alrededor de 10.229 muertes y un total aproximado de 68.250 contagios. Resalta la descoordinación que existió en los primeros meses de la crisis, en los que las residencias no recibieron el reconocimiento necesario como esenciales, lo que contribuyó a una falta de material de protección y a problemas en las derivaciones hospitalarias.
ACRA solicitó, durante la pandemia, que el Gobierno se hiciera cargo de la gestión operativa de las residencias, teniendo en cuenta que el país vivía momentos excepcionales. También establecieron canales de comunicación virtual y crearon una red de vigilancia para mantener un control sobre la situación crítica que se vivía.
Sin embargo, Pascual considera que, a diferencia de lo que ocurrió en los hospitales, el sistema en las residencias colapsó por completo. A pesar de todo, Pacual considera que se realizó un trabajo significativo, aunque con la perspectiva actual admite que las medidas de aislamiento podrían haber sido «excesivas».
También alertó sobre una crisis inminente que se deriva del aumento de la población anciana y las crecientes demandas de dependencia social y sanitaria. Ante estos desafíos y la posibilidad de futuras pandemias, concluye Pascual, es imperativo promover una integración más estrecha entre los servicios sociales y sanitarios, así como aumentar los recursos destinados a la financiación, la prevención y la vacunación.