Un grafiti de 2024 del artista TVBoy que representa a "Santa Jordina"

Un grafiti de 2024 del artista TVBoy que representa a «Santa Jordina»TVBoy / Instagram

Cataluña

De «Santa Jordina» al dragón blandengue: la obsesión ‘woke’ por reescribir la leyenda de san Jorge en Cataluña

La incomodidad con la figura del héroe matadragones y salvaprincesas lleva a constantes relecturas del mito

Es bien conocida la cita de Chesterton sobre los cuentos de hadas y los monstruos, esa que reza que estas historias no enseñan a los niños que los dragones existen –porque eso los niños ya lo saben–, sino que los dragones pueden ser vencidos. Es una cita apócrifa –en realidad el autor inglés nunca lo expresó con esta concisión, sino que fue Neil Gaiman citándole de memoria–, pero expresa una verdad muy chestertoniana, en tanto que es de sentido común.

En Cataluña, el matadragones por excelencia es Sant Jordi, el caballero andante que un día llega al pueblo de Montblanc (Tarragona) y se encuentra con que la hija del rey ha sido elegida como sacrificio expiatorio para aplacar la ira del dragón que asola el pueblo. Jordi, paragón del caballero cristiano, se dirige a la cueva de la bestia y, tras un duro combate, la mata. De la sangre del dragón brota un rosal, del que Jordi recoge una flor y se la regala a la princesa liberada.

Esta versión de la leyenda de Sant Jordi –patrón de la Corona de Aragón desde el siglo XV, y por extensión también de Cataluña– es una declinación local de la historia de san Jorge, el soldado romano nacido en Capadocia en el siglo IV que fue asesinado por no renunciar a su fe en Jesucristo. Este 23 de abril, en todas las ciudades y pueblos catalanes las calles se engalanarán con rosas y libros –es también el Día del Libro– para celebrar una fiesta única en el mundo.

Con todo, pese a que la potencia de la leyenda la ha hecho perdurar siglos, como los buenos cuentos de hadas, hoy la historia del héroe matadragones y salvaprincesas incomoda a los sectores más woke de la sociedad catalana, que ven en ella patriarcado, machismo e incluso antiespecismo… y que llevan años tratando de reescribir la leyenda, ya sea dulcificándola o incluso cambiándola de sexo.

Santa Jordina

Si en Navidad ya hay ayuntamientos que intentan transformar la Cabalgata de Reyes en una de «Magas de Enero», en abril no son pocos quienes tratan de hacer lo propio con Sant Jordi: de este revisionismo nace la caballera Santa Jordina.

Entre los autores que han dedicado libros a este personaje se encuentran nombres como la ilustradora Pilarín Bayés o el que fue portavoz de la CUP durante el procés, David Fernández, que escribió un libro sobre «una Jordina republicana, feminista y empoderada» que moviliza un pueblo «contra el rey tirano y el Dragón Mercado».

Ilustración del cuento 'La revolta de Santa Jordina', de David Fernández y Lyona

Ilustración del cuento 'La revolta de Santa Jordina', de David Fernández y LyonaAmsterdam

Otras versiones de esta Santa Jordina la imaginan como una mujer guerrera que salva a un príncipe aterrado, una niña que adopta al dragón o una joven que se enfrenta a unos extraterrestres. El año pasado, además, el artista urbano TVBoy dedicó un mural a esta versión femenina del caballero.

Este 2025 el nombre de Santa Jordina también acompaña algunos eventos ligadas a grupos de izquierdas –como el encuentro pro-prostitución Muestra del Libro Feminista Antiprohibicionista en Barcelona– e incluso algún colegio lo ha adoptado, como recoge un tuit que se hizo viral hace unas semanas.

En la misma línea, son bastantes los cuentos publicados que abordan la leyenda de Sant Jordi ‘desdentando’ al dragón, presentándolo como un animal amistoso, un ser incomprendido o incluso como el protagonista de la historia. Se trata de la aplicación concreta de un fenómeno sobre el que el guionista y analista Diego Blanco ha reflexionado en varias ocasiones, como en una entrevista para la revista Paraula.

«Hoy la última deconstrucción –dice– es preguntarse por qué los malos son malos y por qué nadie nunca los ha comprendido. (...) Ya no tenemos 101 Dálmatas, tenemos Cruella, o [no tenemos La bella durmiente, sino] Maléfica... Hacen que se identifiquen con el mal, y es terrible porque lo que han hecho es que los malos ahora son los buenos», y concluye: “Antes el bueno era el príncipe azul [o el caballero Sant Jordi] pero ahora es el monstruo... Estamos haciendo a los niños hipervulnerables".

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