Render del futuro barrio de la Sagrera
El barrio periférico de Barcelona que tendrá el parque más grande de toda la ciudad
El nuevo gran pulmón verde se levantará sobre la futura estación de La Sagrera, entre Sant Andreu y Sant Martí, con una inversión municipal de 260 millones y la construcción de más de 11.000 viviendas
Barcelona prepara una de las mayores transformaciones urbanísticas de las próximas décadas en uno de sus márgenes históricamente más olvidados: el entorno de la futura estación de La Sagrera, en los distritos de Sant Andreu y Sant Martí. Sobre la gran losa ferroviaria se proyecta un parque lineal de 36 hectáreas y cuatro kilómetros de longitud que se convertirá en la zona verde más extensa de la ciudad, el doble que la Ciutadella y cuatro veces más grande que el parque de las Glòries. El alcalde Jaume Collboni ha anunciado que el Ayuntamiento destinará 260 millones de euros hasta 2031 para «recoser» este ámbito, levantar un nuevo barrio de más de 11.000 viviendas y consolidar una nueva centralidad metropolitana en el noreste de Barcelona.
Un «Central Park» en el noreste de Barcelona
El futuro parque se desplegará como un gran eje verde de 36 hectáreas y unos cuatro kilómetros lineales sobre las vías cubiertas de la Sagrera, una distancia equivalente a recorrer buena parte de la trama del Eixample, según los ejemplos aportados por el propio consistorio. Será un «parque de parques», articulado con espacios ya existentes como los jardines del entorno de la estación de Sant Andreu Comtal y la Torre del Fang, y con otros que se urbanizarán progresivamente. El diseño se plantea como un corredor verde continuo que conectará la Ciutadella, el litoral y el río Besòs, mejorando la calidad ambiental en el este de la ciudad.
Este gran pulmón verde aspira a convertirse en el parque público más grande de Barcelona, superando claramente a los actuales referentes del centro urbano. Las fuentes municipales subrayan que el objetivo es adaptar sus usos a los retos del cambio climático, con especial atención al ahorro de agua, la generación de sombra y la creación de zonas de estancia y paseo para las familias. El gobierno local pretende «visibilizar» el parque ya a finales del próximo año y prevé abrir procesos participativos con las entidades vecinales de Sant Andreu y Sant Martí para perfilar el proyecto definitivo.
260 millones para «recoser» la Sagrera
El plan urbano va mucho más allá del parque y se apoya en una inversión de 260 millones de euros en siete años para transformar el entorno de la futura estación de alta velocidad de La Sagrera. Según el consistorio, el Ayuntamiento quiere aprovechar el final de las grandes obras ferroviarias para cerrar una cicatriz que ha dividido durante décadas los barrios de Sant Andreu y Sant Martí, separados por las vías del tren. La nueva estación se concibe como un gran nodo de movilidad, complementario a Sants, donde confluirán líneas de Rodalies y varias líneas de metro.
Collboni ha insistido en que el consistorio no esperará a 2032, la fecha inicialmente prevista para la totalidad de la estación, para iniciar la construcción de viviendas, equipamientos y del propio parque. El calendario que maneja el gobierno municipal pasa por avanzar este mismo año en la revisión del planeamiento y la reparcelación de ámbitos como la antigua nave de Mercedes, Prim o La Maquinista, donde se concentrará una parte importante de las nuevas promociones. El alcalde también ha remarcado que estas transformaciones dependen exclusivamente del Ayuntamiento, con la voluntad de que cualquier próximo gobierno municipal «se encuentre el trabajo hecho».
Más de 11.000 viviendas y 30.000 nuevos vecinos
La operación urbanística prevé la construcción de más de 11.000 viviendas en todo el ámbito de la Sagrera, de las que aproximadamente la mitad se destinarán a algún régimen de protección pública. El planeamiento distribuye estos pisos en varios sectores: la zona de Prim, el entorno inmediato de la estación, las antiguas Casernes de Sant Andreu, el área de La Maquinista y otros suelos hoy infrautilizados. Según las estimaciones municipales, la llegada de estas promociones residenciales permitirá acoger a unos 25.000–30.000 nuevos vecinos, lo que obligará a desplegar más de 20 equipamientos públicos para atender tanto a los futuros residentes como a la población actual.
El proyecto incorpora, además, casi medio millón de metros cuadrados de techo para usos terciarios y económicos, con la voluntad de atraer empresas y actividad productiva a este nuevo eje metropolitano. El consistorio vincula esta apuesta con otras transformaciones recientes como el 22@ o la Zona Franca, con el objetivo de combinar vivienda, empleo y espacio público de calidad en una misma pieza urbana. El Ayuntamiento insiste en que se trata de «construir ciudad» en un suelo ya urbanizado, evitando la expansión sobre nuevos terrenos y reforzando el transporte público como alternativa al vehículo privado.
Con esta operación, el norte y el este de Barcelona, tradicionalmente considerados periferia, se preparan para ganar peso en el mapa metropolitano. La Sagrera se concibe como una «nueva centralidad metropolitana», con una estación intermodal de referencia, un parque que funcionará como gran eje verde entre el Besòs y el centro, y un tejido residencial y económico capaz de atraer a miles de familias y empresas. La futura zona verde, que algunos ya apodan como el «Central Park barcelonés», será la pieza más visible de una reordenación que aspira a coser barrios, reducir desigualdades internas y mejorar la calidad de vida en una de las fronteras urbanas de la ciudad.
Las primeras plantaciones de arbolado en algunos tramos se prevén a partir de 2027, mientras que la urbanización completa del corredor verde se irá ejecutando por fases a medida que avancen las obras ferroviarias y los desarrollos residenciales. La transformación, según el consistorio, de largo recorrido, marcará la próxima década en Barcelona y situará a un barrio hasta ahora periférico en el centro del nuevo relato urbano de la capital catalana.