El líder de Junts, Carles Puigdemont, en una imagen de archivo en Bruselas
Cataluña
Sánchez manda otra delegación a Suiza para aplacar a Puigdemont a las puertas de un nuevo fracaso
Junts someterá a votación en el Congreso la semana que viene el traspaso a Cataluña de las competencias en inmigración, con el previsible «no» de Podemos
Las delegaciones de Junts y el PSOE mantendrán una nueva reunión secreta en Suiza entre el jueves y el viernes de esta semana. Se trata de uno más de los encuentros mensuales que vienen celebrando ambos partidos en el extranjero desde que arrancó esta legislatura, y que desde la caída en desgracia de Santos Cerdán viene capitaneando el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.
El encuentro entre ambas formaciones tendrá lugar «en las próximas horas», según fuentes de la negociación recogidas por la Agencia Catalana de Noticias (ACN), y llega en un momento crítico para la relación entre los dos agentes, dado que los de Puigdemont vienen de tumbar en el Congreso dos leyes clave para el Gobierno: la de la reducción de jornada laboral y la de la creación de una oficina anticorrupción.
Una nueva crisis
Pasada esta pantalla, no obstante, lo que intentarán los enviados de Sánchez es aplacar a Puigdemont a las puertas de lo que se prevé como un nuevo fracaso para Junts, ya que la formación independentista pretende someter a votación en el Congreso la proposición de ley conjunta con el PSOE para traspasar a Cataluña las competencias en inmigración la semana que viene.
Es una de sus propuestas clave, pensada a nivel interno desde Waterloo para frenar el auge de Aliança Catalana (AC) en un terreno, el del debate migratorio, donde los de Silvia Orriols llevan mucha ventaja a los postconvergentes. Y la presión es real: una encuesta de Sigma Dos publicada esta semana prevé que en unas hipotéticas elecciones autonómicas hoy AC ganaría entre 9 y 12 escaños a costa de Junts, que perdería entre 9 y 11.
Sin embargo, si todo va según el guión, lo previsible es que Junts y el Gobierno pierdan esta votación, ya que Podemos ya ha anunciado que votará «no» a la medida, con declaraciones muy contundentes, como aventurar que los Mossos d’Esquadra harían «batidas racistas» si obtuvieran estas competencias.
La venda antes de la herida
Previendo este fracaso, desde Junts han optado en las últimas horas por dar algo de aire al Gobierno: este lunes, la portavoz de la formación en el Parlament, Mónica Sales, daba hasta tres semanas de plazo a los socialistas para «alinear discursos en Barcelona, Madrid y Suiza», quitando peso a lo que pueda ocurrir en el Congreso y señalando como horizonte el Debate de Política General en el Parlament de Cataluña.
Por su parte, el Gobierno también ha venido haciendo gestos de acercamiento, como la polémica medida anunciada ayer por Junts –pero compartida con ERC, Bildu y el BNG– para obligar a las grandes empresas a atender al cliente en catalán en toda España.