Javier Pulido después de su declaración en los juzgados por los casos de acoso a su familia
Cataluña
El padre de Canet celebra la condena por acoso en redes: «Es un balón de oxígeno para seguir adelante»
Javier Pulido asegura que acosar a alguien por el hecho de pensar diferente no puede salir gratis
Javier Pulido, el padre del menor de Canet de Mar cuya familia fue acosada en redes sociales por pedir que se cumplieran más horas de castellano en la escuela, ha celebrado la sentencia que condena a un usuario del antiguo Twitter por mensajes de hostigamiento dirigidos contra ellos.
«Estamos muy contentos de que se haya castigado al acusado por esos actos de hostigamiento que recibimos en su día», ha afirmado Pulido en declaraciones a El Debate tras conocer el fallo judicial. Según ha explicado, la resolución reconoce la gravedad de los hechos y deja claro que «este tipo de actos, de hostigamientos contra quienes piensan diferente, son penados y castigados».
Pulido ha detallado que la sentencia podría haber sido más severa: «Incluso la misma sentencia indica que habría castigado con mayor dureza, con una pena de entre dos años y medio y cuatro años. Pero nosotros rebajamos nuestra petición inicial de cuatro años a dos, al ver cierto arrepentimiento por parte del acusado, y el juez se tuvo que quedar con esos dos años».
El padre de Canet ha insistido en que lo importante es el mensaje que transmite la resolución: «no está bien meter miedo a la gente para que no opine diferente a lo que opina la mayoría».
Pulido, que se ha mostrado «muy agradecido y con ganas de afrontar los siguientes casos que quedan pendientes», ha calificado el fallo como «un balón de oxígeno» para su familia, después de varios años de procedimientos judiciales. «Nos ayuda a seguir adelante», ha concluido.
La sentencia
Recordemos que la Audiencia de Barcelona ha condenado a uno de los tres tuiteros juzgados por el acoso a la familia de Javier Pulido a dos años de prisión por un delito de odio y otro contra la integridad moral. Además, el fallo le impone una multa de 1.980 euros, el pago de una indemnización de 7.500 euros a los afectados y una inhabilitación especial para trabajar en ámbitos docentes, deportivos, culturales o de tiempo libre durante más de tres años tras el cumplimiento de la pena.
En su resolución, el tribunal sostiene que los tuits del condenado tenían «contenido indiscutido de odio hacia los castellanohablantes y con propuesta de realización de conductas que claramente alentaban a la violencia, al aislamiento y al hostigamiento de la familia».
Los magistrados subrayan que los mensajes incluían expresiones que «anunciaban causar un mal o perjuicio a la familia como represalia por su actuación, o instaban a aislarlos a ellos o a su hija», lo que generó en los destinatarios «una profunda inquietud y temor».