El presidente catalán y líder del PSC, Salvador Illa, esta semana

El presidente catalán y líder del PSC, Salvador Illa, esta semanaEuropa Press

El laberinto catalán

Alerta roja en el PSC: los votantes catalanes empiezan a dar la espalda a los socialistas

El alcalde de Barcelona no puede aprobar los presupuestos y debe someterse a una moción de confianza mientras Illa sigue sin cuentas para 2026

El PSC ha vivido su propia semana horribilis, y no solo por ver como sus compañeros de partido en otras latitudes, Ábalos y Koldo, vivían su particular Black Friday al entrar en prisión, sino porque los últimos siete días han constatado la paralización de la administración catalana tanto a nivel autonómico como municipal por falta de presupuestos, así como la tendencia descendente en el voto al PSC tanto a nivel autonómico como nacional.

El miércoles se confirmó la falta de acuerdo en materia presupuestaria entre el PSC y los Comunes en el Ayuntamiento de Barcelona y, a pesar de las cesiones de Jaume Collboni, este deberá someterse a una cuestión de confianza por segunda vez este mandato. Hasta dentro de 30 días no podrá aprobar sus cuentas para 2026, aunque no será removido porque la oposición es un crisol de sumas imposibles. Solo ERC le apoya.

Collboni, que como Pedro Sánchez no ganó las elecciones, solo tiene diez de los 41 concejales. El alcalde socialista ha abusado de la incompatibilidad de la oposición, ha gobernado como si tuviera mayoría absoluta y ahora paga las consecuencias. Al igual que Sánchez y Salvador Illa, el alcalde de Barcelona ha buscado el pacto con la extrema izquierda de los Comunes y con ERC.

No obstante, a diferencia de lo que sucede en la Generalitat y en el Congreso, los Comunes de Ada Colau y Ernest Urtasun en la ciudad de Barcelona sólo quedaron a unos pocos miles de votos de los socialistas, y un escaño por debajo, así que no ceden con la misma facilidad que lo hacen en otras instituciones.

El 'CIS catalán'

El alcalde de Barcelona siempre podrá encontrar consuelo en su jefe político y presidente de la Generalitat, Salvador Illa, que tampoco pasa por su mejor momento. El Centro de Estudios de Opinión (CEO) –conocido como el 'CIS catalán' y dependiente de la Generalitat, por lo tanto, bajo dirección de los socialistas– no copia el procedimiento sectario de Tezanos al frente de su instituto homólogo a nivel nacional.

Hace unos días, publicaba una encuesta que augura una pérdida de entre dos y cuatro puntos en el voto al PSC, que se traduce en una caída de entre uno y tres diputados. La horquilla del CEO da a los socios de investidura de Illa, o sea, el mismo PSC, los Comunes y ERC, entre 69 escaños -solo uno por encima de la mayoría absoluta- y 66 diputados, por debajo de los 68 votos necesarios para lograr la investidura.

El CEO prevé un empate entre Junts y Alianza Catalana

El CEO prevé un empate entre Junts y Alianza Catalana

Es más, un 3 % de los votantes de Illa en las últimas elecciones afirman que si hoy fueran llamados a las urnas se inclinarían por Sílvia Orriols, que tiene una intención de voto de entre el 19 % y el 20 %, y amenaza con ser el segundo partido de la cámara autonómica. La encuesta señala que el PSC es la segunda opción de voto solo entre los votantes de ERC, y que un 31 % de los votantes socialistas tienen una opinión favorable de Orriols.

Aparentemente, algo mejor pintan las cosas para Sánchez en la intención de voto de los catalanes al Congreso, que es a fin de cuentas lo único que al presidente del Gobierno le importa. El PSC pierde, según el instituto demoscópico autonómico, entre un punto y medio y cuatro, bajando del 34,5 % a entre el 30 % y el 33 %, pero mantiene sus 19 diputados nacionales elegidos en las cuatro provincias catalanas.

Incluso podría ganar uno, pero la resistencia numantina del PSOE en Cataluña se combina con unos resultados desiguales para sus imprescindibles socios de investidura que podrían llegar a perder cuatro escaños debido al hundimiento de Junts y los Comunes, o en la mejor de las horquillas quedarse como están. Los Comunes de Colau y Yolanda Díaz se desploman, pasando de siete escaños a tres y ven como Podemos logra un escaño por Barcelona.

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