Julieta Rueff, fundadora de FlamAid
Entrevista
La joven emprendedora que fabrica granadas que llaman a la policía: «Nuestra granada pacífica arma a la víctima de valor, no de violencia»
FlamAid es un pequeño dispositivo en forma de granada de mano para dar seguridad por la calle
Julieta Rueff lo escuchó… y lo convirtió en acción. Tenía 21 años cuando empezó a notar que un hombre la seguía cada noche hasta el portal de su casa, una experiencia de acoso que comparten millones de mujeres y que deja una huella de miedo, rabia e impotencia difícil de borrar. Ese miedo se le metió en el cuerpo, pero decidió que no podía quedarse ahí: tenía que transformarse en algo útil para que otras jóvenes pudieran volver a casa con más seguridad.
Meses después nació FlamAid, un pequeño dispositivo en forma de granada que no destruye, sino que protege: al tirar de una anilla, emite una alarma ensordecedora y envía la ubicación del usuario a sus contactos de confianza y a los servicios de emergencia, siempre desde la lógica de la defensa pasiva y la disuasión, no de la violencia. FlamAid puede adquirirse a través de la web oficial flamaid.com, mientras que la aplicación móvil, necesaria para activar todas sus funciones de aviso, geolocalización, vídeo y sonido, se descarga de forma gratuita en iOS y Android.
Captura de pantalla de la web de FlamAid
Esa idea sencilla y potente, combinada con una app que además mapea las zonas más seguras de las ciudades y permite a las familias recibir avisos cuando hijas o esposas llegan a casa, ha convertido a esta joven portuguesa afincada en Barcelona en una de las emprendedoras sociales más reconocidas de su generación, incluida en la lista Forbes 30 Under 30 por su impacto en la seguridad del espacio público.
A partir de aquí, Rueff desgrana el origen de la «granada pacífica», su apuesta por una respuesta no violenta y el mensaje que quiere hacer llegar a cualquier chica que hoy vuelve a casa con miedo.
- ¿Cómo te presentas tú misma: emprendedora, activista de la seguridad o joven que se negó a vivir con miedo?
- Normalmente me presento como emprendedora que hace emprendimiento social. Hay una parte de activismo en lo que hacemos, porque trabajamos con el miedo y la seguridad en el espacio público, aunque ojalá no tuviera que ser así.
- La idea de FlamAid nace de una experiencia personal de acoso. ¿Qué ocurrió y qué cambió en ti a partir de entonces?
- Estudiaba Negocios Internacionales y Marketing cuando empecé a notar que un chico me seguía de forma recurrente. Era un vecino que se obsesionó, me esperaba a la salida de casa y de la universidad, conocía mis rutinas y no era la única chica a la que le ocurría. En ese punto una empieza a preguntarse qué puede hacer para sentirse más segura.
Yo llevaba el típico spray de pimienta, pero es muy difícil encontrar uno homologado en España y, en una situación de peligro, es complicado localizarlo en el bolso y usarlo bien. Además, en la mayoría de los casos el agresor es físicamente más fuerte y puede arrebatártelo y utilizarlo en tu contra, con lo que, en lugar de protegerte, lo estás armando más.
- ¿Cuándo pasa esa idea de ser un pensamiento íntimo a convertirse en una empresa?
- La situación de acoso se produce a finales de 2022, que es cuando empiezo a darle vueltas a la idea y a investigar conceptos de defensa activa y pasiva. La cosa se vuelve seria cuando constituyo la sociedad en junio de 2023, encargo a una empresa textil el primer diseño muy básico y levantamos la inversión inicial para industrializar y patentar el dispositivo. Finalmente lo lanzamos al mercado en noviembre de 2024.
- ¿Cómo explicas de forma sencilla qué es vuestra «granada pacífica» y cómo funciona junto a la app en una emergencia real?
- Lo que hemos hecho no es inventar algo de cero, sino unir conceptos. La granada de mano es el arma de más fácil activación del mundo: tirar de una anilla con una sola mano resulta mucho más sencillo para el cerebro en una situación de estrés que pulsar un botón. Me pareció muy útil y, al mismo tiempo, muy simbólico: por primera vez se «arma» a la víctima de valor, con un objeto inspirado en la guerra pero concebido para la paz.
Dentro de esta carcasa tan fácil de accionar incorporamos sistemas de defensa pasiva: al tirar de la anilla se activa una alarma de 110 decibelios y se envían tu geolocalización, vídeo y sonido a tus contactos de emergencia y a las autoridades. La aplicación móvil es gratuita, pero la granada permite activar todo sin desbloquear el teléfono y con un volumen de alarma superior.
- Insistes en que se trata de una respuesta pacífica. ¿Por qué era tan importante para ti que el dispositivo no fuera un arma contra el agresor?
- Hay un componente ético evidente: no querer reproducir la violencia ni hacer a otro lo que te han hecho a ti. Pero también hay un factor práctico que pesa mucho: si utilizas un arma blanca, un spray de pimienta o cualquier objeto ofensivo y el agresor es más fuerte, es muy probable que termine usándolo contra ti. En ese caso, lejos de protegerte, lo has dotado de un recurso adicional para hacerte daño.
Con nuestra granada, si el agresor la arrebata y tira de la anilla, lo único que ocurre es que suena la alarma y se avisa igualmente a los contactos y a los servicios de emergencia. Queremos que el dispositivo disuada, que genere testigos y pruebas, no que aumente el nivel de violencia.
Imagen promocional de FlamAid
- ¿Quién está comprando más FlamAid de lo que esperabais?
- La gran sorpresa ha sido la figura del padre de familia. Pensábamos que el grueso de clientas serían chicas jóvenes de entre 20 y 30 años, pero en realidad muchos padres y también madres lo adquieren para sus hijas o sus esposas. Representan en torno al 60% de las compras y valoran especialmente el hecho de recibir la alerta en su propio móvil con la geolocalización en caso de que ocurra algo.
- ¿Habéis acompañado ya algún caso que te haya marcado especialmente?
- Recuerdo el de una chica que nos escribió primero para decir que acababa de recibir el dispositivo, que se sentía más segura y que estaba viviendo una situación complicada. Tiempo después me contactó de nuevo, esta vez a mi número personal, para decirme que estaba delante del juzgado y que FlamAid le había dado la fuerza que otro le quitó, las pruebas y la valentía para denunciar. Fue muy duro y muy liberador a la vez.
- Tu formación es de marketing y negocios internacionales, pero FlamAid combina hardware, software, datos y comunidad. ¿Qué ha sido lo más difícil de pasar de la idea al producto tecnológico real?
- Contar con un buen equipo de ingenieros hace que desarrollar por separado hardware y software sea posible, pero el gran reto ha estado en que todo funcione de manera coordinada. Teníamos una granada que funcionaba y una app que funcionaba, pero el desafío técnico fue lograr que se comunicaran de forma estable.
Por eso salimos primero en iOS y, más tarde, en Android, donde la configuración era más compleja. Este primer año de mercado nos ha permitido recoger muchos comentarios: mejorar velocidad, autonomía de batería o experiencia de uso y, a partir de ello, lanzar la nueva versión, FlamaidPro, más optimizada y construida con el feedback de los clientes.
- Además de la granada, habéis desarrollado un mapa de seguridad que clasifica las calles de España en zonas verdes, amarillas y rojas. ¿Cómo funciona y qué críticas habéis recibido?
- Hemos dividido las calles en función de diferentes indicadores de seguridad, alimentando el sistema con datos públicos y con las activaciones y aportaciones de nuestra comunidad de usuarios. De este modo la app puede sugerir la ruta más segura en función de la hora y de la zona, y el usuario sabe en qué áreas es más recomendable transitar.
Es cierto que recibimos críticas que hablan de estigmatizar determinadas calles o barrios al marcarlos como «rojos» en el mapa. Pero nuestro objetivo es poner color a una realidad que ya existe: el peligro está, y creemos que es una obligación señalarlo para informar a los ciudadanos y, de paso, presionar a las administraciones competentes para que actúen.
- Para quien no conozca la app, ¿qué puede hacer exactamente con ella, con y sin dispositivo físico?
- Al entrar en la aplicación, el usuario se registra con su número de teléfono y accede a un mapa con las zonas clasificadas por nivel de seguridad. Puede marcar lugares clave –colegio, universidad, casa– y compartir la entrada o salida de esas áreas con contactos concretos, algo muy útil para padres que quieren saber cuándo han llegado sus hijos.
Julieta Rueff, fundadora de FlamAid
La app permite configurar la granada, ver el nivel de batería, gestionar la lista de amigos con quienes compartir ubicación en caso de alerta y acceder a un botón central de «pedir ayuda» que activa grabación de audio y vídeo y envía el GPS a los contactos seleccionados. El mapeo avanzado y el índice de seguridad personal son funciones premium, pero pueden desbloquearse gratuitamente invitando a amigos.
- En este tiempo has tenido un importante eco mediático, presencia en redes y en foros de inversión. ¿Cómo gestionas personalmente esa exposición sin perder de vista el propósito inicial?
- Siento que, a partir de una situación muy dura, he tenido la suerte de dar con una idea muy buena. Mi trabajo ahora es estar a la altura de esa idea y de la misión que representa: aprender, seguir remando y hacer que el proyecto crezca.
Por supuesto, agradezco mucho el reconocimiento y los altavoces que nos permiten llegar a más gente, pero sobre todo me veo como responsable de un gran equipo, de un producto sólido y de un propósito noble. Si puedo ayudar a comunicarlo bien y a conseguir los recursos necesarios, lo vivo casi como una responsabilidad social y como mi propósito de vida.
- Has sido incluida en la lista Forbes 30 Under 30 en impacto social. ¿Qué ha supuesto para ti y para la credibilidad de FlamAid ante inversores, administraciones y familias?
- Fue una gran sorpresa: recibí primero la llamada de Forbes España avisando de que estaría en la lista nacional y, pocas semanas después, descubrí por correo que también aparecía en la lista europea. No lo esperábamos, y ha sido un honor.
Más allá del reconocimiento personal, lo interpreto como un altavoz para nuestra misión: permite dar a conocer que esta herramienta existe y que está disponible para quienes la necesitan, lo cual facilita la conversación con inversores, con administraciones y con las propias familias. En ese sentido, es un impulso de credibilidad muy importante.
- Si hoy pudieras hablar con una chica que vuelve a casa con miedo y no se atreve a contar lo que le ocurre, ¿qué le dirías?
- Primero, le daría herramientas. No es imprescindible que compre la granada, porque sé que 40 euros no están al alcance de todos los bolsillos, pero sí le recomendaría descargarse la app gratuita para tener un recurso a mano si lo necesita.
Después le insistiría en que hable. En mi caso tardé mucho en contar lo que me pasaba porque sentía vergüenza y pensaba que eso me hacía menos independiente o «empoderada». Es esencial que su comunidad sepa que está en riesgo para poder activar medidas si la situación escala, y que denuncie siempre que sea posible sin poner en peligro su propia seguridad. Desde FlamAid estamos dispuestas a ofrecer apoyo en lo que podamos.
Por último, solo me gustaría recordar que quien necesite una herramienta más para no volver sola con miedo tiene en FlamAid una opción a su alcance, con la app siempre gratuita y el dispositivo disponible en nuestra web. Nuestro objetivo es claro: que nadie tenga que resignarse a vivir con miedo en la calle.