El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, durante el discurso de Navidad

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, durante el discurso de NavidadGeneralitat

Cataluña

Illa apela a la humanidad y a la integración en plena polémica por el desalojo de inmigrantes ilegales en Badalona

Así lo ha asegurado durante su discurso institucional de Navidad y San Esteban, en el que llama a la convivencia y a la prosperidad compartida como respuesta a los retos de Cataluña y de Europa

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha situado la defensa de la «convivencia democrática» y de la «prosperidad compartida» en el centro de su discurso institucional de Navidad y San Esteban, en un mensaje de fuerte carga humanista y europeísta que reivindica los valores colectivos frente a los desafíos sociales y políticos actuales. Un mensaje que parece tener un claro destinatario, aunque en ningún momento lo ha nombrado: el alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, tras la polémica suscitada por el desalojo de inmigrantes ilegales del antiguo instituto B9.

Illa ha advertido de que Europa atraviesa «un momento crucial» en el que lo que está en juego va mucho más allá de una disputa política. «Está en juego nuestro modelo de vida, de convivencia democrática y de prosperidad compartida», ha subrayado, remarcando que los valores que sostienen este modelo son los que conforman los fundamentos de la sociedad europea. En este sentido, ha defendido que Europa «somos nosotros» y que su futuro, al igual que el de España y Cataluña, se construye desde lo más cercano: desde cada barrio y cada pueblo.

En esta misma línea, el presidente ha vinculado el mensaje de Navidad con la necesidad de preservar los valores humanos esenciales. Ha reivindicado la humanidad como principio rector de la acción política y social, entendida como la capacidad de acoger e integrar a quienes lo necesitan, defender el estado del bienestar, garantizar la educación y la sanidad públicas, el derecho a la vivienda y asegurar la dignidad, la seguridad y la convivencia en todos los barrios. «Sin esta humanidad y sin esta solidaridad no se puede construir ningún país ni ninguna sociedad», ha afirmado.

Illa ha sido claro al señalar que la respuesta a los retos de Cataluña no pasa por buscar culpables entre quienes tienen menos recursos o entre quienes son diferentes. Frente a ello, ha apostado por una «política útil» y por políticas públicas responsables, orientadas a ofrecer soluciones al servicio de todas las personas, sin exclusiones.

«Mejor 2026»

El presidente de la Generalitat ha apelado también a la confianza colectiva y a la acción compartida como herramientas históricas de Cataluña para superar las dificultades. «Nada está escrito, nada es inevitable», ha señalado, insistiendo en que Europa necesita la mejor versión de Cataluña y que Cataluña, a su vez, necesita la mejor versión de cada uno de sus ciudadanos.

En el tramo final del discurso, Illa ha defendido la necesidad de invertir los recursos públicos en aquello que es verdaderamente importante: el interés general, el bien común y las personas, sin renunciar al impulso empresarial, al talento creativo y científico, al espíritu emprendedor y a la capacidad de trabajo que caracterizan al país. Todo ello, ha dicho, debe ir acompañado de una mayor ambición moral colectiva.

Citando al poeta Josep Maria de Sagarra, el presidente catalán ha hecho un llamamiento a ser «un país de buena voluntad», situado del lado de la verdad, del humanismo, de la fraternidad, de la cooperación y de la esperanza, a la que ha definido como la fuerza que impulsa a mejorar las cosas.

Illa ha cerrado su mensaje asegurando que 2025 ha sido un buen año para Cataluña, aunque con retos pendientes, y se ha mostrado convencido de que el compromiso colectivo permitirá que 2026 sea todavía mejor.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas