Un coche de los Mossos d'Esquadra en Barcelona, en una imagen de archivo
Seguridad
Los Mossos evitaron seis mutilaciones genitales de menores el año pasado en Cataluña
También atendieron a dos víctimas que ya la habían recibido antes de llegar
Los Mossos d’Esquadra atendieron a seis menores que podrían haber sido víctimas de la mutilación genital femenina si volvían a su país de origen, así como a otras dos que ya la habían sufrido antes de llegar a Cataluña. Son datos que ha dado a conocer la policía autonómica este jueves, coincidiendo con el Día Internacional de Tolerancia Cero con esta forma de violencia, que se celebra el 6 de febrero.
Se trata de una reducción de casos atendidos respecto al año anterior, cuando se registraron nueve casos y doce víctimas. Las niñas atendidas tenían entre cinco y dieciocho años, con una media de once. La mitad de los casos fueron detectados a través de los servicios sociales, y el resto, a través de una combinación de otras entidades, el ámbito sanitario o la actividad policial.
En uno de los casos, el juzgado acordó la retirada del pasaporte para impedir que saliese de España y garantizar su seguridad. En declaraciones a la ACN, la portavoz de la Unidad Central de Atención y Seguimiento a Víctimas advierte que la detección de los casos de mutilación genital es compleja, y pide reforzar la prevención en un contexto migratorio que hace persistir el fenómeno, señala.
Proyecto con Gambia
En el mismo comunicado, los Mossos también informan de que están participando en un proyecto de cooperación internacional con la policía de Gambia para reforzar la respuesta contra la mutilación genital femenina y los matrimonios forzados. Se trata de un proyecto de intercambio de conocimientos entre los Mossos y la policía del país africano.
Gambia es, señalan, uno de los países con más prevalencia de esta práctica: el 75% de niñas y mujeres de entre 15 y 49 años han sufrido alguna forma de mutilación. Siete de cada diez niñas que lo sufren lo hacen antes de los cinco años, a pesar de que se trata de una práctica prohibida en el país desde 2015, pero que «sigue muy enraizada», señalan los Mossos.